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miércoles, 20 de agosto de 2025

Las elecciones celebradas durante la Segunda República

El régimen político de la Segunda República española (1931-1939) significó la ruptura con la preponderancia secular del conservadurismo social y político en la historia contemporánea de España. Las instituciones que representaban esa dominación —partidos tradicionales (conservadores o liberales), la monarquía, la Iglesia y el Ejército—, sometidas a un desprestigio creciente desde principios del siglo XX, se vieron momentáneamente desplazadas del poder que habían ostentado hasta entonces.desplazadas del poder que habían ostentado hasta entonces. Por esa misma razón, las fuerzas representativas de la izquierda y de la burguesía progresista contemplaron con alborozo el gran cambio político iniciado en 1931. Surgía un régimen político nuevo, un sistema que abría las puertas a la democracia, a la participación de todos los ciudadanos y ciudadanas en la política, a la representación popular en las instituciones a través de elecciones desprovistas ya del sufragio restringido. La Segunda República emergió, tras el agotamiento del régimen de la Restauración y la crisis de la Monarquía, como un proyecto de modernización, con sus errores, pero también con sus relevantes logros.

Proclamación de la Segunda República en la plaza de San Jaime de Barcelona el 14 de abril de 1931. Fuente: Wikipedia. Proclamación de la Segunda República

El mapa de las principales fuerzas políticas en la naciente República sufrió un cambio respecto a la etapa anterior. La crisis de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) había provocado, desde 1926, un auge del republicanismo, corriente política muy poco representativa hasta entonces. A esta nueva presencia republicana se sumaba el socialismo, representado por el PSOE, y las resilientes fuerzas nacionalistas en Cataluña y el País Vasco. Por su parte, los partidos de la derecha tradicional, sumidos en el desprestigio, estaban muy desorganizados y mantenían poca capacidad de movilización.

Elecciones municipales de 12 de abril de 1931.

Tras la dictadura de Primo de Rivera, dos breves gobiernos nombrados por el rey y dirigidos por militares  –los del general Berenguer y del almirante Aznar–  intentaron reconstruir el sistema político de la constitución de 1876, pero su fracaso impulsó al almirante Aznar, que presidía el gobierno desde febrero de 1931, a convocar unas elecciones municipales para el 12 de abril de ese año. La victoria republicana en casi todas las capitales de provincia y en las grandes ciudades provocó la proclamación de la República el 14 de abril de 1931.

Las elecciones municipales de 1931 convertidas en plebiscito. Fuente: https://pongamosquehablodemadrid.com/2014/04/12/elecciones-municipales-del-12-de-abril-de-1931/

El contexto político hizo que estas elecciones tuviesen una transcendencia que propasaba los límites municipales, puesto que lo que estaba en juego era la misma monarquía. La conjunción de fuerzas republicanas y socialistas procuraron convertir esta jornada electoral en un referéndum entre Monarquía y República. Se eligieron unos 80.000 concejales y, aunque las candidaturas monárquicas lograron obtener una ligera mayoría, la victoria de la conjunción republicano-socialista en casi todas las capitales provinciales y en las ciudades grandes —Vigo, Santiago de Compostela, Sabadell, Hospitalet de Llobregat, Linares, Algeciras, Elche, Gijón, Sagunto, Alcira, Cartagena, etc.— indicaba el descrédito de la monarquía. Conocidos los resultados, muchos municipios proclamaron la República por su cuenta. Paralelamente, el rey Alfonso XIII se exilió a Roma, aunque no abdicó de sus poderes.

Resultados electorales de las elecciones municipales de abril de 1931

Coalición o tendencia políticaConcejalesAlcaldes de capitales de provincia
Monárquicos40.324                10
Republicanos y socialistas36.282                37
Esquerra Republicana3.219                  3
Lliga Regionalista de Catalunya1.014 
Nacionalistas Vascos267 
Comunistas67 
Independientes1.207 

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_municipales_de_Espa%C3%B1a_de_1931

Elecciones generales a Cortes Constituyentes de 28 de junio de 1931.

Las consecuencias políticas de las elecciones municipales de abril condujeron a la formación de un gobierno provisional presidido por Alcalá Zamora, ex monárquico y conservador, pero figura puente con el republicanismo más moderado. El objetivo de este gobierno fue la convocatoria de unas elecciones a Cortes Constituyentes, no obstante ser este su principal objetivo promulgó algunos decretos relevantes sobre la reforma militar y las relaciones laborales.

El decreto de la convocatoria de elecciones modificó algunos aspectos de la Ley electoral de 1907:

  • Se creó una única cámara en vez de las dos existentes en el parlamento monárquico.
  • Se rebajó la edad mínima para votar, de 25 a 23 años.
  • Aunque se mantuvo el sufragio masculino, se posibilitó que las mujeres pudieran ser candidatas.
  • Se dispuso la circunscripción provincial, con algunas excepciones, y con listas abiertas.

Estas disposiciones favorecían a los grandes partidos o coaliciones, circunstancia que ayudaba a la creación de grandes alianzas electorales, aspecto que aprovechó mejor la izquierda.  

Diputados de las Cortes Constituyentes de 1931. Fuente: Centro Documental de la Memoria HIstórica. Ministerio de Cultura. https://www.cultura.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/cdmh/exposiciones-y-actividades/echa-un-vistazo/constitucion-1931.html

La campaña electoral pilló a la derecha desorganizada y dividida, con algunos de sus líderes huidos al extranjero. Por esta razón, en parte, y porque socialistas y republicanos conformaron una coalición, su victoria electoral fue contundente.

Resultados electorales de las elecciones del 28 de junio de 1931
Alianzas y partidosDiputados
Conjunción Republicano-Socialista (PSOE, Partido Republicano Radical, Partido Republicano Radical Socialista, Esquerra Republicana de Catalunya, Acción Republicana, Derecha Liberal Republicana, Partido Republicano Democrático Federal, Federación Republicana Gallega, Agrupación al Servicio de la República)422 diputados
Regionalistas y Nacionalistas de Centro y de Derecha (Partido Nacionalista Vasco, Independientes Galleguistas, Lliga Regionalista de Catalunya, Partit Catalanista Republicà, etc.)21 diputados
Derechas (Agrarios, Acción Nacional)20 diputados
Derecha Monárquica (Comunión Tradicionalista, Católicos Agrarios, Unión Monárquica Partido Católico Tradicionalista, Monárquico Liberal)10 diputados

Mientras que el país era dirigido por un gobierno provisional presidido primero por Niceto Alcalá-Zamora, hasta el 14 de octubre, y después por Manuel Azaña, las Cortes se centraron en la redacción y aprobación de una nueva constitución, que fue promulgada el 9 de diciembre de 1931. Tras su aprobación, las Cortes no se disolvieron y Niceto Alcalá-Zamora volvió al cargo de presidente de la República proponiendo a Azaña para presidente del nuevo gobierno. Este presentó su nuevo gobierno el 15 de diciembre de 1931, formado por republicanos de izquierda —Acción Republicana, el partido de Azaña, el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS), la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) y  Esquerra Republicana de Cataluña— y el PSOE.

Elecciones generales de 19 de noviembre de 1933

El 19 de noviembre de 1933 se celebró la primera vuelta de las segundas elecciones generales para Cortes. En estas elecciones las mujeres pudieron ejercer su derecho al voto por primera vez en España. Los resultados dieron la victoria a los partidos de centroderecha y de derecha, iniciándose el llamado segundo bienio entre 1933 y 1936.

Las elecciones se celebraron a doble vuelta, la primera el 19 de noviembre y la segunda el 3 de diciembre. La legislación que amparaba su realización era nueva, pues su referencia era la Ley Electoral aprobada el 27 de julio de 1933. Dicha ley introdujo algunos cambios importantes:

  • Elevación al 40 % de los sufragios requeridos para que una candidatura triunfara en la primera vuelta. Si ninguna candidatura lo hacía, en la segunda solamente podrían participar quienes hubiese alcanzado un mínimo del 8 % de los votos.
  • Se permitió cambiar la composición de las candidaturas entre la primera y la segunda vuelta.
  • Se mantuvo el sistema electoral mayoritario de listas abiertas que premiaba a las candidaturas que obtenían más votos.

Esta vez las derechas no republicanas formaron una coalición electoral con el nombre de Unión de Derechas y Agrarios —CEDA, Partido Agrario, los monárquicos de Renovación Española, los carlistas de Comunión Tradicionalista, además de otros pequeños grupos e independientes—. Su programa se basó en tres puntos: revisión de la Constitución de 1931, abolición de la Reforma Agraria de 1932 y aprobación de una amnistía para los condenados por el intento de golpe de Estado del general Sanjurjo.

El Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux se presentó como una opción de centro con el apoyo de otros pequeños partidos republicanos de centroderecha —Partido Republicano Liberal Demócrata de Melquiades Álvarez y Partido Republicano Progresista de Niceto Alcalá-Zamora—.

Por otra parte, los republicanos de izquierda y los socialistas se presentaron por separado. En el PSOE se impuso la tesis de Largo Caballero de romper las relaciones con los republicanos, en contra de la posición contraria mantenida por Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos.

Los anarquistas de la CNT emprendieron una campaña a favor de la abstención, salpicada de llamadas a la insurrección si ganaban las derechas.

Los resultados, sobre un total de 473 escaños, fueron estos.

PartidoEscaños% escaños
Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA)11524,3
Partido Republicano Radical (PRR)10221,1
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)5912,5
Partido Agrario Español (PAE)306,3
Lliga Catalana245,1
Comunión Tradicionalista (CT)204,2
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)173,6
Partido Republicano Conservador (PRC)173,6
Renovación Española143,0
Independientes de derechas132,7

La representación gráfica de estos resultados es la siguiente:

Significado de la letenda: Derecha, azul oscuro; Centro-derecha, azul claro; Centro, verde; Izquierda, rojo. Fuente: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Spanish_general_election_map,_1933.svg

Se puede observar un claro predominio de las derechas en todo el territorio, con la única excepción notable de Cataluña y algunas islas electorales de la izquierda y del centro en zonas litorales y en Madrid.

Estos datos mostraron un cambio relevante con respecto a los de las elecciones de 1931. Si bien ninguna fuerza política logró una mayoría suficiente para gobernar en solitario, el resultado de la CEDA, una derecha católica que no había declarado su lealtad a la República, y de otros partidos de derecha o de centroderecha abrió las posibilidades de que estos grupos pudiesen formar gobierno.

Por otra parte, la derrota de la izquierda republicana y de los socialistas, alejaba la posibilidad de un gobierno progresista. Varios historiadores inciden en que la principal causa de la derrota de las fuerzas progresistas fue que estas se presentaron desunidas, al contrario que las fuerzas de la derecha, que lograron la victoria.

En este contexto, Alcalá Zamora pidió a Alejandro Lerroux, líder del Partido Republicano Radical, la segunda fuerza más votada, que formara un gobierno puramente republicano, sin republicanos de izquierda ni la CEDA. Pero Lerroux tenía en mente una alianza parlamentaria con la CEDA que sostuviese un gobierno de su partido.

Elecciones generales de 16 de febrero de 1936.

La sucesión de escándalos del Partido Republicano Radical acabó desgastando profundamente a su gobierno. Los intentos de Gil Robles (CEDA) por acceder al gobierno fueron bloqueados por Alcalá Zamora; ante la imposibilidad de que ningún partido pudiese gobernar sin el apoyo de ninguno de los dos partidos más votados, Alcalá Zamora firmó la disolución de las Cortes y la celebración de unas nuevas elecciones.

Esta vez las dinámicas preelectorales fueron conformándose de manera distinta a 1933. Manuel Azaña e Indalecio Prieto propusieron la conveniencia de formar una coalición electoral similar a la que había gobernado el primer bienio. Finalmente, la propuesta contó con el beneplácito de ala radical del PSOE (Largo Caballero) y con el del PCE. Al pacto se unieron otras fuerzas como el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) o el Partido Sindicalista. Se formará, así, la coalición del Frente Popular.

La derecha no se presentó tan unida. La CEDA formó pactos electorales con diversas fuerzas de menor entidad, según la provincia: monárquicos, radicales, republicanos conservadores, fascistas. El partido Radical, desacreditado, se presentó solo a las elecciones.

La normativa electoral se regía por un sistema mayoritario que obligaba a celebrar una segunda vuelta si ningún candidato alcanzaba el 40 % de los votos. En esta segunda vuelta solamente participaban los candidatos que más votos habían obtenido y bastaba la mayoría simple para ganar. La norma electoral fijaba también la provincia como circunscripción electoral, aunque las ciudades con más de 150.000 habitantes (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Bilbao, Málaga y Murcia) constituían su propia circunscripción. Las ciudades de Ceuta y Melilla obtenían un escaño cada una. Estas reglas creaban un congreso de 473 escaños.

Portada del periódico La Voz. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/La_Voz_(1920-1936)

El sistema electoral de listas abiertas en vigor durante la Segunda República permitía a cada elector repartir sus votos entre candidatos de todas las tendencias políticas. Por ello, si bien se conocen con exactitud los votos obtenidos por cada candidato individualmente, es difícil cuantificar el apoyo popular recibido por cada partido o coalición. No obstante, se han realizado cálculos que tratan de estimar cuántos electorales votaron “a las izquierdas”, “a las derechas” o “al centro”.

Las elecciones tuvieron lugar el 16 de febrero de 1936, siendo presidente de gobierno Portela Valladares

Posición ideológicaPartidoDiputados% Escaños
                    Frente Popular (izquierda)PSOE9920,9
Izquierda Republicana8718,4
Unión Republicana377,8
Esquerra Republicana Cataluña214,4
Partido Comunista España173,6
Acció Catalana Republicana51,1
Unió Socialista de Catalunya40,8
Partido Galeguista30,6
P. Republicano Democrático Federal20,4
Unió de Rabassaires20,4
P. Nacionalista Republicà d’Esquerra20,4
Partido Sindicalista10,2
Partido Obrero de Unificación Marxista10,2
Partit Català Proletari10,2
Esquerra Valenciana10,2
Republicanos independientes20,4
Posición ideológica  PartidoDiputados finales% Escaños
  Grupo PNVPartido Nacionalista Vasco81,7
Socialcristiano vasco10,2
        Republicanos de centroP. de Centro Nacional Republicano173,6
Partido Republicano Radical51,1
Partido Republicano Progresista61,3
Partido Republicano Conservador30,6
Partido Republicano Liberal Demócrata20,4
Republicano independiente40,8
Posición ideológicaPartidoDiputados finales% Escaños
        DerechaConfederación Española Derechas Autónomas8818,6
Bloque Nacional (Renovación Española)122,5
Lliga Catalana122,5
Partido Agrario Español102,1
Comunión Tradicionalista91,9
Monárquicos independientes20,4
Partido Nacionalista Español10,2
Partido Regionalista Mallorca10,2
Católico10,2
Independientes de derecha40,8

Fuente de los datos: https://www.historiaelectoral.com/e1936.html

La participación fue del 76% del censo –o del 72,9 % según otros historiadores–. En cualquier caso, fueron las elecciones que registraron la participación más alta de las tres que tuvieron lugar durante la Segunda República, lo que se atribuyó al fracaso del abstencionismo propugnado por los anarquistas y a la polarización política. Podemos observar la distribución geográfica de los resultados en el siguiente mapa.

Resultados electorales de las elecciones generales de febrero de 1936. Fuente: Real Academia de la Historia. https://historia-hispanica.rah.es/hechos/1369739-1936-16-ii

En los años 70 del siglo pasado el historiador Javier Tusell realizó un estudio sobre los resultados de estas elecciones de 1936 y mostró que se produjo un reparto muy equilibrado de votos con una leve ventaja de las izquierdas (4,65 millones, 47,1%) sobre las derechas (4,50 millones, 45.6%), mientras que el centro político quedó muy reducido (0,5 millones, 5,3%).

A pesar de la politización del debate sobre la limpieza de las elecciones y del cuestionamiento del gobierno surgido de ellas, existe un amplio consenso entre los historiadores sobre la validez del resultado de las mismas, a pesar de que la campaña electoral se desarrolló entre una fuerte tensión social y política, con mucha agresividad verbal y algunos casos de violencia política tanto por parte de la izquierda como de la derecha. No obstante, algún estudio reciente ha incidido, desde una óptica revisionista de los consensos señalados, en el cuestionamiento de los resultados. Sin embargo, la mayor parte de las respuestas dadas a esta interpretación inciden en que las corruptelas que pudieron producirse no tuvieron entidad para cuestionar la totalidad del proceso, y se debieron más al clientelismo y al caciquismo imperantes en algunos ámbitos que a una política planificada de fraude electoral.

Bibliografía.

Álvarez M. y Villa, R. (2017). 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. Madrid, Espasa.

Casanova, J. (2007). República y guerra civil. Barcelona, Crítica/Marcial Pons.

Elecciones generales de España de 1936. (28 de julio de 2025). En Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_1936

Elecciones municipales de España de 1931. (18 de agosto de 2025). En Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_municipales_de_Espa%C3%B1a_de_1931

González, E.; Sánchez, F. (2018). Revisando el revisionismo. A propósito del libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. Historia Contemporánea, 58.

Moradiellos, E. (2017). Las elecciones generales de febrero de 1936: una reconsideración historiográfica. Revista de Libros.

Sánchez Pérez, Francisco (2023). El Germinal español. Las elecciones que trajeron la Segunda República. Madrid, Akal.

Tusell, J. (1971). Las elecciones del Frente Popular. Madrid, Edicusa.

Villa, Roberto (2011). La República en las urnas. Madrid, Marcial Pons.

viernes, 10 de enero de 2025

La revuelta catalana de 1934: l'Estat Catalá

Es bien conocida la frase de Marx, Carlos, que dice que la historia se repite siempre dos veces, primero como tragedia y, luego, como farsa. Y comienzan a aparecer visos de que esto mismo está ocurriendo con el problema creado por la convocatoria, por el gobierno catalán, de un referéndum de autodeterminación para el 1 de octubre. Bien es cierto que las causas concretas de ambos acontecimientos son diferentes, así como el contexto histórico, especialmente el internacional. Pero llama la atención el hecho de que en los dos únicos períodos democráticos disfrutados por España en la etapa contemporánea haya aflorado la cuestión catalana –por llamarla de alguna manera–; y ello siempre a partir de un crecimiento de la tensión entre el gobierno central y el autonómico. Algo muy parecido ocurrió en 1934.

El programa político que las fuerzas de la oposición consensuaron en San Sebastián preveía atender las reivindicaciones nacionalistas catalanas. Pero, el mismo día en que proclamó la IIª República, el 14 de abril de 1931, Francesc Macià proclamó en Barcelona, por su cuenta, la República Catalana. Para reconducir la situación, el gobierno central, aún provisional, envió a tres ministros con el fin de llegar a un acuerdo. A cambio de no romper la estructura del Estado y de retirar la proclamación, el gobierno se comprometía a restablecer la Generalitat de Cataluña, cuya presidencia ostentaría el mismo Macià, y a aprobar un estatuto de autonomía en las futuras Cortes Constituyentes.

 Proclamación de la IIª República en Barcelona.
Fuente: Wikipedia 

La constitución de 1931 permitió el reconocimiento del derecho a la autonomía de las regiones. Cataluña fue la primera en comenzar el proceso a iniciativa de Esquerra Republicana, que desde las elecciones de 1931 había desplazado al nacionalismo moderado de la Lliga Regionalista como partido hegemónico en Cataluña. Como consecuencia del acuerdo obtenido por Macià, se creó una Diputación Provisional de la Generalitat, formada por representantes de los municipios. Esta Diputación creó, a su vez, una comisión de seis miembros que redactó un anteproyecto de Estatuto de Autonomía, que luego, el 6 de agosto de 1931, fue refrendado por el 99 % de los votos, aunque las mujeres no pudieron votar. El 18 de agosto el proyecto entró en las Cortes.

El proyecto de Estatuto adoptaba una filosofía federal en la concepción territorial del Estado y proponía una serie de competencias que contradecían lo estipulado en la Constitución de 1931: creación de una ciudadanía catalana, el catalán como única lengua oficial, posibilidad de incorporar otros territorios, etc. Estas propuestas chocaban con lo que se decía en la constitución pues, aunque la constitución reconocía las autonomías, el texto se fundamentaba en una concepción unitaria del Estado.


Aunque el proyecto fue reformado para adecuarlo a la constitución –se conservaron las competencias exclusivas en derecho civil y régimen administrativo, en la red secundaria de transportes y en sanidad y servicios sociales; y compartidas en educación, orden público y hacienda–, suscitó bastante oposición en prácticamente todos los grupos parlamentarios. Para su aprobación fue fundamental la actitud de Azaña, claramente favorable, y la situación política creada tras el intento del golpe de Estado del general Sanjurjo, en agosto de 1932. A partir de ese momento, se aceleró la discusión del mismo y el 9 de septiembre fue aprobado por la mayoría de las Cortes. Las elecciones convocadas en Cataluña poco después dieron la victoria otra vez a Esquerra Republicana. Al morir Macià, en diciembre de 1933, fue sustituido en la presidencia de la Generalitat por Lluís Companys, que formó un gobierno de concentración con partidos de izquierda. 

La victoria electoral de los republicanos radicales y de la CEDA –noviembre de 1933– y su llegada al gobierno en diciembre de 1933 explican la aparición de los primeros conflictos de competencias. El primero surgió con la aprobación en el parlamento catalán de la Ley de Contratos de Cultivo, que aseguraba un período mínimo de explotación de las tierras a los arrendatarios (rabassaires) del sector vitivinícola, así como la posibilidad de acceder a la propiedad de las mismas. La derecha catalana –la Lliga–, con el apoyo del gobierno central presentó un recurso de inconstitucionalidad que fue ganado ante el Tribunal de Garantías Constitucionales. Este hecho fue considerado por Esquerra Republicana como un ataque a la autonomía catalana.

La respuesta de la Generalitat dirigida por Companys hay que inscribirla en el marco de la revolución de octubre de 1934. Como es bien conocido, el sector más radical de la UGT, liderado por Largo Caballero, adoptó un programa claramente revolucionario que después fue adoptado por el PSOE, pero no por la CNT. La entrada de ministros de la CEDA en el gobierno fue el desencadenante por el que los socialistas iniciaron la insurrección, que se justificó como un medio para impedir que Gil Robles destruyera la República.

Para comprender correctamente estos acontecimientos hay que situar el marco histórico europeo. En la Europa de 1934 estaba consolidándose el avance del fascismo. A los casos de Alemania e Italia, había que añadir Austria, donde el canciller Dollfuss declaraba partido único a su Frente Patriótico y reformaba la constitución en un sentido corporativista. Ese ejemplo alarmaba a la izquierda española –al PSOE, puesto que la CNT se desentendió–, que dio por amortizada la república burguesa y optó por la revolución socialista.

 Tipología regímenes políticos en Europa en los años treinta.
Fuente: http://social-es-sinclases.blogspot.com.es/2013/04/los-totalitarismos-fascismo-y-nazismo.html 


También hay que tener en cuenta lo extendida que estaba la idea –entre la izquierda y el centro-izquierda republicano– de que la República solo podía ser gobernada por los partidos con estas ideologías. En la campaña electoral de las elecciones de 1933, los líderes socialistas se habían pronunciado a favor de una revolución socialista. Por ello, el nuevo gobierno de centro-derecha vio cuestionada su legitimidad desde un principio, basándose en la supuesta intención de que quería destruir la República. Macià, entonces, presentó a Cataluña como el último baluarte de la República.

Como ya es sabido, la insurrección revolucionaria impulsada por los socialistas fracasó a nivel nacional –aunque la huelga general fue importante en algunas capitales: Madrid, Sevilla, Valencia, Córdoba, Barcelona...– entre otras razones porque ni la policía ni el ejército quisieron implicarse. La intentona revolucionaria solamente tuvo reflejo en dos fenómenos muy diferentes: el levantamiento obrero en Asturias, y en menor medida en el País Vasco, y la revuelta nacionalista en Cataluña. Lo que unía a estas manifestaciones era su intento de impedir por la fuerza la derechización de la República.

En Barcelona, la huelga general del 5 de octubre no contó con el apoyo de la CNT. Al día siguiente, Companys anunciaba la ruptura de relaciones con el gobierno central y la proclamación del "Estado Catalán dentro de la República Federal Española" como una medida contra el acceso de la CEDA al poder. No se trataba de una proclama independentista, sino de la creación de un Estado catalán dentro de un Estado, republicano, español; una fórmula compleja. Al mismo tiempo, invitaba a los líderes de la revuelta a acudir a Barcelona para formar un gobierno provisional.

La iniciativa comportaba también una rebelión militar cuyos preparativos habían estado a cargo del conseller de Gobernación, Josep Dencás, curioso personaje cercano al ideario fascista y duro represor de los anarquistas en su etapa como conseller. El apoyo popular armado que este esperaba no se manifestó en las calles. Además, Companys fracasó en su intento de atraerse al general Domingo Batet, jefe militar de Cataluña, que no obedeció sus órdenes y ocupó la ciudad. El día 7, Batet dispuso una batería de artillería frente al edificio de la Generalitat y tras una pequeña resistencia y un breve cañoneo tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento, el gobierno catalán se rindió. La fracasada rebelión costó la vida a cuarenta y seis personas, ocho soldados y treinta y seis civiles.


El castigo a los responsables de la rebelión, impulsado por la CEDA y un sector del Partido Radical, se centró en los socialistas, en la figura de Azaña y en el Estatuto de Cataluña y sus representantes. Azaña fue detenido y permaneció unos meses en prisión por el simple hecho de que la rebelión coincidió con su presencia en Barcelona; mientras tanto se intentó liquidar el Estatuto, así el 14 de diciembre se suspendía indefinidamente la autonomía y se procesaba a los dirigentes del gobierno autonómico. Companys y sus consellers fueron condenados a treinta años de cárcel por rebelión militar. Los militares que estaban a cargo de los mossos d'esquadra y del somatén fueron condenados a muerte, aunque luego se conmutaron sus penas.

LLuis Companys, con otros miembros de su gobierno, en prisión. Fuente: http://www.lasprovincias.es/sociedad/201703/02/modelo-barcelona-echa-cerrojo-20170302115723.html

La rebelión fracasó y la autonomía estuvo suspendida hasta 1936, cuando el gobierno del Frente Popular la restauró.

Entrada publicada originalmente el 19 de septiembre de 2017.

Bibliografía.

Casanova, J. y Gil, C (2009). Historia de España en el siglo XX. Barcelona: Ariel.

Fernández, J.M., González, J., León, V., Ramírez, G. (2016). Historia de España. Madrid: Santillana.

Fontana, J. (2016). La formació d’una identidat. Barcelona: Eumo.

Martín, J. (2017). El primer Estado catalán duró 11 horas y acabó con el Govern entre rejas. Noticias de Cultura. Recuperado 19 de septiembre de 2017, a partir de https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-09-06/estado-catalan-1934-proces-cataluna-independencia_1438898/

Nieto, A. (2014). La rebelión militar de la Generalidad de Cataluña contra la República. Madrid: Marcial Pons.

Pericay, X. (2015). El día que Cataluña se separó de España. Recuperado  a partir de http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2015/09/21/55fff4caca4741491d8b458f.html

Proclamación del Estado Catalán en octubre de 1934. (s.f.). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado a partir de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Proclamaci%C3%B3n_del_Estado_Catal%C3%A1n_en_octubre_de_1934&oldid=101751253

Las elecciones celebradas durante la Segunda República

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