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viernes, 20 de diciembre de 2024

La crisis económica de 1847

La crisis económica de 1847 presenta una doble caracterización: por una parte, es una típica crisis de subsistencias y, por otra parte, ofrece rasgos novedosos ya propios de una economía inmersa en un capitalismo más desarrollado. De hecho, el boom especulativo generado en torno a los ferrocarriles, especialmente en Gran Bretaña y Francia, fue una de sus principales causas. Por ello, el historiador francés Ernest Labrousse la calificó como una crisis mixta.

La crisis de subsistencias

La crisis surge como una crisis característica de una economía aún sometida a las reglas  del Antiguo Régimen, es decir,  se inicia como una crisis agraria para afectar luego al sector textil. Parece una repetición de la crisis de 1830 y de tantas otras anteriores. En este caso es la disminución en la producción de patatas la que desencadena el mecanismo; este producto ocupaba un importante papel en la alimentación popular, especialmente en el norte de Europa (Países Bajos, Irlanda, Francia). Durante la década de los años 40 se había extendido por todas las zonas de cultivo una plaga ocasionada por un hongo (mildiu) que destruía las cosechas.


Esta caída de la producción tuvo una especial incidencia en Irlanda. La llamada "Gran Hambruna" (1845-1849) provocó la muerte de alrededor de dos millones de personas y otro millón tuvo que emigrar –especialmente a Estados Unidos--, de una población total de 8,5 millones de personas.

Guillespie, Rowan (1997) Hambruna. Dublín. Fuente: Enciclopedia Británica.

La carestía de la patata influyó en el alza de precios de los cereales, a pesar de que puntualmente se habían dado algunas buenas cosechas. La conclusión es que el precio de los alimentos básicos subió en casi toda Europa. En Francia, donde los problemas agrarios habían aparecido en 1845, se reproducen los mismos mecanismos económicos que precedieron a las revoluciones de 1830 y 1789, sucediéndose varios años de malas cosechas; en muchas zonas los precios de los cereales subieron un 13 %. A título de ejemplo podemos ver la gráfica que muestra la subida de precios de los cereales en algunas localidades de España.

Evolución de los precios entre enero y mayo/junio de 1847. En Pts./Hl. Fuente: Díaz, P. (2003)

El sector manufacturero, concretamente el textil, se vio afectado rápidamente por la situación de crisis agraria; al aumentar el coste de los productos agrarios básicos, disminuyeron las compras de textiles. El beneficio empresarial cayó y lo mismo ocurrió con los salarios, aumentado el paro entre los trabajadores. Un proceso que cierra el círculo de la crisis de subsistencias.


La crisis financiera e industrial.

Paralelamente a esta crisis de subsistencias tuvo lugar otro fenómeno, en este caso relacionado con las nuevas reglas económicas que estaba imponiendo el capitalismo financiero. En Gran Bretaña se produjo, entre 1845 y 1847, un gran boom en la construcción ferroviaria, que llegó a emplear hasta 300.000 trabajadores; fue un ejemplo de la intensa especulación ferroviaria que se estaba produciendo en toda Europa. La progresión de la red ferroviaria europea, que pasó de 175 kilómetros en 1830 a 9.200 km en 1845, muestra las enormes inversiones que se realizaban en el sector. Dicho boom atraía el interés de los bancos, que dedicaron a la producción ferroviaria y metalúrgica grandes inversiones.

Red ferroviaria europea en 1850. Fente: http://blogdelaclasedehistoria.blogspot.com/

Hacia 1847 se produjo un freno en la expansión ferroviaria inglesa, necesitada de una reordenación. A su vez, en Francia, varias compañías entraron en quiebra al no generar una rentabilidad suficiente. Los efectos bursátiles fueron importantes porque las compañías ferroviarias representaban la mitad del mercado bursátil francés. Pero sus efectos se extendieron también a las industrias siderúrgicas y metalúrgicas. Un dato: la producción de raíles pasó de 89.000 toneladas en 1847 a 41.000 en 1848. En París, entre marzo y junio de 1848, se censó un paro del 56 % de los trabajadores empleados a principios de año.

Conclusiones.

De esta manera, se conjugan los dos factores económicos que contribuirán a desencadenar la ola revolucionaria de 1848 en Europa. Por un lado, el alza de los productos agrícolas básicos y, por otro, el aumento del paro industrial, primero del textil y después de los ferrocarriles y de la metalurgia. Ambos factores generaron un gran malestar social que impulsó estas revoluciones. No hay que olvidar que en 1848, en este contexto de crisis socioeconómica y política, surgieron las primeras muestras de organizaciones obreras. Marx y Engels publicaron el Manifiesto Comunista en 1848 y, en Francia, los llamados socialistas utópicos –más correcto sería denominarlos socialistas premarxistas– tuvieron un gran protagonismo en los acontecimientos de 1848.

En definitiva, esta crisis muestra bien los cambios que estaban ocurriendo en la economía europea a mediados del siglo XIX, una economía en la que la agricultura tenía aún un gran peso y en la que continuaban presentándose crisis de subsistencias, que se intentaban paliar con medidas liberalizadoras del comercio o de los cultivos –revocación de las Corn Laws inglesas en 1846, por ejemplo–. Pero también se trataba de una economía que se estaba industrializando a marchas forzadas, generando incluso booms especulativos, capaces de provocar quiebras industriales y severos aumentos del paro. Este factor, junto al aumento del precio de los cereales y de la patata, explica las razones de la crisis económica de los años cuarenta y se relaciona, como causa, con las revoluciones de 1848 en Francia y con motines de hambre en diversas zonas de España. El malestar social existente también influyó en los fenómenos revolucionarios que se produjeron en otros lugares: Estados alemanes, Polonia, Italia... Resulta evidente la relación que se genera entre los fenómenos económicos y los acontecimientos políticos, pues casi todas las revoluciones liberales del siglo XIX están precedidas o son simultáneas con crisis económicas, lo mismo que la de 1789 en Francia.

Crisis y ciclos económicos desde finales del s. XVIII hasta principios del XX. Fuente: https://puntosinapsis.wordpress.com/2017/10/21/los-ciclos-economicos-y-las-crisis-del-capitalismo-industrial/

Bibliografía

Bergeron, L., Furet, F., & Koselleck, R. (1994). La época de las revoluciones europeas, 1780-1848. Madrid: Siglo XXI.

Díaz, P. (2003). Crisis de subsistencia y protesta popular: los motines de 1847. Revista Agraria, 30. pp. 31-62

Flamant, M., Singer-Kerel, J. (1971) Crisis y recesiones económicas. Barcelona: Oikos-Tau.

Krach de 1847 (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 20 de enero de 2020 de https://fr.wikipedia.org/wiki/Krach_de_1847

Servais, P. (2011). La crise des annés 1845-1848 dans l’est de la Wallonie. Histoire & mesure, XXVI, pp. 157-186.

Soriano, G. (2019) 1848: la Primavera de los Pueblos. Archivoshistoira.com [Blog] Recuperado de https://archivoshistoria.com/1848-la-primavera-pueblos/


Entrada publicada originariamente el 22 de enero de 2020

domingo, 2 de abril de 2017

La crisis económica de 1920-1921

La breve crisis económica que se produjo entre 1920 y 1921 ha quedado eclipsada por la enorme repercusión que tuvo la Gran Depresión de 1929. Resulta una crisis menor si las comparamos, pero, en bastantes aspectos, anticipa los problemas que acabarían provocando la depresión de finales de los años veinte. Fue una crisis de reconversión que no sirvió para asentar los pilares de un crecimiento sólido pero que sí marcó la pérdida de la hegemonía europea.
La Primera Guerra Mundial trastocó el equilibrio económico existente: los Estados se endeudaron, se pusieron en circulación grandes cantidades de dinero y se produjo una reconversión de la producción para cubrir las necesidades militares. Algunos países –España, Japón, Holanda y, sobre todo, Estados– pudieron aumentar sus exportaciones a los países en guerra, generando en contrapartida un gran déficit comercial en los países beligerantes que estos sólo podían compensar con sus reservas de oro. El continuo gasto provocó la desaparición de dichas reservas y, con ello, el abandono del sistema monetario basado en el patrón-oro.
El final del conflicto significó también el inicio de la decadencia de Europa y el auge de Estados Unidos, convertido en la potencia dominante. Los países europeos beligerantes –Gran Bretaña, Francia, Italia,…–  se habían empobrecido a consecuencia de la guerra y tenían importantes deudas con Estados Unidos que había acumulado un gran porcentaje de las reservas mundiales de oro lo que convirtió al dólar en la moneda de referencia para las transacciones internacionales, desplazando a la libra esterlina.
Al acabar la guerra se esperaba una crisis económica producida por la reconversión de los sistemas económicos a las necesidades de una etapa de paz. Pero no ocurrió tal cosa, al contrario durante 1919 se produjo un inesperado boom económico impulsado por el inicio de las tareas de reconstrucción en Europa y por la recuperación del consumo privado. El aumento de la demanda se dirigió especialmente a Estados Unidos, donde produjo un aumento de la inflación que también afectó a otros países europeos. Este proceso inflacionario se vio acrecentado por la desaparición del patrón-oro y el desorden monetario consecuente.
Hacia 1920 la tendencia expansiva comenzó a frenarse. En 1919 los Estados Unidos habían concluido su política de préstamos a Europa y, en 1922, para contener la inflación, adoptaron un arancel proteccionista (Ley Fordney-McCumber). Estas medidas se añadieron a los síntomas de recesión que comenzaba a mostrar la economía europea. Síntomas que provenían, como ya hemos apuntado, tanto de las dificultades generadas por la reconversión de una economía de guerra a otra de paz como del freno de la demanda tras el primer impulso reconstructor. Otras causas significativas fueron también la enorme deuda de los países beligerantes y las reparaciones exigidas a Alemania y a otras potencias  derrotadas.
Dow Jones industrial. Medias (1918-1923). Fuente: Wikipedia
Nada más finalizar el conflicto bélico, Estados Unidos se enfrentó a una situación de alza de los precios provocada por un brusco aumento de la demanda. Para contenerla se aplicó una política antiinflacionaria mediante la restricción del crédito. Simultáneamente se produjo una crisis de sobreproducción  originada por la enorme capacidad productiva de sus sectores agrario e industrial y la llegada a su mercado de las primeras importaciones europeas. Para solucionar este exceso de oferta implantó, como ya hemos señalado, una política comercial proteccionista. El efecto de estas políticas fue el retraimiento de la economía norteamericana y el inicio de la crisis; entre mayo de 1920 y junio de 1921 los precios se hundieron un 56 % en Estados Unidos. La restricción de los préstamos y las medidas proteccionistas trasladaron a Europa la crisis. Las políticas proteccionistas se fueron extendiendo entre las principales economías.
Al interpretar la crisis, muchos economistas –como por ejemplo Milton Friedman, Anna Schwartz o Paul Krugman entre otros– opinan que la recesión de 1920-21 fue el resultado de una política monetaria contractiva por parte del Banco de la Reserva Federal.
Los británicos se habían creído vencedores en el conflicto pero su economía había quedado muy maltrecha; la pérdida de mercados y la disminución del valor de la libra eran sus principales manifestaciones. A pesar de ello y al igual que en otros países, se produjo una coyuntura expansiva por el impulso del consumo que estuvo acompañada de un notable aumento de los precios. Pero en 1920 se invirtió la tendencia y comenzó a reducirse la producción y también la demanda. Mientras tanto, Gran Bretaña había mantenido una política arancelaria claramente proteccionista que perduraría hasta entrada la década de los años treinta.
En Francia, por su parte, también se produjo una recesión pero menos profunda que en Estados Unidos o en Gran Bretaña porque sus necesidades de reconstrucción mantuvieron una demanda de bienes de equipo elevada y porque el Estado francés se vio forzado a sostener un elevado gasto público para socorrer a los damnificados por el conflicto –heridos, viudas, pensionistas, etc.-. Se evitó así una caída severa de la demanda aunque no se pudo impedir el brote inflacionista.
Alemania escapó de la crisis de 1920 pero se le exigió un pago por indemnizaciones que ascendía a unos 33.000 millones de dólares, una cantidad impagable para la economía alemana, sobre todo cuando las medidas proteccionistas imperantes le impedían exportar y conseguir divisas u oro. Por ello, a finales del verano de 1922 el valor del marco alemán comenzó a caer de forma preocupante y a finales de año Alemania suspendió pagos. El país entró en un ciclo hiperinflacionista y en una profunda recesión que provocó un aumento del paro y del malestar social. La situación alemana tardaría en aclararse y de hecho no lo hará hasta la aplicación del Plan Dawes en 1924 y del Plan Young en 1929.
Montones de billetes nuevos en espera de la distribución en el Reichsbank, durante la hiperinflación (1923). Wikipedia ingles: https://en.wikipedia.org/wiki/Hyperinflation_in_the_Weimar_Republic
Podemos concluir afirmando que lrecesión de 1920-21 se debió, en primer lugar, a la proliferación de medidas proteccionistas en todas las grandes economías. Como cada medida restrictiva provocaba represalias por parte de otras naciones afectadas, el comercio internacional se resintió, cayendo a niveles de principios de siglo. El nacionalismo económico agravó la situación. 
La otra causa fue el desorden monetario provocado por la guerra y agravado por los tratados de paz. El problema de las indemnizaciones estaba en la base de la desorganización del sistema financiero pero también las deudas de los países beligerantes contribuyeron a trastocar el sistema. Al acabar la guerra el conjunto de deudas entre los países aliados alcanzaba los 20.000 millones de dólares, de los cuales la mitad aproximadamente eran préstamos norteamericanos.
BIBLIOGRAFÍA
Cameron, R., & Neal, L. (1992). Historia económica mundial desde el paleolítico hasta el presente. Madrid: Alianza Editorial.
Depression of 1920-21. (2017). Wikipedia. Recuperado el: 25/03/2017 de  https://en.wikipedia.org/wiki/Depression_of_1920%E2%80%9321
El Plan Dawes. (2017). Wikipedia. Recuperado el: 24/03/2017 de  https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Dawes
Flamant, M., & Singer-Kerel, J. (1971). Crisis y recesiones económicas. Barcelona: Oikos-Tau.
Fontana, J. (2017). El siglo de la revolución. Barcelona: Crítica.

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