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sábado, 28 de diciembre de 2024

La guerra civil griega (1946-1949)

La guerra civil griega (1946-1949) ha sido considerada como el primer conflicto de la Guerra Fría. En ella se enfrentaron fuerzas comunistas contra fuerzas conservadoras y monárquicas respaldadas por Gran Bretaña primero y Estados Unidos después.

Antecedentes. 

Las convulsiones políticas griegas se remontan a la década de los años treinta del siglo pasado. Primero la rivalidad entre monárquicos y republicanos y, luego, entre partidarios y detractores de la dictadura del general Metaxas que había instaurado en 1935 un régimen de derechas similar al que instauraría Franco en España. En 1941 Italia invadió Grecia por su cuenta y riesgo, siendo derrotada por los griegos. Hitler no tuvo más remedio que acudir en ayuda de sus aliados italianos e invadió el país, dividiéndolo después en zonas de influencia que repartió con Italia y Bulgaria.

 Zonas de ocupación de Grecia por parte del Eje y sus aliados. Fuente: https://fr.wikipedia.org/wiki/Résistance_en_Grèce_pendant_la_Seconde_Guerre_mondiale

La guerra civil.

Durante la IIª Guerra Mundial el mayor peso de la lucha contra la ocupación nazi lo había llevado el Frente de Liberación Nacional (EAM) cuyo brazo armado, el ELAS, estaba ampliamente controlado por los comunistas. Por su parte, el rey Jorge II se había exiliado y patrocinaba un gobierno en el exilio presidido por George Papandreu. Este gobierno estaba apoyado básicamente por los militares monárquicos, algunos de los cuales habían permanecido en Grecia luchando contra el Eje mediante la creación de otro grupo guerrillero –el Ejército Griego Nacional Democrático (EDEL)–, y los británicos, que seguían considerándose una gran potencia capaz de controlar el Mediterráneo para lo cual Grecia era fundamental. 

Tropas del ELAS. En ellas la participación femenina fue relevante. Fuente: https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/george-martinidis/shadowboxing-over-greek-civil-war

A pesar de algunos recelos, el EAM aceptó participar en un gobierno de concentración. La Conferencia del Líbano de Mayo del 1944 permitió que el Partido Comunista entrara en un gobierno de concentración presidido por George Papandreu, a pesar de que no contaron con ningún ministerio relevante. En ese mismo año, el Acuerdo de Caserta ponía a los guerrilleros comunistas bajo el mando de los británicos. Cuando se llegó al final de la IIª Guerra Mundial la situación era claramente dicotómica: por una parte, el ELAS, que controlaba de forma efectiva el territorio griego y, por otra parte,  un gobierno de concentración que respetaba la monarquía y que se sostenía principalmente con el apoyo británico, pues la mayoría de la población griega mostraba un claro rechazo de la monarquía. Como salida al estancamiento de la situación se acordó –Pacto de Varkiza (febrero de 1945)– la celebración de elecciones bajo la supervisión de los Aliados. Estas se celebrarían en marzo de 1946 sin participación de la izquierda, que las boicoteó. El acuerdo también contemplaba la amnistía para los detenidos y la celebración de un referéndum para restaurar la monarquía. 

Churchill de visita en Grecia, 1945. Fuente: https://www.ahistoryofgreece.com/civilwar.htm

La postura represora del gobierno de Papandreu y la no aceptación del resultado electoral por parte del ELAS hicieron inevitable la guerra civil. El Ejército y las milicias de extrema derecha, apoyados por los británicos, impusieron una política de terror indiscriminado. A pesar de ello, la aceptación popular del gobierno era mínima y su incapacidad para resolver la grave situación económica –crisis de subsistencias y elevada inflación– le iba privando de apoyos sociales. En esos momentos, los comunistas encarnaban la esperanza de una renovación política y social. Además, las guerrillas comunistas se mantenían en sus posiciones sin que el Ejército pudiera desalojarlas, aunque la aplicación de una política de terror contra terratenientes, empresarios, funcionarios e, incluso, socialistas y centristas, les enajenó el respaldo de una parte de la población que los había apoyado hasta entonces. 

El gobierno conservador no tardó en solicitar más ayuda a Gran Bretaña quien, incapaz de afrontar tal reto, la pidió a Estados Unidos. Los norteamericanos respaldaron desde marzo de 1947 al nuevo ejército monárquico con armamento, dinero y formación, enviando incluso tropas a finales de ese año. Esta actuación estadounidense hay que contextualizarla en la aplicación de la doctrina Truman –respaldo incondicional a aquellos pueblos amenazados por fuerzas comunistas o revolucionarias–. Por el contrario, la ayuda de la URSS al brazo armado del Partido Comunista griego (KKE) fue muy reducida, pues Stalin consideraba muy difícil la implantación de un régimen comunista si se implicaban en contra Gran Bretaña y Estados Unidos. De hecho, la URSS no tenía ninguna pretensión en el conflicto griego. Grecia era la moneda de cambio del líder soviético en la geopolítica posterior a la IIª Guerra Mundial; a cambio de ceder en Grecia, tendría las manos libres en Polonia. La principal ayuda a los guerrilleros provino, entonces, de los países comunistas más próximos: Albania, Bulgaria, Turquía y especialmente Yugoslavia. 

Imagen 4: Tropas estadounidenses en Grecia, 1948. Fuente: https://www.reddit.com/r/arma/comments/76zjf5/

A pesar de la ayuda de Estados Unidos, las guerrillas comunistas se expandieron por toda Grecia, llegando a las cercanías de Atenas. Este espíritu expansivo se frenó a partir del estallido en junio de 1948 de las disensiones entre Stalin y Tito. Mientras este último pretendía que el KKE continuara con la lucha en territorio griego –quería evitar una Grecia anticomunista y hostil en el sur de sus fronteras–, Stalin prefirió asegurar su influencia en la Europa ocupada por el Ejército Rojo y no inmiscuirse en el conflicto griego. Como la influencia soviética predominaba entre los dirigentes comunistas griegos, Tito cerró su frontera y frenó la ayuda. Ello disminuyó la operatividad de los guerrilleros. Paralelamente, a partir de enero de 1949, el Ejército griego inició una fuerte ofensiva que acabó derrotando a los guerrilleros comunistas, muchos de los cuales se refugiaron en Albania y Bulgaria. El 16 de octubre de 1949 la jefatura del KKE, exiliada en Albania, ordenó el cese de hostilidades. 

Imagen 5: Zonas ocupadas por el ELAS en 1948. Fuente: http://ellinikosemfilios.blogspot.com/2012/02/1948.html

Consecuencias

La victoria gubernamental alineó a Grecia en el bando occidental durante la Guerra Fría.  De hecho, fue Gran Bretaña la primera potencia en intervenir militarmente para imponer un gobierno por la fuerza en uno de los países liberados del nazismo. Luego le seguiría la URSS.

El conflicto civil griego se consideró el primer ejemplo tanto del ansia expansionista del comunismo como de la capacidad occidental para frenarla. Una interpretación sesgada, puesto que ya hemos visto el desinterés de Stalin por la actuación de los comunistas griegos. Lo que sí es cierto es que la guerra contra los guerrilleros comunistas y la intervención norteamericana contribuyeron a asentar en la oficialidad del Ejército una mentalidad conservadora y anticomunista que se prolongaría en el tiempo y que acabaría manifestándose en la llamada Dictadura de los Coroneles de 1967. 

El conflicto demostró también que Gran Bretaña ya no era la gran potencia de antaño. Su dependencia de Estados Unidos fue palpable en este conflicto. Sin embargo, el resultado del mismo impulsó la posterior entrada de Grecia en la OTAN, reequilibrando la situación estratégica en el mar Egeo, así como su control occidental. 

La guerra civil prolongó en Grecia el ciclo bélico iniciado en 1940 con la invasión italiana. Casi una década de enfrentamientos armados destruyó buena parte de las infraestructuras, arruinó la economía y obligó a emigrar a muchos griegos –con destinos principales a Estados Unidos y a Australia–. Grecia tardaría mucho en recuperarse de los estragos causados por el prolongado conflicto.

Imagen 6: Niñas refugiadas en El Pireo, 1947. Fuente: https://www.vintag.es/2014/05/black-white-pictures-of-greek-civil-war.html

La victoria del gobierno conservador significó el mantenimiento de la represión de la izquierda hasta finales de los años cincuenta. Unos 100.000 detenidos políticos poblaron las cárceles griegas durante esa década; las formaciones comunistas o socialistas fueron prohibidas. La sociedad griega quedó polarizada durante mucho tiempo y la normalización de la misma solo comenzaría a partir de 1974. 

Bibliografía

Fontana, Josep. (2014). Por el bien del imperio. Barcelona: Ediciones Pasado y Presente

Fontana, Josep. (2017). El siglo de la revolución. Una historia del mundo desde 1914. Barcelona: Ed. Crítica.

Francois, D. (2016). L’autre côté de la colline: La guerre civile grecque, 1944-1949. Recuperado de http://lautrecotedelacolline.blogspot.com/2016/03/la-guerre-civile-grecque-1944-1949.html

Martín, J. (2015). La lucha fraticida griega o el inicio de la Guerra Fría. Recuperado de https://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2015/02/23/54e712c6ca47412f578b457b.html

Milán, R. R. (2008). Confrontaciones civiles en la Europa mediterránea: Materiales para el estudio de la guerra civil griega. Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, 8, 24.

Nieto, Jesús. (2002). Guerra civil española y Guerra Civil griega ¿principio y final de la II Guerra Mundial?. Erytheia. Revista de estudios bizantinos y neogriegos, 23 


Publicada originariamente el 6 de noviembre de 2018

miércoles, 9 de octubre de 2024

La invasión de Bahía de Cochinos

Introducción

El pasado 17 de abril se cumplieron 60 años de la fallida invasión de Cuba que tuvo lugar en Bahía de Cochinos. Se trató de una operación militar protagonizada por exiliados cubanos apoyados por el gobierno de Estados Unidos a través de la CIA que, en abril de 1961, desembarcaron en ese lugar con la intención de dominar el territorio circundante y dar pie a un gobierno provisional que reemplazase al de Fidel Castro.

La acción fracasó en menos de cuatro días, aplastada por las milicias y las Fuerzas Armadas cubanas. Más de un centenar de soldados invasores fallecieron y unos 1.200 fueron hechos prisioneros. El ejército cubano capturó también una importante cantidad de material bélico.

Los orígenes de la invasión

Desde su independencia de España en 1898 y hasta entonces Cuba había estado bajo la influencia norteamericana, pero el triunfo de la revolución dirigida por Fidel Castro el 1 de enero de 1959 significó una ruptura de esta situación. En un principio las relaciones del nuevo régimen cubano con Estados Unidos no fueron malas, pero las políticas de Castro no tardaron en propiciar el enfrentamiento; los norteamericanos, acostumbrados a mandar en Cuba, veían como su influencia desaparecía. No obstante, Castro proclamaba el carácter democrático de su proyecto, su defensa de los derechos humanos y de la libertad de prensa.

Es necesario recordar que la revolución que derrocó al dictador Batista no fue una revolución socialista, su viraje hacia el socialismo se produjo un año más tarde. La ideología primaria del movimiento guerrillero era el nacionalismo inspirado en José Martí, aunque también prestaba interés a la igualdad social. No obstante, desde el mismo inicio de la revolución fueron aprobándose diversas medidas que tensaron las relaciones con Estados Unidos: la deposición del presidente interino Manuel Urrutia, más moderado que Castro, la represión de sectores revolucionarios anticomunistas, por ejemplo, el del comandante revolucionario Huber Matos y, sobre todo, la aprobación de la Ley de Reforma Agraria que expropió los latifundios agropecuarios de empresas norteamericanas.

Entrada de Fidel Castro en La Habana el 8 de enero de 1959. Fuente: http://www.escambray.cu/2020/rememoran-en-cuba-caravana-libertaria-encabezada-por-fidel-castro/

Como respuesta, el gobierno norteamericano, dirigido entonces por el presidente Dwight D. Eisenhower (1953-1961), adoptó medidas de represalia –suspendió la compra de azúcar (principal producto de exportación de Cuba), frenó las ventas de petróleo proveniente de Estados Unidos y sus aliados, etc.–. La intención era paralizar la economía cubana. En respuesta a estas medidas, el gobierno de Castro expropió más empresas norteamericanas, especialmente las refinerías de petróleo.

Fue entonces cuando se produjo el viraje de Fidel Castro hacia el bloque comunista. Buscaba una salida política y económica para el país y para el nuevo régimen, hostigado por el posicionamiento de los norteamericanos. El acercamiento comenzó a producirse en 1960, representado simbólicamente por el abrazo entre Castro y Khrushchev durante una Asamblea General de la ONU y materialmente con la llegada a Cuba ese mismo año de material militar soviético, aunque la proclamación expresa de la alianza no se llevó a cabo hasta abril de 1961, paralelamente a la invasión de Bahía de Cochinos.

Abrazo entre Fidel Castro y Nikita Khruschev en la ONU (20/09/1960). Fuente: https://www.chicagotribune.com/hoy/ct-hoy-8689085-fidel-castro-cumple-90-en-una-cuba-distinta-a-la-que-goberno-story.html

De esta manera. el desencuentro producido por la aplicación de la reforma agraria acabó convirtiéndose en una ruptura total entre Estados Unidos y Cuba. Pronto se pasaría de intentar el ahogamiento económico a considerar la posibilidad de derrocar a Castro.

El 20 de enero de 1961 John F. Kennedy accedió a la presidencia de Estados Unidos. Entre la herencia de D. Eisenhower estaba una operación de invasión de Cuba impulsada por la CIA y las Fuerzas Armadas norteamericanas.

La invasión

El planeamiento de la invasión ya estaba diseñado cuando Kennedy llegó al poder. La encargada de planificarlo había sido la CIA siguiendo el modelo empleado en el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala (1954), pero con exiliados cubanos. De este modo, Kennedy se encontró con que el plan ya estaba en marca y la CIA presionaba para que se efectuase ya. El presidente aceptó con la condición de que pareciese un asunto exclusivamente cubano pues no quería que dificultase su proyecto de acercamiento político a América Latina.

El proyecto consistía en realizar un desembarco capaz de crear una cabeza de playa sostenible que diese pie a la llegada de un gobierno provisional que oficializase la situación y pidiese formalmente ayuda a Estados Unidos. La invasión, según la CIA, provocaría levantamientos populares anticastristas en el interior de Cuba.

Para ello se constituyó una fuerza de unos 1.400 hombres, de los que pocos eran militares, organizada como una brigada (la 2506). Por ello recibieron un entrenamiento previo en Guatemala. A ellos se sumaron algunos aviadores que tenían la misión de pilotar los obsoletos aviones de transporte C-46 y C-54 y los bombarderos B-26. El gobierno norteamericano suministró todo el armamento necesario para habilitar la brigada, así como los aviones, de transporte y de bombardeo, y los buques.

Bombardero estadounidense B-26. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Martin_B-26_Marauder

El plan inicial de invasión, preparado por Eisenhower, fue modificado por la administración de Kennedy con la disminución del número de aviones (de 16 a 8) y el cambio del lugar de desembarco, desde cerca de la ciudad de Trinidad a Playa Girón en la Bahía de Cochinos, también en la costa sur. El nuevo emplazamiento tenía más desventajas pues se trataba de una zona pantanosa y con una sola entrada por tierra cuyo control sería clave para el éxito de la operación.

Cambio del lugar de la invasión. Fuente: BBC/mundo.

Las fuerzas invasoras partieron de Puerto Cabezas (Nicaragua) desde donde despegaron también los aviones que participaron en la operación. Esta comenzó en la madrugada del 15 de abril de 1961 con el bombardeo de los principales aeropuertos militares cubanos. La acción sólo tuvo un éxito parcial pues el grueso de la aviación castrista quedó intacto y jugó un destacado papel en el freno de la invasión.

El día 16 la policía política ­–Dirección de Seguridad del Estado de la Revolución Cubana– efectúo una gran redada para detener a numerosos opositores, lo que neutralizó a los posibles contactos de la contrarrevolución en el interior de Cuba.

El 17 de abril la brigada desembarcó en Playa Girón. Mientras tanto, las milicias y el ejercito cubano habían movilizado unos 15.000 hombres y varias decenas de tanques, la mayoría T-34 de origen soviético. La aviación castrista atacó a los buques que participaban en el desembarco hundiendo o dañando a varios de ellos, hecho que rompió la cadena de suministros a los invasores. No obstante, los invasores habían podido establecer una cabeza de playa y penetrar unos diez kilómetros en el interior de la isla, tomando las localidades de Cayo Ramona y San Blas.

Tanque T-34 del ejército de Cuba. Fuente: https://www.diariodemallorca.es/internacional/2011/04/20/bahia-cochinos-fracaso-perfecto-4057135.html

La falta de apoyo aéreo –Estados Unidos no autorizó nuevos vuelos desde Nicaragua­– y la falta de suministros impedían avanzar mucho más. Esa misma noche la CIA pidió a Kennedy que facilitase apoyo aéreo a los invasores, a riesgo de padecer un fracaso militar. Kennedy se negó alegando la necesidad de mantener una mínima visibilidad en el conflicto.

El 18 de abril se inició la contraofensiva cubana con el empleo masivo de artillería y de tanques y el apoyo de la aviación. Las tropas invasoras tuvieron que retroceder, desmoralizadas por el apoyo de la población civil a las fuerzas castristas. Finalmente se concentraron en Playa Girón donde quedaron sitiadas por las tropas gubernamentales. Antes del anochecer la mayoría de los invasores se rindió; el intento de invasión y el proyecto de un gobierno alternativo en Cuba habían fracasado.

Cronología y cartografía de la invasión. Fuente: https://europadigital.es/historia/la-invasion-fallida-de-bahia-de-cochinos/

Conclusiones.

La invasión de Bahía de Cochinos puede considerarse como un gran fracaso de los servicios de inteligencia norteamericanos pues no solo no logró el objetivo propuesto, sino que además hizo más firme la alianza de Fidel Castro con la URSS, lo que implicaba el alineamiento de Cuba con el bloque soviético en un momento álgido de la Guerra Fría. La consecuencia principal fue el cambio geopolítico que provocó el hecho de tener un país comunista a menos de 150 km. de territorio norteamericano. Circunstancia que desencadenará, poco después, la grave crisis de los misiles entre Estados Unidos y la URSS.

En el plano interno, la victoria sobre los invasores fortaleció la posición de Fidel Castro y aumentó su prestigio como paladín del antiimperialismo. De la misma manera, impulsó la profundización de los rasgos socialistas de la Revolución mientras que aumentó la persecución de la oposición por el temor a otra posible acción norteamericana. La consolidación del régimen comunista cubano sirvió también como ejemplo para otras fuerzas revolucionarias latinoamericanas que, a partir de entonces, pudieron disponer de un apoyo político y económico cercano.

Cartel conmemorativo de la victoria castrista. Fuente: https://www.elciudadano.com/politica/playa-giron-la-invasion-derrotada/04/19/

Bibliografía.

France 24 en español (13 de abril 2021) La invasión de Bahía Cochinos. 60 años del farcaso de EE. UU. para derrocar a Fidel Castro. [Archivo de video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=VCUBKvFObkE

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Hernández-Echevarría, C. (2021, abril 17). La invasión a Bahía de Cochinos, el fracaso de Estados Unidos que apuntaló a Fidel Castro en Cuba. Clarín. Recuperado de https://www.clarin.com/mundo/invasion-bahia-cochinos-fracaso-unidos-apuntalo-fidel-castro-cuba_0_9Y1-8n_6l.html

Invasión de bahía de Cochinos. (2021). En Wikipedia, la enciclopedia librehttps://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Invasi%C3%B3n_de_bah%C3%ADa_de_Cochinos&oldid=134862196

La Revolución Cubana. (2015, mayo 15). Historia Universal. Recuperado de https://mihistoriauniversal.com/edad-contemporanea/revolucion-cubana

Monzón, A. (2018, diciembre 31). 60 años de la Revolución de Cuba: La isla que cambió de mundo. El Independiente. Recuperado de https://www.elindependiente.com/tendencias/historia/2018/12/31/cuba-isla-cambio-mundo/

Orozco, R. (1994). La Cuba de Castro. Cuadernos del Mundo Actual, 40.

Thomas, H., Vayssière, P., & Orozco, R. (1985). La revolución cubana. Cuadernos Historia 16, 284.

Maximiliano I, emperador de México (1863-1867)

Maximiliano I nació en Viena en 1832. Era el hermano menor del emperador de Austria, Francisco José I de Habsburgo. Estaba destinado, por tanto, a desempeñar papeles secundarios en el entramado político de la monarquía de los Habsburgo —archiduque de Austria, virrey de Lombardía-Véneto—. ¿Pero cómo un príncipe europeo acabó convertido en emperador de México a mediados del siglo XIX?

Imagen 1. Retrato como emperador de Maximiliano I de México. Albert Gräfle (1865). Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Maximiliano_de_M%C3%A9xico

El marco histórico mexicano en la primera mitad del siglo XIX

Los líderes independentistas mexicanos pretendieron, una vez en el poder, conformar un Imperio mexicano. Este imperio se regiría mediante un régimen político monárquico que, de momento, adoptaría la forma de una regencia. De hecho, Agustín de Iturbide fue aclamado emperador del enorme territorio mexicano en 1822. Su gobierno duró muy poco, pues a finales de ese mismo año el general Santa Ana le derrocó e instauró una república. Esta nueva república fue gobernada desde postulados centralistas, inaugurando la pugna entre federalistas y centralistas, controversia que se mantendría viva a lo largo del siglo y que fue uno de los orígenes de la conflictividad del período.  

Imagen 2. División territorial del primer Imperio Mexicano. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_de_Iturbide

Entre 1800 y 1870 México padeció un largo período de inestabilidad política, incluidas varias guerras. En 1858, el conflicto entre liberales y conservadores devino en una guerra civil en la que coexistieron dos gobiernos: uno conservador, dirigido por Félix Zuloaga, y otro liberal, dirigido por Benito Juárez. La guerra acabó con la victoria de Juárez, apoyado por Estados Unidos. No obstante, los conservadores mantuvieron parte de su poder político y militar y no olvidaron  la idea de recuperar la monarquía.

Imagen 3. Guerra con Estados Unidos (1846-1847). Fuente: Delgado, Gloria (2015) Historia de México. Legado histórico y pasado reciente.

La inestabilidad de los gobiernos y las diversas guerras —civiles y contra Estados Unidos— habían provocado un crecimiento tanto de la deuda con otros países como de los desequilibrios económicos internos. Para solucionar estos problemas, el presidente Benito Juárez (1858-1872) dejó de pagar la deuda externa —siendo las principales deudoras España, Francia y Gran Bretaña—.

PaísDeuda (en pesos mexicanos)
Gran Bretaña69.994.542,5
España9.460.986,2
Francia2.800.762,3

La intervención extranjera (1862-1864)

La política conservadora seguía procurando obtener los medios para lograr la restauración monárquica. Esta política era, para ellos, la única manera de evitar la desaparición del viejo orden social y político. Para conseguirlo habían ofrecido la corona de México a los Borbones reinantes en España, pero esta posibilidad no se llevó a cabo al surgir diversos problemas en la política española. La segunda opción era Francia.

La decisión de Juárez de suspender el pago de la deuda externa permitió a Napoleón III obtener el respaldo de España y Gran Bretaña para invadir México —Alianza Tripartita—, con la excusa de la disputa financiera.

Como se ha podido observar, la cuantía de la deuda no era tan elevada como para justificar una intervención armada. La razón más creíble se halla en los enfrentamientos por la hegemonía mundial —hay que recordar que el contexto internacional está dominado por la expansión imperialista—. Algunos historiadores mencionan también el interés de las potencias europeas por controlar el expansionismo de Estados Unidos y, para ello, México les proporcionaba una excelente plataforma territorial. Sobre todo porque Estados Unidos se hallaba en plena guerra civil y no podía articular una respuesta rápida.

Imagen 4. Benito Juárez. Fuente: https://www.culcobcs.com/cultura-entretenimiento/benito-juarez-indigena-zapoteco-llego-la-presidencia-mexico/

La guerra comenzó a finales de 1861 con la toma por parte de los españoles, dirigidos por el general Juan Prim, del puerto de Veracruz. A principios de 1862 llegaron las tropas británicas y francesas. Se iniciaron conversaciones con el gobierno de Juárez, pero en marzo del citado año llegaron refuerzos enviados por Napoleón III y, con ellos, representantes de los monárquicos mexicanos, quienes tenían la intención de establecer una monarquía en México con la protección de las fuerzas francesas. Cualquier acuerdo con Juárez se hizo imposible.

Ante la decisión francesa de imponer un régimen monárquico, España y Gran Bretaña dieron por rota la alianza y reembarcaron sus tropas. Al mismo tiempo, los franceses avanzaron hacia el interior con el apoyo de tropas mexicanas conservadoras, llegando hasta la misma ciudad de México el 10 de junio.

Imagen 5. Invasión francesa de México. Fuente: Fuente: Delgado, Gloria (2015) Historia de México. Legado histórico y pasado reciente.

Paralelamente a las operaciones militares, el comandante de las fuerzas franco-mexicanas, el general francés Elías Federico Forey, comenzó a crear una estructura política monárquica a través de una Asamblea de Notables que debía gobernar el país hasta la llegada del nuevo monarca. El nuevo rey adoptaría el título de Emperador de México.

Mientras tanto, Juárez huyó hacia el norte. El país se veía inmerso en una guerra a la vez civil e internacional sin frentes definidos, con reiteradas ocupaciones y recuperaciones de un mismo territorio. En este contexto llegó a México, en mayo de 1864, el nuevo monarca.

El trono de México había sido aceptado por el archiduque Maximiliano de Habsburgo, que contaba con el apoyo de Napoleón III y de los monárquicos mexicanos. El primero buscaba congraciarse con Austria tras los enfrentamientos producidos entre ambas potencias en el contexto de la independencia italiana (1848-1870),  mientras que a los segundos les complacía la catolicidad de Maximiliano, así como su experiencia como virrey de Lombardía-Véneto. No obstante, el nuevo rey no pudo contar con el apoyo de España ni con el de Gran Bretaña, que ya habían abandonado la Triple Alianza con Francia.

En el Tratado de Miramar (1964), firmado por Maximiliano y por Napoleón III, se acordaron las condiciones en las que reinaría Maximiliano. El tratado era claramente favorable a Francia y ataba las manos al monarca en algunos aspectos —finanzas, política exterior, etc.—. Con todo, el monarca aceptó el enorme reto que significaba dirigir un país tan diferente a las sociedades europeas que conocía.

El Segundo Imperio mexicano (1864-1867). La muerte del emperador.

En un principio, Maximiliano intentó conciliar a conservadores y liberales e, incluso, incorporó a tareas de gobierno a algunos liberales, pero las principales decisiones eran tomadas por políticos conservadores o franceses. Intentó también redactar una Constitución de carácter liberal, pero la oposición conservadora y del emperador francés imposibilitaron su aprobación.

Otros obstáculos aparecieron pronto; el pueblo mexicano no mostraba muchas simpatías por el nuevo reinado y las fuerzas republicanas no estaban totalmente vencidas a pesar de que Juárez se había retirado hasta Villa Paso del Norte (actual Ciudad Juárez). El aumento de la represión hacia los liberales indignó a sectores populares que se volvieron contra el monarca.

Por su parte, Estados Unidos, concluida la Guerra de Secesión, se implicó en el conflicto a favor de Juárez, pues no veía con buenos ojos que una potencia europea controlase un país vecino. Las presiones norteamericanas y las victorias militares republicanas favorecieron la retirada de las tropas francesas a principios de 1867.

La actuación de Estados Unidos hay que entenderla dentro de su visión geopolítica, que pretendía expulsar de América a las naciones europeas —doctrina Monroe—.

Todos estos cambios facilitaron los avances del ejército republicano. Ello, junto a la crítica situación económica, condujo a la derrota de las tropas monárquicas a mediados de 1867. El emperador Maximiliano y otros generales conservadores fueron capturados y ejecutados en junio de 1867. Su proyecto, quizás demasiado romántico e incluso irreal, acabó trágicamente.

Imagen 6. La ejecución del emperador Maximiliano. Édouard Manet, 1867. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/La_ejecuci%C3%B3n_del_emperador_Maximiliano

Bibliografía.

Anónimo. 2023. «Maximiliano de Habsburgo, el último emperador de México». historia.nationalgeographic.com.es. Recuperado 3 de agosto de 2024 (https://historia.nationalgeographic.com.es/a/maximiliano-habsburgo-ultimo-emperador-mexico_20294).

Anónimo. 2024. «Maximiliano de México». Wikipedia, la enciclopedia libre.

Barranco, Justo. 2023. «Maximiliano, el soñador austriaco que murió como emperador de México». La Vanguardia. Recuperado 1 de agosto de 2024 (https://www.lavanguardia.com/cultura/20230912/9220178/maximiliano-austria-mexico-juarez-napoleon-iii.html).

Clío, dir. 2020. DOCUMENTAL. Maximiliano y Carlota, capítulo 1. El sueño imperialhttps://www.youtube.com/watch?v=gpRthCsr9C8

Delgado, Gloria. 2015. Historia de México. Legado histórico y pasado reciente. Pearson: México

Hamnett, B. 2014. Historia de México. Akal: Madrid

Neila Hernández, J. L., Moreno Juste, A., Alija Garabito, A., & al., . 2018. Historia de las relaciones internacionales. Madrid: Alianza Editorial.

La guerra del Chaco: un ejemplo de la conflictividad fronteriza en América Latina durante el siglo XX

El contexto internacional

América Latina registró a lo largo del siglo XX una larga lista de conflictos y enfrentamientos armados en los que se vieron implicados, de una u otra forma, la mayor parte de los países del área. Para aclarar este complicado panorama hemos dividido estos conflictos en tres tipos (véase cronología):

  • Guerras civiles y revoluciones armadas.
  • Guerras entre Estados
  • Intervenciones militares directas de Estados Unidos.

Están descartados en la clasificación, para simplificar el panorama, los golpes de Estado cruentos así como los conflictos derivados de guerras internacionales que tuvieron su origen lejos del subcontinente -Guerras Mundiales, guerra del Golfo e intervenciones cubanas en el exterior. Aún con estos descartes, hemos sumado cerca de 40 conflictos armados internos o externos en el marco del siglo XX latinoamericano.

Elaboración propia. Fuente datos: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_en_Am%C3%A9rica_del_Sur

Es cierto que otras zonas del planeta padecieron también conflictos armados en la anterior centuria, que fue particularmente violenta. Queremos indicar con ello que Latinoamérica no fue una singularidad al respecto. Pero ello no es óbice para que no se pueda pensar que la elevada conflictividad registrada en la región durante el pasado siglo proporcionó una de las principales causas de sus problemas de inestabilidad política y social, junto a otros desencadenantes no menos significativos como las gigantescas desigualdades socioeconómicas, la fortaleza de las oligarquías locales y el intervencionismo de potencias exteriores. Al mismo tiempo, esta frecuencia de conflictos concedió al estamento militar un papel preponderante en la casi totalidad de países.

El contexto boliviano

Las guerras entre Estados tuvieron como motivo principal la apropiación o defensa de territorios. En realidad, el mapa resultante de los procesos de independencia de principios del siglo XIX sufrió notables cambios a lo largo del tiempo y fue Bolivia, precisamente, uno de los países más perjudicados porque padeció importantes recortes territoriales. Ya en la guerra del Pacífico contra Chile (1879-1884) perdió su salida al Pacífico y, años más tarde, en la guerra del Acre contra Brasil (1899-1903),  tuvo que ceder unos 100.000 km2 de territorio.

Pérdidas territoriales de Bolivia. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/República_de_Bolivia

Hasta 1920 la hegemonía política había estado en manos del Partido Liberal, pero en esa fecha los republicanos los desplazaron electoralmente y gobernaron el país hasta 1930, en una alternancia política típica de un sistema de gobierno democrático. A pesar de la continuidad democrática, el cambio de partido dominante y la aparición de nuevos partidos, algunos de base obrera, inestabilizó el tradicional panorama político boliviano. El gobierno republicano de Daniel Salamanca, reticente al principio a cualquier enfrentamiento bélico, consideró que una victoria militar podía aumentar su legitimidad ante su pueblo; las presiones del Ejército iban en el mismo sentido. La confianza boliviana en la victoria se basaba en su mayor población y en que sus fuerzas armadas eran más poderosas –250.000 hombres frente a los 140.000 paraguayos–, aunque su estrategia y la preparación de los reclutas dejaban mucho que desear. Tampoco tuvieron en cuenta la desventaja geográfica que suponía desarrollar una guerra en un territorio tan alejado de bases y poblaciones.

No resulta posible tampoco dejar de lado los efectos económicos de la Gran Depresión de 1929 en la economía boliviana, especialmente por el freno de las exportaciones de estaño, su principal producción.

El contexto paraguayo.

En Paraguay el Partido Liberal había ganado en 1928 las primeras elecciones verdaderamente libres, tras décadas de gobiernos del Partido Colorado basados en procesos electorales celebrados con elevados índices de abstención. Dicho partido quedó como principal fuerza política de la oposición.

La situación económica también era relativamente estable pues los efectos de la Gran Depresión apenas si se notaron. A pesar de que estos factores eran positivos, el gobierno del Partido Liberal se iba haciendo cada vez más impopular. La causa principal de esta desafección era la supuesta debilidad del gobierno ante la actitud agresiva de Bolivia en los problemas fronterizos; ni siquiera el cambio de presidente, aunque del mismo partido, –Guggiari fue sustituido por Ayala en las elecciones de 1932– logró aplacar el descontento. Tampoco la victoria militar sobre Bolivia logró cambiar el ambiente contrario al liberalismo, que se había creado muchos enemigos en su permanencia en el poder.

El planteamiento del conflicto.

La guerra del Chaco fue la denominación que se dio al conflicto bélico que se produjo entre septiembre de 1932 y junio de 1935 entre Bolivia y Paraguay por el dominio de la región del Chaco Boreal, un territorio con una extensión de 650.000 km2 –más grande que España– y que hasta 1920 había permanecido prácticamente inexplorado.

Región del Chaco en disputa. Fuente: https://www.pinterest.es/pin/539306124105354042/

La causa primera del conflicto fue la indefinición de la frontera entre ambos países en ese territorio. Dado lo desconocido de la zona, las líneas fronterizas que los separaban se trazaron basándose en documentos antiguos o bien siguiendo los trazados geodésicos. Así se firmaron dos tratados, en 1879 el primero y en 1907 el segundo, que no dejaron satisfechos a ninguno de los dos países. No surgió ningún conflicto porque aquella región no interesaba demasiado a ninguno de los dos Estados y si surgían disputas se resolvían con fluidez.

Paisaje natural de la región del Chaco. Fuente: https://www.geoexpro.com/articles/2017/10/oil-in-the-heart-of-south-america

No obstante, a lo largo de los años, los militares bolivianos habían emprendido un lento proceso de ocupación de tierras en la región, movimiento impulsado por las perspectivas de encontrar petróleo. A este interés se añadió otro valor estratégico para Bolivia porque el dominio del Chaco Boreal le permitiría acceder al río Paraguay y, a través de él, al océano Atlántico. Un acceso marítimo que era fundamental una vez perdido el del Pacífico.

Además de los dos países implicados en el conflicto, en el mismo se cruzaron también otros intereses internacionales. Argentina apoyaba a Paraguay porque tenía allí importantes intereses económicos. Lo mismo ocurría con Gran Bretaña –su petrolera Royal Dutch-Shell estaba posicionada en el país. Por su parte, Estados Unidos mantenía fuertes intereses en Bolivia, tanto a través de la petrolera Standard Oil como de relevantes vínculos financieros. Ambos países sostenían un choque de influencias por la hegemonía en la región.

El casus belli fue la ocupación por parte de tropas bolivianas de un fuerte militar que antes había sido paraguayo. Dos meses después, una fuerza militar de Paraguay volvió a ocupar el fuerte. La operación militar colocó al presidente boliviano Salamanca en una complicada tesitura. Finalmente, no tuvo más opción que decantarse por la guerra. Aunque lo curioso es que el presidente paraguayo, Ayala, tampoco parecía muy predispuesto a la guerra.

Los paraguayos pasaron rápidamente a la ofensiva; sus soldados estaban mejor dirigidos y mejor adaptados a las cálidas condiciones climáticas del Chaco que las tropas bolivianas, compuestas mayoritariamente por indígenas pobladores del frío altiplano. A mediados de 1935 los paraguayos ya habían expulsado del Chaco al ejército boliviano y controlaban la mayor parte del territorio, pero sus recursos militares y financieros estaban al límite. Estas circunstancias favorecieron, sin duda, el cese de hostilidades.

Fuerzas artilleras de Bolivia. Fuente:https://www.paginasiete.bo/ideas/2014/8/31/fuimos-desarmados-guerra-chaco-30730.html

Conclusiones

Después de tres años de guerra, los bolivianos se vieron expulsados del Chaco Boreal y obligados a aceptar una suspensión de hostilidades que concedía a Paraguay una quinta parte de la región. Esta tercera pérdida territorial fue la más costosa en cuanto a bajas humanas y destrucción de material militar. La mayoría de los investigadores calculan que el conflicto produjo entre 50.000 y 60.000 víctimas bolivianas y unas 30.000 paraguayas; fue la guerra más cruenta de Latinoamérica en el siglo XX.

A pesar de ello, Bolivia inició un proceso de rápido rearme y hacia 1938 había logrado volver a aumentar su ejército hasta los 40.000 efectivos. Probablemente, esta circunstancia, sumada al hecho de que la guerra había dejado maltrechas las finanzas de los dos países fue la que convenció a Paraguay a aceptar definitivamente la paz. La cuestión de quién ganó la guerra suscita pocas polémicas y se coincide en que fue Paraguay, no solamente por el extenso territorio que obtuvo sino también porque logró un saldo militar favorable –23.000 prisioneros de guerra bolivianos frente a 2.500 paraguayos. No obstante, Paraguay solamente logró un acceso parcial a aquellas zonas del Chaco que se suponía tenían mayor potencialidad petrolífera.

Zonas de potencialidad petrolífera o gasística. https://www.geoexpro.com/articles/2017/10/oil-in-the-heart-of-south-america

En Bolivia, el conflicto instauró una sucesión de gobiernos militares que implicaban una huida hacia adelante para evitar sus responsabilidades en la desastrosa guerra. Estos gobiernos fueron incapaces de tejer complicidades con partidos o fuerzas populares para vertebrar soluciones capaces de afrontar los problemas estructurales del país. Dificultades que acabarían provocando la Revolución de 1952.

Curiosamente, el mismo proceso se produjo en Paraguay pues el Ejército derrocó al gobierno democrático en 1936, iniciándose un largo período de inestabilidad política y de sucesivos golpes de Estado, incluso con una breve guerra civil de por medio. Este período perduró hasta 1954, cuando comenzó la larga dictadura del general Stroessner (1954-1989).

La redefinición de fronteras no sirvió, pues, para estabilizar los respectivos países ni para asentar gobiernos democráticos. El conflicto bélico fue el catalizador de diversos conflictos internos que acabaron estallando en los dos países con independencia del resultado de la guerra. En cualquier caso, fueron los respectivos ejércitos los que ganaron un protagonismo político que tardarían en abandonar. 

Por otro lado, la guerra del Chaco mostró las evidentes rivalidades que, en aquel momento, existían entre Estados Unidos, apoyado por Brasil,  y Argentina por la hegemonía en el Cono sur latinoamericano. Una rivalidad que lentamente fueron ganando los estadounidenses al acrecentar su influencia tanto en Bolivia como en Paraguay.

Bibliografía

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