Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Capitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Capitalismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de agosto de 2016

Industria 4.0: la cuarta revolución industrial

Desde finales del siglo XVIII el capitalismo ha ido transformándose en función de los progresos tecnológicos y de los cambios sociales en las formas de producción. Periódicamente ha conocido etapas de rápida aceleración que se han denominado revoluciones industriales. En realidad el concepto de revolución resulta algo equívoco para definir estos procesos, pues, por una parte, indica una rapidez que no suele darse cuando nos referimos a elementos económicos o sociales pero, por otra parte, también es cierto que implican transformaciones revolucionarias en el sentido de que cambian no solamente las tecnologías sino también las formas de vida, las estructuras sociales y económicas, y las mentalidades de manera significativa y en poco tiempo.

Se considera que el capitalismo ha visto tres grandes revoluciones  que han sido profundamente estudiadas y son muy conocidas. El objeto de nuestro interés no son estas revoluciones sino la que ya se va denominando como cuarta revolución industrial. Resulta aún un fenómeno complejo puesto que estamos inmersos en él y, en algunos aspectos, se ha de recurrir a la predicción para acabar de diseñar el modelo. No obstante, poseemos ya suficientes elementos para poder apuntar algunas de sus características y señalar algunas repercusiones.


Los impulsores de estas revoluciones han sido los avances tecnológicos y científicos y su aplicación a los procesos productivos. En el caso que nos ocupa ocurre lo mismo; desde los inicios de la presente centuria han ido apareciendo sucesivas innovaciones –nanotecnologías, inteligencia artificial, drones, impresoras 3D, robots cada vez más complejos, etc.– que han impulsado una transformación en las formas de producir o distribuir bienes y servicios.

El elemento principal de esta revolución industrial es la denominada industria inteligente, definida por su elevado grado de digitalización y automatización. Ello implica que todo su proceso de producción –logística, cadenas de producción, administración, ventas,…– va a estar intercomunicado mediante Internet o mediante redes propias y sin casi intervención humana. Es el "Internet de las cosas" que podemos definir como la interconexión e interacción de objetos cotidianos –electrodomésticos, máquinas, sensores, etc.– mediante internet.
 Fuente: https://miguelangelotin.blogspot.com.es/2016/06/industria-low-cost.htm

En este modelo la robotización desempeña un papel crucial; su aplicación eliminará los trabajos monótonos y de baja cualificación, suprimiendo numerosos empleos, especialmente en las economías poco desarrolladas o basadas en actividades industriales intensivas en mano de obra.
Este nuevo modelo de industria podrá ser sumamente flexible, adaptándose con rapidez a las necesidades de la demanda e incluso presentando una oferta individualizada y directa ya que la "fábrica" interactuará con el cliente directamente. Serán los consumidores los que determinen la producción.

Por estas mismas razones está surgiendo una nueva forma de interrelación económica: la llamada economía colaborativa. En ella los particulares pueden intercambiar bienes y servicios directamente gracias al uso de Internet y de plataformas creadas para ello: Uber, Blablacar, Airbnb, Wallapop, etc. La novedad de estas actividades choca con vacíos legislativos o con la oposición de sectores tradicionales perjudicados por su uso.

Fuente:  http://consumoresponsable.es/economia-colaborativa/

Como hemos visto esta revolución está dejando ya sus primeras víctimas: obreros industriales con baja cualificación, taxistas, comercios,… Y es probable que, en un futuro próximo, aumente la necesidad de trabajos cualificados dedicados a la formación y a la investigación.

miércoles, 6 de enero de 2016

El acaparamiento de tierras a nivel mundial

La compra de tierras cultivables es un fenómeno que ha ido creciendo en los últimos años, afectando ya a más de 80 millones de hectáreas en el planeta. Los principales promotores son grupos empresariales occidentales, árabes o asiáticos y también algunos Estados que pretenden asegurarse la producción de alimentos o de biocombustibles; estas compras suelen significar igualmente un proceso de privatización de este recurso. El proceso es particularmente intenso en África (Fig.1), donde la mayor parte de la tierra está sin escriturar y muchos gobiernos favorecen la venta de tierras, pero también es importante en América Latina, Asia e incluso en algunos países del este de Europa como Rumanía, Rusia o Ucrania.

Fig. 1. Adquisiciones de tierras a gran escala en 2013. Fuente: http://www.landmatrix.org 



El fenómeno se inició como consecuencia de la crisis alimentaria que estalló en 2007-2008, coyuntura en la que los precios de productos como el arroz, el maíz o el trigo se elevaron considerablemente (Fig.2).

Fig.1. Evolución del precio de los alimentos (FAO). Fuente Wikipedia.

Los precios de los productos agrarios no aumentaron por una caída de las producciones sino porque las bajas rentabilidades de las inversiones en las bolsas, a partir de los inicios de la crisis económica de 2007,  impulsaron a los fondos de inversión a buscar valores más “seguros”, como los productos alimentarios y las tierras cultivables. Se trata, por tanto, de un fenómeno que es resultado de un doble proceso: la mundialización o globalización y la crisis iniciada en 2007. Este alza de los precios agrícolas fomentó el deseo de adquirir tierras cultivables.
Es fácil recurrir a la dicotomía entre acaparadores malos y campesinos expropiados buenos, ya que, aunque la afirmación tiene una buena dosis de verdad, el fenómeno es más complejo: un aumento de la población mundial  que se enfrenta a unos recursos limitados, la  pervivencia de agriculturas de subsistencia o con muy bajas rentabilidades que son susceptibles de cambiar, etc. No estamos, por tanto, ante una nueva versión del neocolonialismo económico, al menos de forma exclusiva, sino ante un fenómeno en el que influyen más factores. 
Los procesos de compra suelen ocurrir de la siguiente manera: las empresas firman acuerdos con los respectivos gobiernos, casi siempre a espaldas de las comunidades campesinas que allí viven y trabajan. Al poco tiempo van apareciendo los abusos: promesas de mejoras incumplidas, acaparamiento de más tierras de las previstas, destrucción de los cultivos tradicionales, introducción sin control de pesticidas, etc.
Este fenómeno es favorable para las empresas o gobiernos que invierten en estas tierras ya que además de obtener buenas rentabilidades  afianzan su acceso a recursos estratégicos y a su seguridad alimentaria. Pero, poco a poco, la venta masiva de tierras ha ido encontrando más resistencias: comunidades campesinas, algunos Estados -como Argentina o Brasil-, la FAO, algunas ONG, etc. 
Hemos afirmado antes que estamos ante un fenómeno global, pero ¿cómo se distribuye este hecho? ¿Cuáles son los países donde se han vendido más tierras cultivables? 

País vendedorPorcentaje vendido de sus tierras cultivables
Brasil 11 %
Sudán 10 %
Madagascar  8 %
Filipinas  8 %
Etiopía  8 %
Mozambique  7 %
Indonesia  6 % 

Y ¿cuáles son los principales países compradores?

País compradorPorcentaje del total de las compras mundiales
Estados Unidos 12 %
China 12 %
Emiratos Árabes Unidos (UAE) 12 %
India  8 %
Egipto  6 %
Gran Bretaña  6 %
Corea del Sur  5 %
Sudáfrica  4 %
Arabia Saudí  4 %
Singapur  4 % 

Bibliografía y fuentes:

miércoles, 30 de abril de 2014

Las fuentes del poder

A veces surgen acontecimientos que dejan entrever la existencia de poderes capaces de manejar los hilos de actitudes y decisiones políticas que no pueden comprenderse en su totalidad sin una referencia a estas formas de gobernanza. 
Actualmente el poder es global y los estados van perdiendo soberanía y capacidades de decisión. Estados Unidos sigue siendo el único estado capaz de proyectar su poder en cualquier parte del mundo, aunque su unilateralismo ha desapararecido. Necesita, para actuar, la colaboración y el apoyo de otros estados, dando paso a la aparición de poderes regionales que basan su actuación en su fuerza política, militar o económica. 
Todo esto por lo que se refiere al poder de los Estados. Pero existe también otras fuentes de poder no menos relevantes: nos referimos al poder económico y financiero, que ejerce una actuación global y que manifiesta normalmente unos intereses comunes independientemente de su origen geográfico; y también a los poderes supranacionales, capaces de influir y modificar la acción de los Estados. 
El conjunto de estas fuentes de poder se halla imbricado y existe un mínimo común que pone de acuerdo a todos ellos, o al menos a la mayoría, en las grandes cuestiones mundiales. El “orden” resultante puede ser puesto en cuestión -primaveras árabes (el caso sirio), el conflicto en Ucrania, los problemas territoriales en el Pacífico,…- pero ello no constituye una amenaza insalvable para su mantenimiento. Y ¿cuáles serían los fundamentos de ese orden?, pues básicamente dos: la defensa de los intereses del capitalismo -entendido como conjunto de intereses financiero-empresariales- y el mantenimiento de una geopolítica que no cuestiones el dominio occidental. 
El siguiente mapa conceptual pretende colocar las piezas para la comprensión de los poderes que actualmente rigen los destinos de nuestro planeta.





Bibliografía.

Mann, Michael (1997) Las fuentes del poder social. Alianza, Madrid.
Fernández Ros, J.M.; Ramírez, G. y Salcedo, J. (2008) Historia del mundo contemporáneo. Santillana, Madrid
Ontiveros, E. y Guillén, M. F. (2012) Una nueva época. Los grandes retos del siglo XXI. Galaxia Gutemberg-Círculo de Lectores, Barcelona.
Gresh, A. (dir) (2010) Atlas geopolítico. Le Monde Diplomatique en español, Valencia.
Gresh, A. (dir) (2006) L'Atlas. Le Monde diplomatique, París.


domingo, 8 de julio de 2012

Las manufacturas en el Antiguo Régimen

El concepto de manufactura aparece en el Antiguo Régimen y, a menudo, resulta complicado pues se confunde con el de fábrica, sin tener en cuenta que cada concepto se refiere a una realidad distinta. La manufactura es la forma de producción caracterizada por la concentración de gran número de trabajadores en un establecimiento donde realizan sus tareas de forma manual y siguiendo ciertas pautas  especializadas.
Esta especialización se produce de dos maneras distintas:

  • reuniendo artesanos de diferentes oficios (carpinteros, cerrajeros,...) pero que fabrican un mismo tipo de producto, por ejemplo carrozas.
  • reuniendo artesanos de un mismo oficio que dividen el trabajo en operaciones especializadas mediante la parcelación de las tareas.
Se trata, por tanto, de una forma de producción intermedia entre el taller artesanal medieval y la fábrica típica de la Revolución Industrial. La principal repercusión económica de su implantación fue una cierta ampliación de la producción derivada tanto de la especialización y de la división del trabajo como del aumento de trabajadores implicados en las tareas de fabricación.


En el caso español, y también en otros países europeos, este modelo productivo fue impulsado principalmente por los monarcas, influidos por las ideas de progreso y modernización propias de la Ilustración. En su gran mayoría las manufacturas se dedicaron a producir bienes de lujo o armamento, teniendo en el Estado y la nobleza sus principales clientes.
La película Carmen (2003) de Vicente Aranda muestra en algunas escenas la forma de trabajar en estos establecimientos, concretamente en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla. La presencia de mujeres en este establecimiento se consolidó ya en el siglo XIX.



miércoles, 16 de febrero de 2011

Los ciclos económicos capitalistas

Ya hemos estudiado dos etapas en las que el capitalismo se expandió de forma extraordinaria: las dos revoluciones industriales. Estas etapas se pueden situar en una evolución general del capitalismo más amplia: la de los ciclos económicos.
A principios del siglo XX, un economista ruso -Nikolai Kondratieff- se dio cuenta de que el capitalismo seguía unos ciclos en los que alternaban fases de recesión y fases de expansión. Según su teoría, estos ciclos venían a durar unos 50 años (25 de expansión y 25 de recesión). Antes que él, otro economista, en este caso el francés Clement Juglar, demostró que las crisis del capitalismo no eran fenómenos casuales sino que seguían unos patrones de fluctuaciones cíclicas; descubrió que estas fluctuaciones se repetían cada 8 años más o menos.
Ambas teorías nos ayudan actualmente a comprender mejor los mecanismos de la economía capitalista y a entrelazar los fenómenos económicos con los aspectos políticos y sociales. Los siguientes gráficos intentan explicar mediante ejemplos la evolución de los ciclos largos de Kondratieff y los ciclos medios de Juglar.



domingo, 15 de noviembre de 2009

El liberalismo económico


La Revolución Industrial surgió y se expandió gracias, entre otros factores, a la aparición de la teoría económica liberal. Esta teoría generó nuevos principios de política económica que permitieron el desarrollo de un nuevo modelo económico: el capitalismo industrial. Por ello, para comprender bien el desarrollo de la industrialización hay que conocer los fundamentos de esa teoría. En ella se basa también, aunque con algunas modificaciones, el funcionamiento del capitalismo actual.

Las elecciones celebradas durante la Segunda República

El régimen político de la Segunda República española (1931-1939) significó la ruptura con la preponderancia secular del conservadurismo soci...