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domingo, 21 de abril de 2019

El conflicto libio: de la primavera árabe a la guerra civil


1. Primavera árabe y levantamiento armado

La primavera árabe fue un fenómeno que suscitó grandes esperanzas entre las poblaciones sojuzgadas de la mayor parte de los países del norte de África y del Oriente Próximo. Unas esperanzas que, salvo en el caso de Túnez y parcialmente de Marruecos, se malograron en el camino dando lugar a situaciones mucho peores que las que se proponían cambiar: guerras civiles (Siria, Libia), nuevas dictaduras (Egipto),… Pocas veces un proceso tan esperanzador acabó tan mal. Véase al respecto nuestra entrada: https://miradahistorica.com/2011/01/16/las-revoluciones-no-son-cosa-del-pasado/
Las repercusiones de la primavera árabe (también conocida como revolución del jazmín) llegaron a Libia de la misma manera que lo habían hecho a otros países del norte de África, pero su foco principal no surgió en la capital, Trípoli, sino en Bengasi, donde a principios de 2011 se produjeron diversas manifestaciones contra el régimen dictatorial de Gadafi. Esta ciudad se convirtió en el principal centro de oposición al régimen. Las manifestaciones se transformaron rápidamente en un levantamiento armado, algo extraño porque el país estaba sometido a un férreo control bajo la dictadura populista y filo-socialista de Gadafi, pero que se explica, como más adelante veremos, por la ayuda de algunas potencias occidentales. De las manifestaciones se pasó a la guerra civil sin solución de continuidad.
No fue casualidad que el conflicto empezase en el este de Libia. La región de Bengasi siempre había soportado mal el dominio del dictador, originario del oeste del país. La revuelta tenía antecedentes; ya en los años noventa del siglo pasado se originó allí una rebelión armada de cariz islamista que se sustentó en las profundas diferencias tribales existentes. No hay que olvidar que Libia es un país artificial, fruto de las divisiones territoriales postcoloniales.
Como Gadafi utilizaba su amplio poder aéreo para atacar a los sublevados, la Liga Árabe solicitó a la ONU la creación de una zona de exclusión aérea para proteger a los opositores y a la población civil en general. El plan había sido presentado por Francia, Reino Unido y Líbano, y finalmente apoyado con algunas reticencias por EE UU., para aplicarlo se emplearía a la OTAN. El gobierno socialista español también apoyó la resolución. Esta decisión dio lugar a un gran despliegue bélico porque los que se pretendía era no solamente evitar el despegue de cualquier aparato libio sino también atacar al régimen desde el aire y desde el mar, pero sin invadirlo por tierra. De esta forma los Estados occidentales comenzaron a bombardear Libia el 19 de marzo de 2011, dando por finalizada la misión a finales de ese año. Lo que había comenzado como una misión humanitaria para proteger a civiles se había convertido en un movimiento para derrocar a Gadafi mediante una guerra civil en la que el ejército regular apoyado por mercenarios se enfrentaba a los insurgentes apoyados por fuerzas extranjeras.

Despliegue militar occidental contra el régimen de Gadafi. Fuente: Wikipedia.

La actuación occidental se explica por la animadversión hacia Gadafi y su régimen, a pesar de que era un suministrador fiel de combustible, un promotor de importantes inversiones de capitales en países europeos y también un buen cliente económico, incluido el sector militar. Las extravagancias del líder, sus coqueteos con numerosos movimientos revolucionarios o grupos terroristas europeos y africanos, y su retórica antioccidental lo convertían en un país incómodo para los intereses occidentales.

Ataque contra fuerzas leales a Gadafi en 2011. Fuente: https://www.reuters.com/article/us-libya-decisions-4/special-report-the-wests-unwanted-war-in-libya-idUSTRE73011H20110401

Las causas del hundimiento del régimen de Gadafi son variadas e incluso contradictorias según las fuentes. Para unos Gadafi proporcionaba a su pueblo un cierto bienestar y colaboraba económicamente con los países africanos, pretendiendo aumentar su influencia en la región norte-africana, en competencia con Francia. Algo que este país no podía tolerar y que explicaría su posición claramente favorable al ataque de la OTAN. Sin embargo, según otros autores, existía un germen de descontento por varias razones: Gadafi, tolerado por su pueblo, pero no amado, no supo transformar su régimen y arrinconó al ala reformista de su gobierno. Tampoco existía ese modesto estado de bienestar al que aludía Botaya porque no se redistribuían equitativamente los beneficios del petróleo. Y, por último, la desatención a los jóvenes y su falta de perspectivas.
En pocos meses el régimen de Gadafi se derrumbó, caída que significó también su muerte al ser capturado por los rebeldes (20 de octubre de 2011). Se abrió entonces un gran vacío de poder en el que múltiples fuerzas, en un contexto en el que el tribalismo era poderoso, luchaban por imponerse sin que se pudiese hablar de un Estado libio. Desde ese momento la situación se caracterizó por la aparición de varios gobiernos enfrentados, de milicias descontroladas, de grupos yihadistas y de enfrentamientos tribales (tuaregs, tubus,…) .


Divisiones étnicas y regionales en Libia. Fuente: Wikipedi

2. El Estado fallido

El 7 de julio de 2012 se celebraron elecciones al nuevo Congreso General Nacional, órgano que sustituyó al Consejo Nacional de Transición, primer germen de estructura estatal surgido tras la desaparición de Gadafi. La victoria fue para la Alianza de Fuerzas Nacionales, de tenencia liberal aunque reconocía la Sharia  como fuente de derecho. Este nuevo Congreso concretó su objetivo en crear una constitución en el plazo de 18 meses. Tres meses después de las elecciones, el Consejo eligió a Ali Zeidan como primer ministro. Su gobierno se mostró incapaz de controlar a las milicias, de diferentes ideologías y orígenes tribales, sobre todo por la ausencia de un verdadero ejército nacional y de una policía estatal. La situación fue degradándose rápidamente. 
Paralelamente, el Congreso General fue radicalizándose y acercándose a los planteamientos islamistas, especialmente tras la elección de Nouri Abusahmain como presidente. Las ideas moderadas de Zeidan quedaron arrinconadas. En el este del país la influencia islamista también fue aumentand; los Hermanos Musulmanes egipcios, exiliados especialmente en la zona de Cirenaica, promovieron su movimiento mientras que Al Qaeda también ampliaba su influencia.
Así, en los primeros meses de 2014 el país se vio inmerso en múltiples conflictos de baja intensidad, pero descontrolados: fuerzas islamistas contra oponentes laicos, tribus contra tribus, ciudades contra ciudades. Una fragmentación creciente y explosiva. En este contexto, el 14 de febrero, el general Jalifa Haftar daba un golpe de Estado y exigía la disolución del Congreso General Nacional y la convocatoria de nuevas elecciones. Con el apoyo militar de varias unidades gubernamentales y de algunas milicias tribales atacó a las milicias islamistas en el este del país y tomó Bengasi. El 18 de febrero tomaron el parlamento de Trípoli. La propuesta del general Haftar obtuvo considerables apoyos militares y tribales, planteando la celebración de nuevas elecciones

Ataques y zonas controladas por el ISIS (2014-2016). Fuente: http://www.senat.fr/rap/r17-605/r17-605_mono.html

Estas nuevas elecciones –7 de julio de 2014– auparon al poder al gobierno moderado de Akila Saleh Issa, pero el gobierno anterior, que ahora estaba dirigido por una tendencia islamista próxima a los Hermanos Musulmanes se negó a entregarle el poder. Por ello el nuevo gobierno se instaló en Tobruk, desde donde intentó dirigir un país sumergido en el caos y en el que existían más de mil milicias distintas.
Desde entonces, el país ha quedado dividido en dos grandes alianzas: una en torno al gobierno de Trípoli, apoyado por la poderosa ciudad de Misrata, y otro en la región oriental en torno a las ciudades de Tobruk y Bengasi. En este segundo núcleo se impuso el general Haftar como hombre fuerte.

Milicias libias. Fuente: https://www.liberte-algerie.com/actualite/sud-de-la-libye-guerre-

 3. Los dos gobiernos. La guerra civil.

En diciembre de 2015, a través de la mediación de la ONU, se logró formar un nuevo gobierno de mediación dirigido por Fayez Al-Sarraj. Un gobierno débil amenazado por dos gobiernos alternativos: uno, islamista, en Trípoli y otro en Bengasi, encabezado por Haftar. Además el intervencionismo extranjero seguía activo; desde principios de 2016 Estados Unidos, Reino Unido y Francia habían mantenido una presencia armada en Libia –compuesta básicamente por drones y fuerzas especiales–. También Egipto había bombardeado puntualmente a grupos rebeldes. Este intervencionismo dificultaba las conversaciones de paz y la posibilidad de formar un gobierno unificado. En cualquier caso, la violencia proseguía en el país.

División política en 2015. Fuente: http://www.senat.fr/rap/r17-605/r17-605_mono.html

El gobierno del NGA es incapaz de gestionar el país porque el verdadero poder reside en las innumerables milicias. Entre ellas destaca la del general Haftar, la más poderosa. El general, un perfil semejante al del dirigente egipcio al-Sisi, comienza a ser visto como una posible solución al caos libio, aunque cuenta con pocos apoyos en el oeste del país donde temen que imponga un nuevo régimen autoritario. 
La división se ha mantenido hasta la actualidad. Incluso, en estos días, las fuerzas de Haftar están atacando Trípoli y controlan casi todo el país. El curso de los acontecimientos parece favorecer a Haftar, que ya controla el 77 % del territorio libio, incluyendo los principales yacimientos petrolíferos, mientras que el gobierno de Al-Sarraj solamente tiene bajo su poder el 6,5 %. 

División política actual de Libia. Fuente: https://elpais.com/internacional/2019/04/07/actualidad/1554651616_88

Las alianzas internacionales también se han definido respecto al enfrentamiento entre Haftar y al-Sarrat. Mientras el primero cuenta con el apoyo de Egipto, Emiratos Árabes, Arabia Saudí y las más novedosas de Rusia y Francia, el gobierno del NGA cuenta con el apoyo del resto de potencias europeas, especialmente Italia, Turquía y Qatar. Estados Unidos, por su parte, ha mantenido una posición menos definida. 

4. Las consecuencias del conflicto.

La preocupación europea por el posible desencadenamiento de una guerra es evidente. Las repercusiones económicas, humanitarias y políticas pueden ser enormes. 
La posibilidad de una caída de la producción petrolera es palpable –ataques a pozos, cierre voluntario de la producción como arma de presión,…–. La economía libia ya estaba hundida y una guerra solamente puede empeorar aún másuna situación ya catastrófica. También los migrantes atrapados en suelo libio se verían afectados por un indudable deterioro de su ya maltrecha situación, lo que puede impulsar el éxodo hacia Europa. Se calcula que actualmente hay en Libia casi un millón de personas esperando poder llegar a Europa.

Actividades petroleras en Libia. Fuente: http://www.senat.fr/rap/r17-605/r17-605_mono.html

Las disensiones en el seno de la Unión Europea se han hecho evidentes a causa del conflicto, en especial entre Francia e Italia. Cada una ha optado con más o menos claridad por alguno de los contendientes, en una competición por asentar su influencia en la zona: Italia como antigua potencia colonizadora y Francia por sus enormes intereses económicos en la zona. Las desavenencias europeas y el desinterés de la administración de Trump por el tema libio están abriendo la puerta a los interese rusos, que buscan la alianza con Haftar.
Una posible guerra civil generalizada en Libia más los problemas sociales en Marruecos y Argelia crean un contexto sumamente preocupante para Europa porque, entre otros aspectos, puede facilitar un resurgimiento del ISIS en Libia y un aumento de la influencia del islamismo radical. 
Bibliografia.
Charasse, P. (2011). Lecciones de la guerra en Libia. Le Monde diplomatique en español, 191. En: https://mondiplo.com/lecciones-de-la-guerra-en-libia
Sorroza, Alicia. (2011). Intervención en Libia: un puzzle de intereses europeos. ARI Real Instituto Elcano. En http://biblioteca.ribei.org/2080/
Fuente Cobo, I. (2014). Libia la guerra de todos contra todos. Boletín Del Instituto Español de Estudios Estratégicos46. En http://www.swp-berlin.org/fileadmin/contents/products/research_papers/2013_RP04_lac.pdf.
Gil, J., Lorca, A. (2011). Libia y Yemen: comunidad tribal y guerra civil. Estudios de Política Exterior. Retrieved from https://www.jstor.org/stable/23055012
González, R. (2019a). La ofensiva del general rebelde Haftar sitúa a Libia al borde de una guerra abierta. EL PAÍS. En:https://elpais.com/internacional/2019/04/07/actualidad/1554651616_882798.html
González, R. (2019b). Libia: Hafter, el poderoso señor de la guerra que asedia Trípoli. EL PAÍS. Retrieved from:https://elpais.com/internacional/2019/04/07/actualidad/1554659093_640057.html
Martín, J. (2019). El conflicto en Libia: una guerra silenciosa entre Macron y Salvini.El Confidencial. Retrieved from: https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-04-08/el-conflicto-en-libia-la-guerra-silenciosa-entre-macron-y-salvini_1930010/
Ruiz, S. (2017). Libia, ¿puzzle irreconstruible? Estudios de Política Exterior. Retrieved from: https://www.politicaexterior.com/actualidad/libia-puzzle-irreconstruible/
Savio, I. (2019). Cerco al petróleo y choque Roma-París: los efectos para Europa de la guerra en Libia. El Confidencial: En: https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-04-12/amenaza-del-cerco-de-petroleo-los-efectos-para-europa-de-la-guerra-en-libia_1938038/
Tamames, J. (2016). El futuro de Libia continúa siendo incierto. Estudios de Política Exterior. En: https://www.politicaexterior.com/actualidad/el-futuro-de-libia-continua-siendo-incierto/

viernes, 25 de marzo de 2011

Cinco causas de la insurrección árabe


En el número de marzo de la excelente revista "Le Monde Diplomatique en español" el periodista e historiador Ignacio Ramonet realiza un excelente estudio de las causas de las insurrecciones que están produciéndose en los países árabes. Por su interés la reproduzco entera. Igualmente podéis consultarla en la web de la revista: http://www.monde-diplomatique.es/

Cuáles son las causas del vendaval de libertad que, de Marruecos a  Bahréin, pasando por Túnez, Libia y Egipto, sopla sobre el mundo árabe? ¿Por qué motivos estas simultáneas ansias de democracia se expresan precisamente ahora?
A estas dos preguntas, las respuestas son de diversa índole: histórica, política, económica, climática y social.

1. Histórica. Desde el final de la Primera Guerra Mundial y la implosion del Imperio otomano, el interés de las potencias occidentales por el mundo árabe (Oriente Próximo y África del Norte) ha tenido dos principales incentivos: controlar los hidrocarburos y garantizar un hogar nacional judío. Después de la Segunda Guerra Mundial y del traumatismo universal del Holocausto, la creación del Estado de Israel, en 1948, tuvo como contrapartida la llegada al poder, en varios Estados árabes liberados del colonialismo, de fuerzas antisionistas (opuestas a la existencia de Israel): de tipo “militar nacionalista” en Egipto y Yemen, o de carácter “socialista árabe” en Irak, Siria, Libia y Argelia.
Tres guerras perdidas contra Israel (en 1956, 1967 y 1973) condujeron a Egipto y a Jordania a firmar tratados de paz con el Estado judío y a alinearse con Estados Unidos que ya controlaba –en el marco de la Guerra Fría– todas las petromonarquías de la península Arábiga así como el Líbano, Túnez y Marruecos. De este modo, Washington y sus aliados occidentales mantenían sus dos objetivos prioritarios: el control del petróleo y la seguridad de Israel. A cambio, protegían la permanencia de feroces tiranos (Hasán II, el general Mubarak, el general Ben Alí, los reyes saudíes Faisal, Fahd y Abdalá, etc.) y sacrificaban cualquier aspiración democrática de las sociedades.

2. Política. En los Estados del pretendido “socialismo árabe” (Irak, Siria, Libia y Argelia), bajo los cómodos pretextos de la “lucha antiimperialista” y de la “caza de comunistas”, también se establecieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas de antología (Sadam Hussein, Al Assad padre e hijo, y Muamar al Gadafi, el más demencial de ellos). Dictaduras que garantizaban, por lo demás, el aprovisionamiento en hidrocarburos de las potencias occidentales y que no amenazaban realmente a Israel (cuando Irak pareció hacerlo fue destruido). De ese modo, sobre los ciudadanos árabes, cayó una losa de silencio y de terror.
Las olas de democratización se sucedían en el resto del mundo. Desaparecieron, en los años 1970, las dictaduras en Portugal, España y Grecia. En 1983, en Turquía. Tras la caída del muro del Berlín, en 1989, se derrumbó la Unión Soviética así como el “socialismo real” de Europa del Este. En América Latina cayeron las dictaduras militares en los años 1990. Mientras tanto, a escasos kilómetros de la Unión Europea, con la complicidad de las potencias occidentales (entre ellas España), el mundo árabe seguía en estado de glaciación autocrática.
Al no permitirse ninguna forma de expresión crítica, la protesta se localizó en el único lugar de reunión no prohibido: la mezquita. Y en torno al único libro no censurable: el Corán. Así se fueron fortaleciendo los islamismos. El más reaccionario fue difundido por Arabia Saudí con el decidido apoyo de Washington que veía en él un argumento para mantener a los pueblos árabes en la “sumisión” (significado de la palabra ‘islam’). Pero también surgió, sobre todo después de la “revolución islámica” de 1979 en Irán, el islamismo político que halló en los versos del Corán argumentos para reclamar justicia social y denunciar la corrupción, el nepotismo y la tiranía.
De ahí nacieron varias ramas más radicales, dispuestas a conquistar el poder por la violencia y la “Guerra Santa”. Así se engendró Al Qaeda...
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las potencias occidentales, con la complicidad de las “dictaduras amigas”, añadieron un nuevo motivo para mantener bajo férreo control a las sociedades árabes: el miedo al islamismo. En vez de entender que éste era la consecuencia de la carencia de libertad y de la ausencia de justicia social, agregaron más injusticia, más despotismo, más represión...

3. Económica. Varios Estados árabes padecieron las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008. Muchos trabajadores de estos países, emigrados en Europa, perdieron su trabajo. El volumen de las remesas de dinero enviadas a sus familias disminuyó. La industria turística se marchitó. Los precios de los hidrocarburos (en aumento estas últimas semanas a causa de la insurrección popular en Libia) se depreciaron. Simultáneamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso, a Túnez, Egipto y Libia, programas de privatización de los servicios públicos, reducciones drásticas de los presupuestos del Estado, disminución del número de funcionarios... Unos severos planes de ajuste que empeoraron, si cabe, la vida de los pobres y sobre todo amenazaron con socavar la situación de las clases medias urbanas (las que tienen precisamente acceso al ordenador, al móvil y a las redes sociales)  arrojándolas a la pobreza.

4. Climática. En este contexto, ya de por sí explosivo, se produjo, el verano pasado, un desastre ecológico en una región alejada del mundo árabe. Pero el planeta es uno. Durante semanas, Rusia, uno de los principales exportadores de cereales del mundo, conoció la peor ola de calor y de incendios de su historia. Un tercio de su cosecha de trigo fue destruida. Moscú suspendió la exportación de cereales (que sirven también para nutrir al ganado) cuyos precios inmediatamente subieron un 45%. Ese aumento repercutió en los alimentos: pan, carne, leche, pollo... Provocando, a partir de diciembre de 2010, el mayor incremento de precios alimentarios desde 1990. En el mundo árabe, una de las principales regiones importadoras de esos productos, las protestas contra la carestía de la vida se multiplicaron...

5. Social. Añádase a lo precedente: una población muy joven y unos monumentales niveles de paro. Una imposibilidad de emigrar porque Europa ha blindado sus fronteras y establecido descaradamente acuerdos para que las autocracias árabes se encarguen del trabajo sucio de contener a los emigrantes clandestinos. Un acaparamiento de los mejores puestos por las camarillas de las dictaduras más arcaicas del planeta...
Faltaba una chispa para encender la pradera. Hubo dos. Ambas en Tunez. Primero, el 17 de diciembre, la auto-immolación por fuego de Mohamed Buazizi, un vendedor ambulante de fruta, como signo de condena de la tiranía. Y segundo, repercutidas por los teléfonos móviles, las redes sociales (Facebook, Twitter), el correo electrónico y el canal Al-Yazeera, las revelaciones de WikiLeaks sobre la realidad concreta del desvergonzado sistema mafioso establecido por el clan Ben Alí-Trabelsí.
El papel de las redes sociales ha resultado fundamental. Han permitido franquear el muro del miedo: saber de antemano que decenas de miles de personas van a manifestarse un día D y a una hora H es una garantía de que uno no protestará aislado exponiéndose en solitario a la represión del sistema. El éxito tunecino de esta estrategia del enjambre iba a convulsionar a todo el mundo árabe.  

domingo, 6 de marzo de 2011

Las revueltas en el mundo árabe y Europa

Ya hemos dedicado varias entradas a las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe. Se trata de procesos históricos positivos porque pretender implantar regímenes democráticos allá donde antes había dictaduras o autocracias. Pero como ya hemos señalado, estos fenómenos también pueden significar un empeoramiento de la situación económica de Europa . Su proximidad geográfica y su dependencia del petróleo y del gas de esta zona la hace especialmente vulnerable.
Algunos analistas ya han hecho previsiones sobre lo que podría ocurrir en caso de que la inestabilidad de la zona se prolongase más tiempo. Y aunque la historia es el análisis del pasado, también nos puede mostrar aquello que es previsible que ocurra. Es solamente una posibilidad pero la prospectiva debe servirnos para prevenir. Cicerón ya lo sabía cuando escribió aquello de Historia magistra vita est en el siglo I antes de Cristo.
El siguiente mapa conceptual sintetiza varias informaciones para esbozar una prospectiva de la situación.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Las consecuencias de las revueltas en el mundo árabe

Las revueltas que están teniendo lugar en algunos países del mundo árabe -Túnez, Egipto, Barheim, Yemen, Marruecos, Libia,…- se han cobrado ya numerosas víctimas humanas, especialmente en Libia al parecer; pero en todos los países las ha habido. También se han producido destrucciones  de bienes y edificios. Son, lamentablemente, manifestaciones consustanciales a los fenómenos revolucionarios. Pero sus ondas también llegan hasta nosotros, aunque desde luego no de forma tan trágica.
La inestabilidad de la zona y los graves problemas y el grado de violencia que están aconteciendo en Libia, importante país productor, ya han provocado una elevación de los precios del petróleo que va a afectar notablemente a nuestras economías, agravando la ya difícil situación (ver gráfico adjunto).
En un mundo tan interconectado no nos podemos considerar a salvo de los cambios que ocurren en otros continentes porque directa o indirectamente nos acaban afectando. Por ello no podemos permanecer indiferentes, por solidaridad con los que luchan por la democracia y por nuestros propios intereses.

Fuente: EL PAÍS

Las elecciones celebradas durante la Segunda República

El régimen político de la Segunda República española (1931-1939) significó la ruptura con la preponderancia secular del conservadurismo soci...