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martes, 28 de enero de 2025

La Ilustración




Autor desconocido, John Milton (1608-1674) visitando a Galileo Galilei durante el tour italiano de Milton de 1638-1639 – grabado. Fuente: https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Unknown-artist/917967/John-Milton-%281608-1674%29-visitando-a-Galileo-Galilei-durante-el-tour-italiano-de-Milton-de-1638-1639—grabado.html

El ambiente intelectual que dará origen a la aparición de la Ilustración aparece en el siglo XVII, impulsado por el desarrollo de la ciencia y la filosofía, especialmente por sus corrientes empíricas y racionalistas. También en este siglo, los descubrimientos científicos y las teorizaciones sociales y naturales se suceden y se encadenan entre sí, con figuras como Montesquieu, Buffon, Leibnitz, Malebranche, Descartes, Newton o Locke. La experimentación comienza a regir el modelo científico aportando algunas de las ideas de lo que será el pensamiento ilustrado.

A partir de estos progresos, tanto del pensamiento filosófico como del científico, surgirá lo que algunos historiadores han denominado «espíritu nuevo». Su primera cuna se encuentra en los Países Bajos, una sociedad mercantil con una estructura social dominada por la burguesía comercial y con cierta tolerancia hacia otras ideas filosóficas o religiosas. De allí pasará a Inglaterra, mientras que en el resto de Europa será Francia, o mejor sus élites nobiliarias, las que adopten este pensamiento y comiencen a difundir estas nuevas formas de pensar. También se expandirá a Norteamérica en el siglo XVIII.


Así pues, desde 1680 se produce un cambio en las mentalidades de las élites europeas. El humanismo cristiano, preocupado por el individuo, comienza a ser reemplazado por una visión del hombre como ser social relacionado con la naturaleza. Todo ello sin abandonar a Dios.

Definición

La ilustración fue un movimiento esencialmente europeo que recibió diversos nombres —Illustration en Francia, Ilustración en España, Enlightment en Inglaterra o Aufklärung en Alemania—, aunque también influyó sobre científicos y políticos norteamericanos ya en el siglo XVIII.

La principal base teórica del movimiento reside en la consideración de que la razón debe ser el instrumento esencial para la obtención del conocimiento. La razón, unida a la observación, son los medios para comprender la realidad, entendiendo por tal tanto la sociedad como la naturaleza. Ello descarta otros tipos de pensamiento como formas de adquisición del conocimiento, especialmente los que se derivan de los dogmas religiosos, de la superstición, etc. Una vez comprendida la realidad —social, política, natural, …— es posible su análisis y, si procede, su cuestionamiento y cambio.


El pensamiento ilustrado careció de una teoría sistemática. Sus ideas procedían de las aportaciones de diversos autores: Locke, Montesquieu, Rousseau, Voltaire, David Hume, etc. No obstante, tuvo unas características doctrinales comunes:

  • El predominio de la razón como instrumento para alcanzar el conocimiento frente a otros medios como la revelación, la tradición, etc. También se reivindica la utilización de la crítica y la libertad para rechazar lo que se opone a la razón.
  • El deseo de recopilar y difundir el conocimiento. Para ello se emplearon las enciclopedias; la primera fue la Enciclopedia editada en Francia por Diderot y D’Alembert entre 1751 y 1772.
  • La defensa de la autonomía del poder político (monarquías del Despotismo Ilustrado) que debía controlar al poder religioso.
  • La concepción de la tolerancia religiosa como una manifestación de la libertad y pluralidad humana.
  • El interés por las actividades productivas y la valoración positiva del trabajo manual. Igualmente, se aboga por la mejora del nivel de vida como un medio de conseguir la felicidad. La valoración del progreso fue uno de sus valores fundamentales.
  • El pensamiento ilustrado establecía una clara separación entre lo natural y lo sobrenatural. Los ilustrados afirmaban que Dios regía el mundo sobrenatural y que los dogmas religiosos debían afectar exclusivamente a las prácticas religiosas. La naturaleza y la sociedad pertenecían al mundo de lo natural, que podía conocerse por medio de la razón.
  • La valoración de la educación para lograr la felicidad y difundir la razón. El proceso educativo debía ser dirigido por el Estado.
de Troy, Jean François. (1728). Lectura de Moliere. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Sal%C3%B3n_literario#/media/Archivo:DeTroy.jpg



El pensamiento ilustrado se extendió por toda Europa, y también por las colonias inglesas de Norteamérica, a través de los medios impresos y de las reuniones sociales que llevaban a cabo la aristocracia y la burguesía. Gran parte de la cultura y de la ciencia europea producidas en la época divulgaron los valores ilustrados.


Contexto.

El contexto histórico de la Ilustración estuvo marcado por el auge de las monarquías absolutas en la Europa de los siglos XVII y XVIII, regímenes que adoptaron algunas premisas ilustradas para reformar aspectos de su manera de gobernar, lo que favoreció al pueblo, pero sin cuestionar las bases del absolutismo (Despotismo ilustrado), al menos hasta el inicio de la revolución norteamericana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789.

Von Menzel, Adolph. (1849). Voltaire en la corte de Federico II de Prusia. Fuente: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Adolph-von-Menzel-Tafelrunde2.jpg


La sociedad europea del momento seguía siendo una sociedad estamental,  estructurada en torno a los tres órdenes –nobleza, clero y estado llano–. Con el paso del tiempo, se fue desarrollando la burguesía, lo que acabaría por introducir un elemento distorsionador en la organización social típica del Antiguo Régimen. Esta organización social tendía al conservadurismo y a la permanencia, y solía rehusar cualquier pensamiento que trastocara la estabilidad existente. Por esta razón el pensamiento ilustrado se difundió entre las élites cultas, con acceso a la información, y apenas si trascendió entre las clases populares.


Consecuencias.

La Ilustración modificó sustancialmente el pensamiento científico, cultural y político del siglo XVIII. En el aspecto científico desterró, en muchos países, el viejo escolasticismo que había dominado la filosofía y la enseñanza universitaria, sustituyéndolo por el racionalismo y el empirismo. En la cultura, promovió la difusión del neoclasicismo como corriente literaria y artística dominante. Y en el aspecto político, contribuyó tanto a conformar el primer liberalismo revolucionario –patente en las revoluciones de Estados Unidos y de Francia, y también en las independencias hispanoamericanas de principios del siglo XIX– como a modificar el modelo de monarquías absolutas.


¿Por qué es importante la Ilustración?

Algunos de los principios de la Ilustración han servido para formar la base ideológica de las democracias parlamentarias y constituyen los principios fundamentales de las constituciones liberales — el respeto a los derechos humanos, la libertad de creencias y pensamiento, el valor de la educación, la fe en la razón, etc.—. Así mismo, el proyecto de una humanidad movida hacia el progreso por fuerzas comunes forma parte de la concepción liberal asentada en el mundo occidental.

La idea del progreso de la humanidad se desarrolló durante la Ilustración, esta optimista visión afectaba tanto a sus facetas materiales como espirituales. Esta idea ha sido uno de los fundamentos de la legitimación del capitalismo, interesado en un crecimiento continuo de la producción que, en teoría, beneficiaba a todos. El último paso en este sentido ha sido la globalización.

Sin embargo, tras la gran recesión iniciada en 2008, las ideas de universalidad y de crecimiento económico para todos se han puesto en cuestión. Estas concepciones comienzan a estar en peligro por el ascenso de la denominada “Ilustración oscura”, teorías que sostienen que la igualdad de las personas es antinatural, que promulgan la sustitución del Estado por otras instituciones sociales más “cercanas” —la familia, la empresa, la iglesia, …—, lo mismo que apoyan su adelgazamiento para disminuir el gasto público mediante la supresión de la protección social. La universalidad se pierde en aras de la raza, la nación o la clase social. Las ideas de la Ilustración se ven amenazadas por este nuevo “corpus” teórico.

Cartografía de las nuevas poblaciones de Sierra Morena. Fuente: https://lapaseata.net/2023/05/21/la-carolina-ejemplo-del-urbanismo-de-la-ilustracion/

Bibliografía.

sábado, 25 de enero de 2025

Conflictos en el Mar de China Meridional

El traslado del centro neurálgico mundial desde el Atlántico al Pacífico explica que todo lo que ocurre en este segundo océano cobre una importancia destacable. Una de las zonas que más potencial de conflictividad tiene actualmente es la del Mar de China Meridionaluna extensión de 3,5 millones de km2  cuyas aguas se las disputan seis países: Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunei, Taiwán y China. Pero en segundo plano aparecen otros actores involucrados como Estados Unidos, Japón y Taiwán. Japón, por ejemplo, también mantiene un contencioso con China por las islas Senkaku (Ver Mapa 1). En realidad, estas rivalidades esconden una lucha por el control del este del Pacífico, zona vital para las comunicaciones marítimas –por ella navega la mitad del tráfico comercial mundial– y que posee buenas perspectivas en cuanto a la posible existencia de yacimientos de petróleo y gas. Cuenta también con abundantes recursos pesqueros. 


El conflicto se polariza en el enfrentamiento de intereses entre China y EE.UU. que es el fundamento que mantiene la tensión en la zona.  China reclama lo que considera que le pertenece por derecho histórico -aproximadamente el ochenta por ciento de las aguas del Mar Meridional, sus islotes, arrecifes y rocas-, lo que equivale a casi tres millones de kilómetros cuadrados. Este derecho histórico nunca ha estado bien definido, pues el dominio de las aguas ha ido variando con el tiempo, no obstante sí que parece probado que el interés chino por estas islas se remonta al siglo XVII, cuando la dinastía Qing impulsó diversas expediciones navales por la zona.

El eje de las actuaciones chinas se centra en afianzar su presencia en los archipiélagos de Paracelso y Spratly porque, de acuerdo con las leyes marítimas internacionales, el país que ostente la soberanía de cada isla dispone de los 370 kilómetros de las aguas que la rodean y los recursos existentes en ellas y en el fondo marino (Ver mapa 2)Los países antes mencionados disputan a China parte del espacio marítimo que esta pretende controlar y la gran potencia asiática dice estar dispuesta a negociar con cada uno de ellos por separado, pero no en foros conjuntos como pretende EE.UU. 

Para afianzar su reclamación, China ha construido algunas islas artificiales y ampliado atolones en los ha que ha instalado baterías de misiles antiaéreos y antibuque, aeropuertos y puertos. Pretende, a partir de ellas, consolidar sus derechos sobre la zona marítima en disputa. 

Mapa 2. Reivindicaciones chinas y zonas en conflicto en el Pacífico. Fuente: periodismointernacional.org

Ismael Arana clarifica bien las posiciones de cada una de las partes: Para sostener sus derechos, Pekín alega que su derecho a la zona se remonta siglos atrás, y que en 1947 ya publicó un mapa detallando sus reivindicaciones. Desde 2012, China ha incluido estas islas como parte de sus "intereses nacionales básicos".

Por su parte, Vietnam rechaza la versión histórica china alegando que su vecino nunca había reclamado la soberanía sobre las islas antes de los años 40, y afirma que tienen documentos que prueban que desde el siglo XVII ellos han gobernado las islas. Mientras tanto, Filipinas invoca su proximidad geográfica como base principal de su demanda.

Finalmente, Malasia y Brunei también reclaman una parte que dicen está dentro de sus zonas económicas exclusivas definidas en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. Taiwán reclama lo mismo que China.

El desacuerdo principal aparece en la cuestión de la pertenencia de los islotes de  Paracelso y Spratley. Su valor intrínseco es escaso o nulo, pero son fundamentales para establecer las demarcaciones internacionales sobre las zonas marítimas y las zonas de exclusividad  económica (ZEE). China y Vietnam se disputan el archipiélago de las Paracelso; estas islas fueron ocupadas por China en 1974 y, desde entonces, ha ido reforzando su presencia militar y su explotación económica, especialmente turística. 

Posible despliegue de misiles chinos en la isla Woody (archipiélago de las Paracelso). Fuente: bbc.com

Las Islas Spratly constituyen el segundo  archipiélago en disputa, pero la situación es más complicada, puesto que son varios los países que las reclaman –China, Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei y Taiwán–. Las tensiones en estas islas han sido más significativas y en 1988 se llegaron a producir enfrentamientos navales entre China y Vietnam, saldados con varios barcos vietnamitas hundidos. Los incidentes armados se repitieron en 2011 cuando barcos de guerra chinos dispararon contra barcos vietnamitas.

Aunque China tiene una de las costas más largas del mundo –más de 14.000 kilómetros–, el país ha sido tradicionalmente un poder más preocupado por lograr la hegemonía terrestre que la marítima. Por ello no había dispuesto, hasta ahora, de una marina de guerra potente. Esta situación ha cambiado en la actualidad, cuando sus intereses de gran potencia económica dependen en un grado elevado de los suministros de energía y de otros recursos naturales imprescindibles para su desarrollo. De la misma manera, el control de las rutas marítimas es crucial para un país que realiza la mayor parte de sus exportaciones por mar. En este contexto, disponer de unas líneas de suministro seguras es una de sus mayores necesidades, y, para ello, ha emprendido un proceso de modernización y ampliación de su armada.

Otro objetivo que a ojos chinos justifica este rearme naval es la posición de EE.UU. en la región. La potencia americana es aliada de casi todos los enemigos tradicionales de China en el Pacífico occidental  –Japón, Filipinas, Taiwán, Indonesia, Corea del Sur, …– y está creando nuevos vínculos con Vietnam. Mantiene también bases militares en Japón, SingapurCorea del Sur y Filipinas. Con ello se ha tejido una gran red marítima que podría aislar a China. De hecho, los encontronazos entre ambas potencias han sido frecuentes en el último año y siempre han tenido el mismo guion: buques de guerra norteamericanos navegan cerca de las islas reclamadas por China, que inmediatamente responde enviando sus buques a la zona. 

Portaaviones chino con su escolta. Fuente: 

La administración Obama ya manifestó que sus alianzas en Asia eran una prioridad estratégica. La apertura hacia Vietnam, la venta de buques de guerra a Filipinas y la ampliación de su presencia militar en Australia fueron la plasmación de esta doctrina. Estados Unidos explica su actitud como una forma de afianzar la libertad de navegación, desafiada por las pretensiones chinas.

Un enfrentamiento a mayor escala entre ambas potencias no parece probable a corto y medio plazo. China todavía no posee una fuerza marítima capaz de proyectarse en escenarios alejados de sus costas, pero ya es perfectamente capaz de defender sus zonas próximas y de salir libremente al Pacífico central y al Índico. Para ello ha elaborado una doctrina naval basada en la creación de grupos navales en torno a portaaviones, de los cuales, por ahora, solo dispone de uno, aunque hay dos más en distintas fases de construcción. También ha impulsado las fuerzas anfibias y las submarinas, que incluyen unos catorce submarinos nucleares.

Esta entrada se publicó originariamente el 2 de abril de 2017.

 Bibliografía.

Arana, I. (2015). Las cinco claves de la disputa territorial por el Mar de China Meridional. EL MUNDO. Retrieved from http://www.elmundo.es/internacional/2015/10/27/562f84e746163f59648b4689.html

BBC, R. (2016). El despliegue de misiles de China que calienta las tensiones internacionales en un disputado mar. BBC Mundo. Retrieved from http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160217_mar_meridional_china_islas_misiles_amv

Bregolat, E. (2016). Carta de China: el contencioso del mar del Sur. Estudios de Política Exterior, 174.

Cervera, P. (2017). Alta tensión entre EEUU y China: este es el arsenal militar de ambas potencias. El Confidencial. Retrieved from http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2017-01-23/eeuu-china-tecnologia-militar-trump_1320150/

Dávila, E. (2015). Proyección exterior de China en el siglo XXI. El Orden Mundial en el siglo XXI.  Retrieved from http://elordenmundial.com/2015/02/07/proyeccion-exterior-de-china-en-el-s-xxi/

Schaeffer, D. (2014). Prétentions chinoises en Mer de Chine du sud et routes commerciales européennes. Diploweb.com La revue géopolitique. Retrieved from http://www.diploweb.com/Pretentions-chinoises-en-Mer-de.html

VV.AA. (2013). El Atlas geopolítico de China. Valencia: Cybermonde.

 

viernes, 24 de enero de 2025

Los últimos de Filipinas: el final del imperio ultramarino español.

El año 1898 ha quedado como referente de la pérdida de los últimos restos del imperio ultramarino español. La guerra hispano-cubano-estadounidense fue el conflicto que provocó dicha desaparición, pero los orígenes de este conflicto se remontan años atrás y surgen en Cuba.

El primer enfrentamiento entre cubanos y españoles se inició en 1868, fecha en la que  comenzó la denominada Guerra de los Diez Años (1868-1878). Al mismo tiempo que en la península estallaba la Revolución, en Cuba se declaraba la guerra. Este enfrentamiento ya significó un aviso de que las relaciones entre la metrópoli y la colonia estaban volviéndose difíciles; los criollos pedían más derechos políticos y económicos, la abolición de la esclavitud y la rebaja de impuestos. La Paz de Zanjón (10 de febrero de 1878) significó la rendición de las tropas rebeldes que lograron algunas mejoras –libertad de los esclavos que participaron en el conflicto y algunos derechos políticos–, pero quedaron lejos de sus grandes pretensiones: la independencia y la abolición total de la esclavitud. 

Como esta primera confrontación no sirvió para cerrar definitivamente los desacuerdos, en 1895 volvió a estallar otra revuelta contra España, desencadenándose un nuevo conflicto armado. Tanto la abolición de la esclavitud (1886) como las cesiones del gobierno español –autonomía plena, igualdad de derechos políticos, sufragio universal, etc.– llegaron tarde. Para los dirigentes de los independentistas cubanos, liderados por el Partido Revolucionario Cubano de José Martí y apoyados por los grupos imperialistas estadunidenses, estas medidas eran insuficientes.  

El elemento definitorio en el conflicto fue la intervención militar estadounidense. El "casus belli" fue el hundimiento del acorazado norteamericano Maine, de visita en La Habana, pero las causas de la intervención han de situarse en el contexto de la carrera imperialista que caracterizó el cambio de siglo y en el creciente expansionismo de Estados Unidos, muy interesado en controlar los mares limítrofes, especialmente el Caribe y el Pacífico (doctrina Mahan). En estos mares se hallaban, precisamente, los restos coloniales españoles, defendidos por una metrópoli sumida en otros problemas y con una capacidad militar muy inferior a la estadounidense. 

 Colonias españolas de ultramar en 1898.
Fuente: https://es.pinterest.com/source/images.classwell.com 

La guerra, como es bien sabido, se extendió también a Filipinas y concluyó con la derrota española, plasmada en las batallas navales de Cavite (Filipinas), el 1 de mayo, y Santiago de Cuba, el 3 de julioLa pérdida de los últimos restos del imperio representó un duro golpe para el prestigio y el papel internacional de España, pero en el interior este hecho fue acogido con indiferencia e incluso alivio. En algunos aspectos, como el económico, la pérdida colonial fue positiva al repatriarse bastantes capitales y evitarse el enorme gasto de la guerra. 

En Filipinas la presencia española era más reducida que en Cuba, limitándose a las ciudades y las zonas costeras. Los nativos y los mestizos pidieron reformas, al igual que había ocurrido en Cuba, demandas que se vehicularon a través de la creación de la Liga Filipina (1893) dirigida por José Rizal. Pero será el Katipunan liderado por Emilio Aguinaldo el que inicie, en 1896, la rebelión armada contra España. El conflicto parecía encauzado a finales de 1897, pero la intervención estadounidense, en el marco de la guerra hispano-cubano-estadounidense, reavivó la guerra. 

Batalla naval de Cavite. Anónimo, 1898. Battle of Manila Bay showing USS Olympia

La derrota española se plasmó en el Tratado de París (diciembre 1898) por el que España reconoció la independencia de Cuba y la cesión de Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos. La guerra había concluido, por tanto, a finales de 1898.

Durante el conflicto, un destacamento de soldados españoles se quedó aislado de sus líneas en un poblado denominado Baler, situado al noreste de la isla de Luzón. Los combatientes españoles se refugiaron en una iglesia y allí soportaron sin rendirse un asedio que duró 337 días, hasta el 2 de junio de 1899. Su aislamiento les impidió conocer la evolución de la guerra, así como la firma de la paz en diciembre de 1898. Mientras tanto, había comenzado una nueva confrontación entre filipinos y norteamericanos, en las que el destacamento español ya no intervino.

 

Localización de Baler 

 Localización de Baler

Cuando conocieron finalmente la firma de la paz, las tropas españolas se rindieron de forma honrosa a los filipinos. Estos no los consideraron prisioneros y permitieron su traslado a Manila con todos los honores. Desde allí regresaron a la península, desembarcado en Barcelona el 1 de septiembre de 1899. Ya en España recibieron un triste recibimiento sin que colectivamente se les reconociese mérito alguno. Pronto fueron olvidados. 

El destacamento de Baler a su llegada a Barcelona. Fuente: Wikipedia.

La gesta, que oscila entre la heroicidad y lo absurdo, ha pasado a la historia militar española como un gran hito. El valor de estos soldados, desperdiciado en una epopeya que no podía salir bien, se ha convertido en una muestra de valentía, incluso cuando el sacrificio era por una causa imposible. Como en tantas otras ocasiones, estos hombres fueron ninguneados después y su gesta apenas recordada y valorada.

En el mismo año en que los últimos de Filipinas regresaban a España, el gobierno de Francisco Silvela vendía a Alemania las Carolinas, las Marianas –menos Guam– y las Palaos. Sin bases militares y navales en Filipinas era imposible ejercer cualquier tipo de soberanía sobre ellas. El imperio español en el Pacífico desaparecía definitivamente.

Últimos restos del imperio español en el Pacífico. Fuente: Wikipedia

Bibliografía.



martes, 14 de enero de 2025

El arma nuclear española: el "Proyecto Islero"

Uno de los capítulos más insólitos de la historia contemporánea española de la segunda mitad del siglo XX fue el intento de obtener armas nucleares propias. El proyecto surgió en los años de la posguerra y perduró durante todo el franquismo, pasando por diversos altibajos en función de las relaciones exteriores de España y del miedo de Franco a dar el paso decisivo. El primer hito se remonta  a 1948, cuando se creó la Junta de Investigaciones Atómicas. Este organismo dio paso en 1951 a la Junta de Energía Nuclear. Su función era, en el marco de la autarquía y en plena Guerra Fría, lograr un desarrollo autónomo de esta energía, oficialmente con una finalidad civil pero, en secreto, también militar.

El general Franco y Otero de Navascués en la inauguración de la sede de la Junta de Energía  Nuclear (1958). Fuente: adelantosdigital.com

Poco después, en 1955,  España firmó con Estados Unidos un acuerdo de cooperación nuclear dentro del programa Átomos para la Paz. Dicho programa había sido impulsado desde 1953 por el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower  para la promoción del uso pacífico de la energía nuclear y el control de la misma mediante la creación de la OIEA –Organización Internacional de la Energía Atómica–. A través de esta vía, Estados Unidos facilitó tecnología nuclear a diversos países, entre ellos España, para su uso en investigación o en aplicaciones civiles.  De hecho, numerosos científicos e ingenieros españoles fueron a formarse en instituciones norteamericanas.

Fruto de estas relaciones fue también la construcción del primer reactor nuclear en España, el JEN-1, de tecnología estadounidense y que utilizaba uranio 238 enriquecido, aunque era imposible obtener de él material para armas nucleares. Con este nuevo impulso se creó en 1958 el Centro Nacional de Energía Nuclear que, aunque no tenía carácter militar, sí estaba dirigido por estos. La consecuencia de este desarrollo en la investigación fue la posición de vanguardia que España alcanzó ya en la década de los años cincuenta del siglo pasado, gracias principalmente a la labor del contralmirante y físico  José María Otero de Navascués.

El interés militar por la energía nuclear se había acrecentado desde 1956, fecha de la independencia de Marruecos y momento a partir del cual surgieron las presiones del nuevo Estado hacia los territorios españoles en África. La actitud de Estados Unidos en el conflicto de Ifni (1957-58), prohibiendo la utilización del material militar cedido a España, también favoreció la idea de hacerse con armamento nuclear autónomo como elemento disuasorio frente a cualquier posible enfrentamiento con el nuevo vecino del sur. Para España, que no pertenecía a la OTAN, la posesión de este armamento también era un elemento de prestigio internacional y un medio para controlar el eje estratégico definido en torno a la línea formada por las Baleares, el Estrecho y las Canarias.

Toda la tarea investigadora realizada hasta entonces se concretó en 1963. El general Agustín Muñoz Grandes, vicepresidente del gobierno, ordenó a la Junta de Energía Nuclear realizar un estudio sobre las posibilidades de desarrollar un arma nuclear sin alertar a la comunidad internacional. Fue el inicio del "Proyecto Islero". Pese a sus decepcionantes inicios, el proyecto se mantuvo vigente gracias al apoyo del citado  Muñoz Grandes y de Carrero Blanco. En 1964 el proyecto estaba preparado, contando además con el apoyo francés, ya que De Gaulle era partidario de la independencia defensiva europea para lo que creía necesario que España dispusiese de armas nucleares.

Curiosamente, el accidente de Palomares cambiaría la atonía inicial del proyecto. El 17 de enero de 1966 un avión cisterna norteamericano chocó en el aire, sobre la vertical de la población almeriense, con un bombardero B-52 de la misma nacionalidad que llevaba cuatro bombas termonucleares (bombas H o de hidrógeno) de 1,47 megatones cada una, aproximadamente unas 75 veces más potentes que la que destruyó la ciudad japonesa de Hiroshima.

Localización de las bombas nucleares caídas en Palomares. Fuente: EL PAÍS

Los técnicos nucleares españoles, dirigidos por el físico y militar Guillermo Velarde, pudieron recoger y analizar restos de las bombas caídas. Los resultados obtenidos dieron un nuevo impulso a la investigación para llevar a cabo el proyecto porque posibilitaron desentrañar las claves de la fabricación de las bombas de hidrógeno, que hasta ese momento solo estaban en manos de Estados Unidos, la URSS, Francia y China. A pesar de ello, Franco decidió no impulsar el proyecto por miedo a las sanciones norteamericanas. No obstante, tampoco se abandonó totalmente ni se cerraron las puertas para su continuación; de hecho, España no firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN), gestado en 1968. En ese mismo año, además, se instaló en la sede madrileña de la Junta de Energía Nuclear el primer reactor nuclear español.

Recogida de una de las bombas nucleares de Palomares. Fuente: EL MUNDO

Los estudios y pruebas realizados hasta entonces permitieron que, iniciada la década de los setenta, resultase viable la fabricación de armamento nuclear, pero no existían los medios. La central nuclear de Zorita  (Guadalajara), que había entrado en funcionamiento en 1969, y la de Santa María de Garoña (Burgos), que lo había hecho en 1971, eran de tecnología norteamericana y no era posible extraer combustible para armamento de ellas.

La oportunidad de extraer plutonio de uso militar no se produjo hasta 1972, cuando entró en funcionamiento la central nuclear de Vandellós I (Tarragona), construida con tecnología francesa y capaz de producirlo. Además, España contaba con reservas de uranio natural. En ese momento la opción española se centró en la fabricación de una bomba de plutonio y no de uranio. La obtención de uranio 325 era mucho más complicada y se necesitaban recursos técnicos y económicos que España no poseía en esos momentos. Sin embargo, el plutonio 239 podía obtenerse a partir de un pequeño reactor nuclear.

Central Nuclear de Vandellós I. Fuente: EL MUNDO/EFE

El apoyo político al proyecto se incrementó cuando Carrero Blanco llegó a la presidencia del gobierno en junio de 1973. El Ejército pensaba que para la defensa de España se debía conseguir un verdadero tratado militar con Estados Unidos, elaborado de tú a tú. Y si eso no se producía, nuestro país debía tener una fuerza de disuasión nuclear propia. A finales de ese año, Velarde informaba de que España podría fabricar tres bombas nucleares al año. Con esa posibilidad en la mesa, Carrero se entrevistó con el  secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, planteándole la dicotomía de un nuevo tratado o el desarrollo propio de armas nucleares. Kissinger se negó a concretar ningún acuerdo. Al día siguiente, 20 de diciembre de 1973, ETA asesinó a Carrero mediante un atentado.

Pero ni su muerte ni la del general Franco en 1975 finiquitaron el proyecto. Las presiones norteamericanas para que España firmase el TNPN continuaron pero sin lograr su objetivo. Al contrario, para esas fechas –1977– España era ya capaz de fabricar plutonio en cantidad suficiente para producir 23 bombas nucleares al año.

La llegada al poder de Adolfo Suárez en 1976 tampoco significó la interrupción del proyecto. Esto solamente se produjo en 1981, en una coyuntura delicada para España –creciente número de atentados, descomposición de la Unión de Centro Democrático, golpe de Estado de febrero, etc.– y con fuertes presiones del presidente norteamericano Jimmy Carter para que España firmara el TNPN.

El proyecto Islero quedó definitivamente liquidado cuando el PSOE, en el gobierno desde 1982, decidió abandonarlo a cambio de la integración en la Comunidad Económica Europea y cuando el país ya se había integrado en la OTAN. En octubre de 1987 España firmó el TNPN y el proyecto quedó en el olvido.

El plan de dotar a España de armamento nuclear hay que situarlo en el marco de la dictadura franquista. Un régimen muy nacionalista y con escasa simpatía por los Estados Unidos, aunque los intereses geopolíticos de ambos países les llevasen al acercamiento. Su proyecto armamentístico no se relaciona tanto con la Guerra Fría como con el objetivo de asegurarse una autonomía defensiva válida para todo el territorio nacional. Ese objetivo no se logró con la integración en la OTAN, pues esta dejó fuera la defensa de Ceuta y Melilla.

Esta entrada se publicó originariamente el  de febrero de 2017.

Bibliografía.

Benavente, R. P. (13/11/2016). Proyecto Islero, la bomba atómica que España pudo tener durante el franquismo, Evernote. El Confidencial.

Cardeñosa, B. (2016). La bomba atómica española. Historia de Iberia Vieja, 137.

Muñoz Bolaños, R. (2014). El proyecto Islero. La bomba atómica española. Retrieved from http://anatomiadelahistoria.com/2014/01/el-proyecto-islero-la-bomba-atomica-espanola/

Rodríguez, A. (2016). Cuando España buscó la bomba atómica. Tiempo, 1779.

Á. Soto (Producer). (2017, 14/01/2017). La bomba atómica de España: Proyecto Islero [Audio podcast]. Retrieved from http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SRDOCU/mp3/1/4/1484397483141.mp3

Velarde, G. (2016). Proyecto Islero. Cuando España pudo desarrollar armas nucleares. Córdoba: Editorial Guadalmazán.

 

domingo, 12 de enero de 2025

El conflicto rohingya: religión, nacionalismo y éxodo.

1. ¿Quiénes son los rohingyas? 

El territorio costero birmano ha sido tradicionalmente una zona de comercio poblada por musulmanes y vinculada a las rutas marítimas del golfo de Bengala. En el siglo XVIII el reino de Arakán fue conquistado por los reyes birmanos, pero su población siguió conservando las relaciones con los territorios musulmanes cercanos. Los habitantes de Myanmar se dividen en numerosos grupos étnicos y, aunque son mayoritariamente budistas, existen minorías de cristianos y musulmanes. Esta diversidad es producto de su situación geográfica; se trata de un "país pasarela" entre tres mundos: el chino, el hindú y el del sudeste asiático.

Los rohingyas son un grupo étnico bengalí de religión musulmana que habita en el norte de Myanmar (antigua Birmania), fundamentalmente en la región de Rakáin –escrito también Rakhine o Rajine– (cuyo nombre histórico es Arakán). Históricamente, ha sido siempre un grupo minoritario que, hacia 1869, representaban solamente el 5 % de la población de esa región. Para aumentar la mano de obra disponible en las plantaciones de arroz, los colonizadores británicos alentaron la migración de población desde Bengala occidental (actual Bangla Desh). Ello provocó, con el paso del tiempo, que la población musulmana de la región fuese aumentando.

Esta población habita en la región de Arakán –considerado un estado en la división territorial birmana–, uno de los más pobres del país a pesar de contar con bastantes recursos naturales. Se sitúa al noroeste del país, en contacto con la vecina Bangla Desh. Actualmente, cuenta con unos 3,5 millones de habitantes, de los cuales alrededor de un millón se reclaman rohingyas y practican un islamismo sunní impregnado de sufismo.


2. Orígenes del problema. 

El aumento de la población musulmana acabó provocando conflictos con el resto de habitantes birmanos, de religión budista. Ya en la Segunda Guerra Mundial, tropas ronhingyas aprovecharon el conflicto y el armamento proporcionado por los ingleses para arrasar aldeas budistas –partidarias de los japoneses–, ocasionado unas 20.000 víctimas. Su objetivo en aquel momento era formar un Estado islámico en el norte de Birmania y fusionarlo con el entonces Pakistán Oriental, basándose en la afinidad religiosa. Como la idea de la unión con Pakistán no prosperó –Pakistán no estaba en condiciones de apoyarla por los enfrentamientos con la India durante su proceso de independencia–, el objetivo redundante a partir de 1947 fue la creación de un Estado independiente en Arakán.

Desde entonces se ha mantenido un constante conflicto armado de baja intensidad entre guerrilleros rohingyas y tropas birmanas. El golpe de Estado del general Ne Win, en 1962, aceleró la política de represión contra ellos, política que se extendió cronológicamente hasta finales de los setenta. El control militar birmano, promovido por el deseo de controlar los recursos naturales, logró reducir la extensión de la violencia, pero no pudo impedir la permanencia, en zonas remotas, de grupos guerrilleros rohingyas. También provocó un éxodo de muchos ronhingyas que huyeron y volvieron a Bangla Desh. 

Cuando, a partir de 1990, la antigua Birmania comienza a abrirse al mundo, busca una identidad que la defina y la encuentra, con un sentido excluyente, en el budismo, opción defendida por los numerosos monasterios budistas (la denominada sangha) que, tras el ostracismo al que habían sido condenados por la dictadura militar, buscan un nuevo papel político y moral. La política excluyente y de odio que subyace en esa nueva identidad se dirige principalmente hacia los musulmanes, que son presentados como invasores del suelo birmano. 

Monje budista contrario a los rohingya. Fuente:http://caravandaily.com/portal/rohingyas-a-name-with-no-place/

Además, para completar esa política identitaria, la dictadura militar (1962-2011) llevó a cabo una política de asimilación de todos los grupos étnicos o religiosos diferentes de la etnia bamar, la mayoritaria en el país. Esta asimilación, que suponía el peligro de desaparición de la cultura rohingya, es uno de los elementos clave del conflicto. La cuestión, aunque parezca baladí, es la siguiente: ¿son los rohingyas un grupo étnico completamente birmano o son solamente inmigrantes de Bangla Desh?

La denominación de rohingyas aparece para responder al intento de integración y la promueven los líderes musulmanes de la región. Su anterior denominación –bengalís– aludía a su zona de procedencia e implicaba un status de extranjero; por eso se sustituyó por el de rohingya, que quiere decir Arakán en bengalí.

En 1982 el general Ne Win excluyó a muchos rohingyas del derecho a la nacionalidad birmana al considerarlos extranjeros. Ello creaba una grave situación de vulnerabilidad que condujo a expulsiones masivas a partir de los años noventa del siglo pasado, pero estas personas tampoco son ciudadanos de Bangla Desh por lo que se consideran apátridas. La ONU consideraba que, en 2013, existían unos 800.000 rohingyas sin ninguna nacionalidad. En esta situación, las tensiones y los resentimientos, atizados por explosiones de nacionalismo, se multiplican desde 2012.

3. El conflicto actual. 

Los antecedentes del conflicto actual se remontan a 2012. La cerilla que encendió la llama fue la violación, en mayo de ese año, de una mujer budista por tres musulmanes. La respuesta de los budistas fue el asesinato de diez musulmanes. Estas acciones iniciaron un ciclo de ataques violentos entre las dos comunidades. Desde ese momento comenzó una campaña islamófoba de la mayoría budista que, a menudo acabada con actos violentos. Las fuerzas del orden mantuvieron una actitud pasiva antes estos ataques, cuando no claramente colaborativa.

En octubre los ataques contra la población rohingya adquirieron mayor gravedad, revistiendo todas las características de un pogromo planificado. Estas acciones vuelven a repetirse en marzo de 2013; en esta ocasión el balance fue de más de cien muertos y unas 36.000 personas desplazadas por los ataques a aldeas musulmanas.

Mezquita destruida en 2012. Fuente:http://geoconfluences.ens-lyon.fr/

Los hechos descritos parecen haber roto definitivamente las posibilidades de convivencia de las dos comunidades. La población musulmana que ha tenido que huir se ha concentrado en campos de refugiados o zonas de seguridad situados en territorio birmano, soluciones que han estado pensadas para marginalizar y segregar a los habitantes rohingyas. En 2015 se calcula que el número de refugiados ascendía a unos 100.000.

Las medidas represivas sobre esta minoría han ido acentuándose: no pueden poseer tierras, no pueden viajar o casarse sin permiso de las autoridades, tampoco se les permite tener más de dos hijos, etc.

En respuesta a esta política represiva, la minoría rohingya, tradicionalmente pacífica, ha radicalizado sus posturas. Ello puede explicar la revitalización del ARSA (Ejército de Salvación Rohingya; siglas en inglés) –un grupo armado, calificado como terrorista por el Ejército birmano–  que realizó ataques a puestos policiales y militares birmanos. La repetición de estos ataques en agosto pasado ha servido para que el Ejército inicie una campaña de represión más dura, justificada por las relaciones que este grupo, afirman, mantiene con el ISIS. La respuesta militar es la causante de los actuales desplazamientos masivos de refugiados que huyen de la represión.

Refugiados en Bangla Desh. Fuente:https://www.ndtv.com/world-news/rohingya-crisis

La población budista apoyó las acciones del Ejército. No quiere a los rohingyas, a los que considera unos inmigrantes ilegales bengalíes que amenazan los equilibrios del país por su alto índice de natalidad o por su potencial vínculo con el islamismo radical.

Esta huida, un éxodo de más de 400.000 personas hacia Bangla Desh, acontecido en pocas semanas entre finales de agosto y principios de septiembre, creó una situación alarmante desde un punto de vista humanitario. Hecho agravado por las restricciones que el gobierno de Bangla Desh ha impuesto a la entrada en su territorio de estos refugiados. Al mismo tiempo, el gobierno de Myanmar ha impedido a las organizaciones humanitarias su entrada en territorio birmano. La ONU ha alertado de lo que considera una limpieza étnica en toda regla.


A algunos observadores del conflicto les sorprende la actitud de la consejera de Estado birmana, la Premio Nobel de la Paz Aung San Sun Kyi. Su postura ha oscilado entre el silencio y la ambigüedad; aunque manifestó su apoyo a los derechos humanos y su simpatía por los que sufren en el estado de Rajine, no se pronunció sobre las causas de esos sucesos ni criticó al Ejército birmano. El hecho de que los resortes del poder real estén aún en manos del Ejército y que la mayoría de la población budista del país apoye las medidas contra los rohingyas pueden explicar la actitud de la Premio Nobel.

Entrada publicada originariamente el 27 de septiembre de 2017


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Rohingyá. (s.f.). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado a partir de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Rohiny%C3%A1&oldid=101993771



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