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miércoles, 22 de noviembre de 2023

La Comuna de París


Cartel conmemorativo de la Comuna. Fuente: https://histoirebnf.hypotheses.org/11589

La Comuna de París fue un gobierno revolucionario que duró poco más de dos meses en 1871. Los comunards, como se les llamó a los miembros de la Comuna, fueron mayoritariamente trabajadores y artesanos radicalizados que estaban en contra de la monarquía y de la oligarquía. La Comuna intentó implementar una serie de reformas políticas y sociales, como la expropiación de la propiedad privada y la creación de cooperativas de trabajo. Sin embargo, el gobierno de la nueva Tercera  República Francesa reprimió la Comuna con violencia, y muchos de sus líderes y seguidores fueron ejecutados o encarcelados. La Comuna de París ha sido vista como un acontecimiento clave en la historia del socialismo y del anarquismo modernos.

Contexto

La raíz del estallido revolucionario de la Comuna se encuentra en el desarrollo de la guerra franco-prusiana (19 de julio de 1870-10 de mayo de 1871). El enfrentamiento concluyó con la derrota francesa en la batalla de Sedán (2 septiembre de 1870) que tuvo como resultado la captura del emperador Napoleón III y la rendición de su ejército. París, no obstante, se negó a rendirse y fue sometida a un asedio de más de cuatro meses (19 de septiembre de 1870-28 de enero de 1871) por parte de las tropas prusianas, apoyadas por las de otros Estados alemanes -Confederación Alemana del Norte, Baviera, etc.-. La guerra franco-prusiana y la guerra de Crimea (véase https://miradahistorica.net/2022/03/18/la-guerra-de-crimea-1853-1856-conflictos-en-el-mar-negro-y-los-balcanes-en-la-segunda-mitad-del-siglo-xix/)   fueron los dos conflictos más importantes que se libraron en Europa en el período comprendido entre las guerras napoleónicas y la Primera Guerra Mundial.

Bismark y Napoleón III el 2 de septiembre de 1870, tras la batalla de Sedán. Wilhelm Camphausen. Fuente: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:BismarckundNapoleonIII.jpg

El conflicto fue la consecuencia de la acumulación de tensiones en las relaciones entre las dos potencias, acrecentadas tras el fracaso del proyecto de Napoleón III para crear una Federación profrancesa  entre los Estados de Alemania del Sur. El emperador francés estaba preocupado por el engrandecimiento del poderío prusiano.

La derrota francesa significó el fin del Segundo Imperio de Napoleón III. Ello implicó el inicio de la Tercera República Francesa, que se convirtió en el régimen republicano más importante en una Europa aún dominada por los imperios y las monarquías. Por su parte, la victoria alemana ayudó a la consolidación de la figura de Bismarck, que logró llevar a cabo en ese mismo año, 1871, la unidad de los Estados alemanes bajo la forma de un Imperio autoritario liderado por Prusia.

La Revolución

Los historiadores han establecido tres tipos de causas que desencadenaron el proceso revolucionario:

  • Las sociales, determinadas por las onerosas condiciones de vida de los obreros y la elevada tasa de paro.
  • Las económicas, provocadas por la supresión de los sueldos que cobraban los miembros de la Guardia Nacional, formada mayoritariamente por obreros en paro. Esta medida fue adoptada por el nuevo gobierno republicano con el fin de quebrar la Comuna.
  • Las políticas, aspecto en el que incidieron varios aspectos: la entrada de las tropas alemanas en París transmitió la sensación de que la población había sido abandonada por el gobierno republicano, lo que suscitó la oposición parisina a la Asamblea, mayoritariamente dominada por los grupos conservadores y monárquicos que habían capitulado ante los alemanes.
  • Las ideológicas. Desde septiembre de 1864 existía en París una representación de la Asociación Internacional de Trabajadores que realizaba un destacable proselitismo, aunque su papel no fue determinante. La ley de libertad de prensa de 1868 permitió difundir las reivindicaciones políticas y económicas de las clases populares. También significativo fue el papel de los blanquistas (seguidores de Auguste Blanqui), pertidarios de la insurrección.

Cuando la noticia de la captura de Napoleón III y la capitulación del ejército francés llegó a París, se produjo un levantamiento popular que proclamó la Tercera República y decidió continuar la guerra.  Bismarck ordenó el asedio de la capital en septiembre de 1870, sitio que se prolongó durante cuatro meses -hasta el 28 de enero de 1871-. La ciudad contaba con una fuerza armada de 350.000 hombres y mujeres y 417 cañones.  

La guerra de 1870 afectó profundamente a la ciudad; su población pasó hambre y penurias de todo tipo. Las clases trabajadoras fueron los que más sufrieron el alza de los precios. Muchos de ellos se alistaron en la Guardia Nacional, que aumentó hasta alcanzar los 350.000 hombres e impusieron la elección de los oficiales, con lo que concluyó la influencia de la burguesía en esta fuerza. 

Puesto de carne (se anuncia carne de gato, perro y ratas) durante el asedio alemán. Grabado. Fuente: https://www.unjourdeplusaparis.com/paris-reportage/commune-de-paris

El gobierno provisional francés (Gobierno de Defensa Nacional), firmó el armisticio con los alemanes, hecho que permitió la entrada de estos en la capital, aunque su permanencia en ella fue breve. Poco después, el gobierno convocó elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente, elecciones que se celebraron a principios de febrero de 1871, siendo elegida una mayoría conservadora y monárquica -400 diputados monárquicos frente a 150 republicanos, 80 liberales y 20 bonapartistas-. El resultado respondía a los deseos de paz de los monárquicos y de sectores campesinos, deseosos de acabar con la guerra.  

La nueva Asamblea eligió a Adolphe Thiers como jefe del poder ejecutivo de la nueva República, un conservador inteligente que gozaba del apoyo del mundo financiero. Decidió proseguir la guerra, aunque pronto tuvo que dedicar su atención a sofocar la revolución parisina. Su pretensión inmediata era dominar París y acabar con la revolución. Para ello retiró el sueldo a la Guardia Nacional y suspendió las medidas sociales aprobadas por el gobierno revolucionario. 

Además, mandó que el Ejército ocupase París y arrebatase la artillería a las fuerzas de la Comuna. La medida acrecentó la furia popular, que asesinó a los generales que comandaban las tropas gubernamentales. Así se inició el episodio de la Comuna. En los barrios periféricos, la gente comenzó a levantar barricadas, mientras que Thiers trasladaba los ministerios desde Burdeos a Versalles. Ese mismo día, la Guardia Nacional ya controlaba la ciudad y su Comité Central la dirigía. La noticia de la sublevación de París se extendió por Francia y en algunas ciudades -Lyon, Marsella, Toulouse, Narbona…- se formaron comités semejantes. Pero la represión militar y policial y la alianza política entre la alta burguesía y el campesinado sofocaron esos intentos. París se quedó sola. 

Mientras tanto, en la capital, la Guardia Nacional se hacía con el poder municipal. Esta fuerza se sublevó a principios de marzo de 1871 y formó un Comité Central que contó con el apoyo de las asociaciones populares y democráticas; poco después, a finales de marzo, se eligió un Consejo General de la Comuna. En las elecciones se produjo una elevada abstención –muchos parisinos habían huido– y en los distritos ricos ganó el Partido del Orden (conservador). La mayoría de los elegidos eran de ideología republicana y socialista, y algunos anarquistas, aunque muchos no estaban adscritos a ningún partido político.

El Comité Central parecía más preocupado por la aplicación de sus políticas sociales que por la defensa de la ciudad. Por su parte, Thiers acumulaba tropas para el asalto de la ciudad, logrando reunir casi 200.000 soldados al unírseles los hombres capturados por los alemanes, liberados para la ocasión. La Comuna contaba con unos 350.000 hombres y mujeres armados. 

El gobierno de la Comuna tomó una serie de medidas de emergencia de carácter socialista, aunque su aplicación fue limitada: se anularon los alquileres comprendidos entre octubre de 1870 y abril de 1871; se amplió el plazo hasta tres años para el pago de deudas y vencimientos, se suspendió la venta de objetos depositados en el Monte de Piedad, etc. De la misma manera, se adoptaron medidas de solidaridad como el pago de pensiones a los heridos, viudas y huérfanos de los miembros de la Guardia Nacional muertos en combate, se requisaron viviendas desocupadas, se crearon orfanatos, comedores municipales y se produjeron repartos de comida. En las empresas se aplicaron medidas de autogestión obrera.

Otras medidas destacables fueron el reconocimiento de la unión libre de las parejas, la prohibición de la prostitución y la separación Iglesia-Estado

Durante la Comuna surgió una de las primeras manifestaciones sociales del feminismo: la Unión de Mujeres por la Defensa de París y el cuidado de los heridos, que demandaba la igualdad salarial con los hombres y organizaba talleres para mujeres. La participación femenina fue importante también en las acciones militares de defensa de la ciudad.

La barricada de la plaza Blanche defendida por mujeres. Litografía de Hector Moloch (s. f.). Fuente: https://fr.wikipedia.org/wiki/Commune_de_Paris#/media/Fichier:Commune_de_Paris_barricade_Place_Blanche.jpg

El gobierno comunal adoptó otras medidas simbólicas, como la adopción de la bandera roja y del calendario republicano creado durante la Revolución Francesa de 1789. Se destruyeron algunos monumentos considerados representativos del despotismo.

En abril comenzaron las conversaciones entre el gobierno de Thiers y la Comuna de París; su fracaso condujo a la guerra abierta entre los parisinos y el gobierno. Entre el 21 y el 28 de mayo, el ejército francés entró en París produciéndose la <<semana sangrienta>>, una tremenda represión contra los comuneros y la liquidación de la Comuna. Las clases populares parisinas opusieron una feroz resistencia, destacando el papel de las mujeres como combatientes, pero nada pudieron hacer frente a la superioridad profesional de las tropas atacantes. 

Comuneros en una barricada de la calle Charonte (18/03/1871). Fuente: https://www.larousse.fr/encyclopedie/images/La_Commune__barricade_rue_de_Charonne/1315398

Numerosos monumentos fueron incendiados y ambas partes optaron por el fusilamiento de rehenes y presos. Las tropas gubernamentales, dirigidas por el general Mac Mahon, efectuaron fusilamientos masivos y sin distinción de sexo o edad. El Ejército gubernamental había perdido unos 900 hombres, mientras que los federados perdieron 20.000, la mayor parte fusilados. La represión de la Comuna continuó tras el final de las hostilidades y se calcula que llegó a haber 38.000  prisioneros, que fueron tratados de forma inhumana, condenados a muerte o a trabajos forzados en las colonias. París perdió en el conflicto 100.000 habitantes 

Consecuencias y significado

La primera cuestión relevante es la explicación de la durísima represión. El miedo de la burguesía y de los propietarios agrarios a una revolución social organizada por la Asociación Internacional de Trabajadores, cosa que no ocurrió en este caso, puede explicar ese hecho; se pretendía ejecutar un castigo ejemplificador para evitar cualquier repetición de intentonas revolucionarias. Es indudable que el temor a los excesos revolucionarios reforzó a las fuerzas conservadoras. Por otro lado, los hechos de la Comuna provocaron el debilitamiento de los grupos socialistas y anarquistas así como la desorganización del movimiento obrero francés durante un tiempo.

El término comunista comenzó a aplicarse a partir de este momento, debido a la asociación que la prensa hizo de esos dos conceptos: Comuna y comunismo, que no eran sinónimos. Dicha vinculación entrañaba un error pues los comunistas no eran mayoritarios en la Comuna. Aunque es cierto que la conciencia revolucionaria estaba arraigada en el proletariado parisino desde la Revolución de 1789, había resurgido en el ciclo revolucionario acontecido  en las décadas anteriores (especialmente en 1848) y formaba parte de la cultura popular parisina. 

Destrucción de la columna Vendôme, símbolo del despotismo napoleónico (16/04/1871). Fuente: https://www.unjourdeplusaparis.com/paris-reportage/commune-de-paris

Si bien la revolución de 1848 en Francia ya había tenido un fuerte componente social, además de político, la Comuna de París fue la primera revolución obrera de la historia. Karl Marx la analizó en su obra La guerra civil en Francia (1871), donde el autor alemán la interpreta como el medio político para llevar a cabo la transición hacia el comunismo. Transición que dejaba de ser un elemento teórico para convertirse en un hecho. Por su parte, el teórico anarquista Mikail Bakunin también prestó atención al acontecimiento. Publicó sus reflexiones bajo el título La Comuna de París y la noción de Estado (1871), texto en el que subraya las coincidencias de lo ocurrido con el ideario anarquista. Como muestran estas obras, las dos principales corrientes ideológicas y políticas del movimiento obrero en aquel momento resaltaron la importancia de la Comuna como modelo de revolución proletaria. 

La Comuna hay que entenderla como una continuidad de la guerra de 1870. El conflicto franco-prusiano dio lugar a un gran movimiento internacional de voluntarios. La causa francesa se convierte entonces en una causa republicana, y en particular en la de la “República Universal”. Rápidamente, miles de voluntarios internacionales acuden a luchar en Francia en nombre de la libertad de los pueblos. La mayoría fueron italianos, pero también hubo polacos, españoles, belgas, estadounidenses, uruguayos y de otras naciones. Sus repercusiones sobre los movimientos sociales y obreros de la época fueron notables y, así, por ejemplo, sirvió de inspiración al movimiento cantonalista español de 1873.

Bibliografía

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Malik, M. (2021). La Comuna de París, 1871, acontecimiento local, acontecimiento global. El Grand Continenthttps://legrandcontinent.eu/es/2021/03/19/la-comuna-de-paris-1871-acontecimiento-local-acontecimiento-global/

Martínez Carreras, J. U. (1983). Introducción a la Historia Contemmporánea. Istmo.

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Inestabilidad y conflictividad en el Sahel

1. La región del Sahel.

La región biogeográfica del Sahel está situada en el norte del continente africano, en el límite sur del desierto del Sahara. En la zona se mezclan los paisajes semidesérticos con los de la sabana porque es un territorio de transición entre las regiones tropicales del sur y las desérticas del norte.

Formalmente, aparece configurado como una larga franja de territorio -de unos 5.900 km de largo y de entre 300 y 400 km. de ancho- que va desde las costas atlánticas hasta las del Mar Rojo, abarcando, total o parcialmente, varios países: Mauritania, Senegal, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Sudán y Eritrea. En la región predomina una orografía principalmente plana.

Región del Sahel. Fuente: https://www.worldatlas.com/regions/sahel-of-africa.html

Las mejores tierras fértiles se concentran en las orillas del río Níger y en torno al lago Chad, pero la región está padeciendo serios problemas medioambientales provocados tanto por la acción humana como por la crisis climática: frecuentes sequías, deforestación, prácticas agrícolas inadecuadas para ese medio bioclimático, etc. Todo ello enmarcado en una lenta expansión del desierto del Sahara hacia el sur. Han surgido algunas iniciativas para detener este proceso, como la Gran Muralla Verde para el Sahara y el Sahel, pero de resultados aún inciertos.

Mapa físico de la región del Sahel. Fuente: https://www.oecd.org/swac/maps/maps-atlasofthesahara-sahel.htm

La región sigue padeciendo el problema de la inseguridad alimentaria. La producción agraria local es insuficiente para alimentar a una población que todavía mantiene un elevado crecimiento vegetativo, el más alto del mundo. Además, la violencia de la región ha generado mucha inseguridad en los intercambios y la producción. Por todo ello, las crisis alimentarias son recurrentes.

Distribución de comida a desplazados en Burkina Faso por parte de Naciones Unidas. Fuente: https://news.un.org/en/story/2023/01/1132332

La dualidad agricultura-pastoreo ha pasado a convertirse, por las sucesivas crisis medioambientales, en un conflicto abierto entre agricultores (generalmente practicada por las tribus del sur, cristianas o animistas) y pastores (tribus del norte de la región, de origen árabe y musulmanes). Un elemento que complica la situación regional al mezclar tribalismo, religión y economía.

La región dispone, por otro lado, de importantes riquezas mineras. Produce oro, uranio, petróleo, fosfatos y carbón. La mayor parte de la producción se dedica a la exportación y deja poco valor agregado en los países africanos. Por ejemplo, el oro producido por Malí -una media de 50 toneladas anuales- es explotado por empresas multinacionales y se exporta a Sudáfrica y Suiza para ser refinado. Níger, por su parte, es el cuarto productor mundial de uranio, pero sus minas están explotadas por multinacionales francesas y chinas.

Localización principales minas y yacimientos petrolíferos en la zona. Fuente: http://catedrapsyd.unizar.es/observatorio-psyd/opina/niger-uranio-y-miseria.html

2. La conflictividad en la región.

La región del Sahel muestra desde hace algunos años una acusada inestabilidad a causa de múltiples razones:

  • Disputas por los escasos recursos hídricos y por las tierras más fértiles, en el contexto de un proceso de desertización al que ya nos hemos referido.
  • Fuerte crecimiento demográfico provocado por unas tasas de fecundidad muy elevadas -entre 4,88 y 5,66 hijos por mujer (2019)- debido a factores culturales, sociales y económicos. Este factor es un elemento de presión para una economía muy depauperada y también contribuye a explicar que la zona sea una de las principales regiones de origen de los flujos migratorios hacia Europa.
  • Expansión del yihadismo. Desde 2015 se ha registrado un incremento de actos terroristas en la región, que se puede explicar por la presencia activa de varios grupos yihadistas. Varios de ellos, con presencia local y que representan a diferentes grupos étnicos, se fusionaron bajo la bandera de Jamaat Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), afiliado a la franquicia de Al Qaeda, además están presentes el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS) y otros grupos como Boko Haram y el grupo separatista tuareg Movimiento Nacional para la liberación de Azawad (MNLA).
  • La debilidad de los Estados, cuando no su condición de Estados fallidos. Esta debilidad se muestra en la sucesión de golpes de Estado que asolan la región. Desde 2020 se han producido ocho golpes militares que han truncado la evolución de la democracia en estos países. Estos Estados, de «creación colonial» y con fronteras artificiales, agrupan a veces a etnias y culturas tradicionalmente rivales, hecho que no contribuye a la estabilidad de los países.
Golpes de Estado en la región. Fuente: https://www.larazon.es/internacional/africa/polvorin-sahel-oleada-golpes-estado-que-asola-cinturon-africa_2023080664cee8c895af7e0001513207.html

El conjunto de estos elementos genera serios problemas de seguridad, fomentados además por la pervivencia del irredentismo étnico nacionalista, el aumento de la criminalidad organizada, que colabora con las redes yihadistas, y la proliferación de armas de guerra. Fruto de la inseguridad provocada por estos factores surge el problema de los refugiados; los numerosos golpes militares y las actuaciones de los grupos yihadistas han generado importantes flujos de refugiados que han buscado en los países vecinos un lugar donde ponerse a salvo -unos 2,1 millones de personas a finales de 2021-. Parte de esos flujos se dirigen hacia Europa a través de la peligrosas rutas del Sahara.

El factor que comenzó a inestabilizar la región fue la caída del régimen libio de Gadafi. El vacío de poder subsiguiente permitió que parte del arsenal libio fuera a parar a manos de los diversos grupos criminales y yihadistas que operaban en la región, lo que aumentó sus posibilidades para encarar cualquier enfrentamiento con los gobiernos locales.

La oleada de conflictos que se han producido en los últimos años se inició en 2012 como consecuencia de una rebelión de los tuaregs en el norte de Malí, aunque los primeros conatos de este irredentismo se remontan a 1990. El mencionado grupo Movimiento Nacional para la liberación de Azawad (MNLA), con ayuda de otros grupos yihadistas, declaró la independencia de la parte norte de Malí tras tomar algunas ciudades importantes (Tumbuctú, Gao, etc.). Como respuesta, el gobierno maliense solicitó ayuda a Francia que, con el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU, lanzó una operación militar con el objetivo de contener la amenaza islamista. Poco después, la UE estableció otra misión en el país -la Misión de Formación de la Unión Europea en Mali (EUTM Mali)- para entrenar a las fuerzas militares de Malí. En 2014 la operación militar francesa fue reemplazada por otra con la participación de más países -la Operación Barkhane-. Por otro lado, algunos de estos grupos se enfrentan entre ellos por el control de determinadas zonas, acrecentándose la inseguridad.

Distribución de la población tuareg. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Tuareg#/media/Archivo:Tuareg_map_es.svg

De esta manera confluyen en la región tres fuerzas armadas: la primera es el conjunto de grupos yihadistas que llevan a cabo atentados y ataques tanto a civiles como a militares, especialmente en las zonas rurales; el segundo son los ejércitos de los diversos países del Sahel; y el tercero es la presencia de fuerzas militares extranjeras, principalmente francesas, pero también de otros países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o España. Más recientemente, desde 2022, han aparecido en escena los mercenarios rusos del grupo Wagner, concretamente en Burkina Faso y Malí.

Así pues, conflictos de uno u otro tipo han afectado a este conjunto de países, creando un estado de inestabilidad permanente que las fuerzas extranjeras tampoco han sabido paliar. Por ello, la presencia francesa, la más relevante y la más prolongada (desde 2014), comenzaba a ser vista como una ocupación neocolonial y ganaba rápidamente una gran impopularidad entre las poblaciones de la región. Pues, además, se interpretaba que Francia ayudaba a mantener en el poder a regímenes despóticos. De hecho, Francia tuvo que retirar sus tropas de Malí y trasladarlas a Níger (2021).

3. Geopolítica de los conflictos en el Sahel.

La mayor parte de la región fue colonizada por Francia y la influencia de la ex-metrópoli, aunque en retroceso, sigue siendo importante. Pero Francia ya no puede, por sí sola, mantener el estatus de «potencia dominante» en la región, por ello ha buscado la colaboración de otros países africanos y de la Unión Europea con la bandera de la lucha contra el terrorismo islamista. De hecho, la Unión Europea aún mantiene misiones de cooperación cívico-militar en Malí y en Níger, aunque su futuro sea incierto. Paralelamente, Naciones Unidas también llevó a cabo una misión militar en Malí que ha concluido oficialmente este verano (la MINUSMA). Estas iniciativas internacionales para contener la expansión yihadista no han logrado sus objetivos.

Por otro lado, ha crecido la presencia de otras potencias con diversos intereses en la región. Estados Unidos mantiene una cierta presencia militar para luchar contra el terrorismo, con bases de drones en Níger. Rusia, a través del grupo Wagner, que ya tiene presencia en Siria, Libia y República Centroafricana, no oculta el deseo de ampliar sus relaciones económicas -venta de armas, explotación de recursos mineros,…- y de recortar la influencia occidental, sobre todo de una Unión Europea centrada en la guerra de Ucrania. Otros actores también se han introducido en la escena: China pretende aumentar su papel en África en general y en el Sahel en particular, procurando obtener ventajas económicas y desbancar la influencia occidental; Turquía, por su parte, pretende aumentar su influencia en la región a través de acuerdos militares y de cooperación económica.

Se puede afirmar, por tanto, que occidente está perdiendo posiciones en esta región y que otras potencias buscan aprovechar la inestabilidad de la zona y el desprestigio de Francia y de la Unión Europea, arrastrada por la potencia gala, para aumentar su presencia en la zona. Sin embargo, para la Unión Europea se trata de una región con una importancia geopolítica enorme. Además de su papel de suministradora de minerales y energía, es un territorio fundamental en las rutas de los diversos tráficos que enlazan África con Europa, especialmente en la del tráfico de personas. Por otro lado, su inestabilización solo puede favorecer la consolidación y expansión tanto del yihadismo islamista como del crimen organizado en una zona muy próxima a Europa, zona que también sufre las consecuencias del enfrentamiento geopolítico entre Argelia y Marruecos.

Rutas de los tráficos ilícitos y zonas de conflicto en el Sahel. Fuente: ResearchGate. https://www.researchgate.net/figure/Smuggling-and-trafficking-routes-situated-around-conflict-zones-in-the-Sahel-region_fig2_330117768

Bibliografía

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martes, 21 de noviembre de 2023

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

Fecha: 23 octubre, 2023

El general Miguel Primo de RIvera despachando con el rey Alfonso XIII. Fuente: https://historiaespana.es/edad-contemporanea/dictadura-primo-de-rivera

Planteamiento del golpe de Estado.

El 13 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, encabezó una rebelión militar contra el gobierno constitucional. El pronuciamiento triunfó con suma rapidez por varias razones:

  • El profundo malestar del ejército.
  • La indecisión del gobierno a la hora de frenar el golpe.
  • La innacción del Rey Alfonso XIII basada en su desconfianza en el sistema liberal y constitucional de la Restauración, desprestigiado y sumido en una profunda crisis.

La historia contemporánea de España tiene una larga tradición de intervencionismo militar en la vida política. Dicha tradición comenzaría con el pronunciamiento del teniente coronel Rafael del Riego en 1820 y concluiría con el golpe de Estado del general Francisco Franco en 1936.

El golpe de Primo de Rivera se inscribe en esa sucesión de golpes y pronunciamientos militares, aunque posee rasgos peculiares como la ausencia de movimientos de tropas fuera de los cuarteles. Algunos historiadores consideran que este golpe fue atípico por la simplicidad de su organización y la facilidad con la que triunfó. Dos fueron los elementos que desempeñaron los papeles principales en su desarrollo:

Contó con el apoyo de sectores empresariales, especialmente de la burguesía catalana, de los grandes bancos y de la Iglesia. También lo apoyaron, o no se pusieron, los partidos políticos dominantes en la Restauración -liberales y conservadores-, sectores del nacionalismo catalán, encabezados por Cambó, y algunos sectores de la izquierda. La opinión pública, con pocas excepciones, acogió el golpe favorablemente o se mostró pasiva. La principal oposición vino de los anarquistas y de los comunistas, aunque no consiguieron movilizar a los trabajadores. Los socialistas, por su parte, mantuvieron una actitud poco crítica, intentando aprovechar la dictadura para afianzarse y expandirse tras la escisión comunista.

Estas actitudes de tibieza o de franco apoyo se explican por el contexto del momento: en Cataluña existía una levada tensión social con frecuentes actos violentos y enfrentamientos entre trabajadores y patronales. Al mismo tiempo, la pérdida de apoyo del nacionalismo conservador catalán en favor de un nacionalismo separatista y de izquierdas atemorizó a la burguesía empresarial catalana. En este sentido, la radicalidad de los actos de la Diada del 11 de septiembre de 1923 desencadenó el golpe del 13 de septiembre.

Primo de Rivera presentó la dictadura como un régimen transitorio que pretendía extirpar los males del país, una vez realizado el proyecto retornaría la normalidad constitucional. Su pensamiento estaba imbuido por el regeneracionismo de Joaquín Costa, que había señalado los grandes problemas que padecía la sociedad española: la necesidad de abolir la «vieja política» restauracionista, de destruir el caciquismo y de poner fina a la amenaza de la subversión social y del separatismo. Problemas que, en la terminología de Costa, deberían solucionarse mediante la intervención de un «cirujano de hierro», una figura que estaría entre el dictador benévolo y el superhombre nietzscheano y con la que Primo de Rivera gustaba identificarse.

El Directorio Militar (1923-1925)

Tras ser llamado por el rey Alfonso XIII para formar un nuevo gobierno, Primo de Rivera constituyó un Directorio Militar, un organismo formado exclusivamente por militares y cuya función era asesorar al dictador. Aunque la Constitución de 1876 no fue derogada, la legislación desarrollada en esta etapa no la tuvo en cuenta y estuvo destinada, en un primer momento, a controlar el orden público. Para ello se suspendieron todas las garantías constitucionales, las Cortes fueron disueltas, se implantó la censura de prensa y se prohibieron las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos.

El Directorio militarizó el orden público y aplicó duras medidas represivas, especialmente contra la CNT y el PCE. También se reprimieron las manifestaciones del nacionalismo catalán radical, acusado de separatista, y se prohibió el uso del catalán en los ámbitos oficiales. Los gobernadores civiles fueron sustituidos por gobernadores militares, mientras que los ayuntamientos fueron disueltos y sustituidos por juntas de «vocales asociados» elegidos por los mayores contribuyentes, vinculados muchos de ellos al antiguo sistema caciquil. Estas medidas demostraban el abandono de la idea de interinidad del régimen.

Enric Prat de la Riba con los miembros de las diputaciones catalanas en la constitución del proyecto de la Mancomunidad (1911). Fuente: https://anc.gencat.cat/es/coneix/Projectes/Fons-relacionats-amb-la-Mancomunitat/

El segundo paso del Directorio fue acometer el proyecto regeneracionista mediante una reforma de la administración que desterrase el caciquismo. Con ese fin se aprobó el Estatuto Municipal (1924), pero esta legislación nunca se aplicó porque nunca tampoco se celebraron elecciones municipales. Por esta razón, los alcaldes y concejales fueron designados por los gobernadores civiles, figura restituida ese mismo año. Las reformas administrativas prosiguieron: en este mismo año se suprimieron las diputaciones, a excepción de las del País Vasco y Navarra, más tarde se aprobó el Estatuto Provincial (1925) que desvirtuó, en Cataluña, la Mancomunidad –institución que había agrupado a las cuatro diputaciones catalanas entre 1914 y 1925, asumiendo sus competencias–. La desafección del catalanismo moderado de la Lliga fue la principal consecuencia política de estas medidas.

En la política exterior, Primo de Rivera pretendió solucionar el problema de la impopularidad de la guerra de Marruecos, asumiendo personalmente el Alto Comisariado en dicho territorio. En 1925, España y Francia acordaron una ofensiva militar conjunta. El desembarco de las tropas españolas en Alhucemas fue un rotundo éxito y un año después quedó sometido todo el protectorado.

Desembarco de tropas españolas en Alhucemas (1925). Fuente: https://www.batallasdehispania.com/2020/03/desembarco-de-alhucemas-8-de-septiembre.html

El Directorio Civil (1925-1929)

La popularidad obtenida en la campaña de África permitió a Primo de Rivera continuar con el régimen dictatorial, aunque sin tanto protagonismo de los militares. Así, a finales de 1925 constituyó un gobierno civil. Su intención era perpetuarse en el poder mediante la construcción de un régimen inspirado en las dictaduras autoritarias y de corte corporativo típicas en la Europa de entreguerras, especialmente la dictadura de Mussolini en Italia. Dicho régimen pretendía suprimir los vestigios del régimen de la Restauración y de la Constitución de 1876.

Miembros del Directorio Civil en 1925. Fuente: https://conversacionsobrehistoria.info/2018/09/21/exclusive-the-disastrous-corruption-of-power-primo-de-rivera-1923-1930-an-unpublished-text-by-paul-preston/

El proceso de perpetuación se apoyó en la formación de un movimiento político que posibilitara vehicular la participación popular en la política, dicho movimiento fue la Unión Patriótica (1924), que se fue consolidando como el partido del régimen dentro de un sistema político de partido único. Se conformó con grupos procedentes de la derecha –Somatén, monárquicos, conservadores, etc.–. Carente de una ideología definida y de un programa político claro, fue un mero instrumento de propaganda gubernamental para lograr el apoyo popular al régimen.

Para conformar ese nuevo régimen, se anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Consultiva (1927) Los miembros de la Asamblea no fueron elegidos en unas elecciones, sino que fueron designados por ayuntamientos, diputaciones provinciales, la Unión Patriótica, órganos del Estado y representantes prominentes de la Administración, el ejército, la justicia o la Iglesia junto a otros representantes del trabajo, el comercio, la cultura y las artes, designados todos ellos por el gobierno. Pretendía ser la expresión de un modelo tripartito de representación —Administración, Sociedad y Partido— que tenía sus raíces en el corporativismo clásico. Es cierto que también hubo algunos representantes de la izquierda, del republicanismo y de los liberales, pero este órgano confirmaba el fin del liberalismo político.

Desfile de miembros de la Unión Patriótica en San Sebastián para recibir a Primo de Rivera (1928). Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Patri%C3%B3tica_(Espa%C3%B1a)

A pesar del predominio gubernamental en la Asamblea, no se evitó la polémica a la hora de redactar su principal proyecto legislativo: elaborar una Constitución. El decreto de su promulgación le otorgó una doble naturaleza: fiscalizadora y consultiva de la labor del gobierno, y preparatoria de los proyectos legislativos fundamentales. La elaboración del documento suscitó desencuentros entre Primo de Rivera y el rey. Paralelamente, la oposición al dictador fue creciendo en todos los ámbitos.

Política económica

La dictadura se benefició de una coyuntura expansiva internacional. Su política económica se basó en dos principios fundamentales:

  • El intervencionismo estatal.
  • El nacionalismo económico.

Sus objetivos fueron fomentar la industria nacional mediante la aplicación de unos fuertes aranceles proteccionistas y las concesiones de ayudas a las grandes empresas. También se crearon grandes monopolios estatales, como la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA) o la Compañía Telefónica Nacional de España. Se pretendía lograr la expansión industrial mediante un aumento del gasto público y una política de monopolios en los sectores considerados clave para la economía.

Camión de transporte de petróleo de CAMPSA. Fuente: https://conversacionsobrehistoria.info/2018/09/21/exclusive-the-disastrous-corruption-of-power-primo-de-rivera-1923-1930-an-unpublished-text-by-paul-preston/

Otro aspecto destacable de la política económica fue el fomento de las obras públicas –pantanos, riegos, carreteras, ferrocarriles, etc. La creación de las Confederaciones Hidrográficas (1926) mejoró el aprovechamiento de los ríos. También se expandió la red eléctrica hasta llegar a algunas zonas rurales. La realización de grandes eventos, como la Exposición Universal de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla, ambos en 1929, contribuyó a prestigiar la dictadura aunque a costa de elevar la deuda pública.

Política social y corporativismo

El periodo de la dictadura se caracterizó por una escasa conflictividad social, circunstancia que se explica por dos factores: la represión policial y el desarrollo de una política social dirigida a la protección de los trabajadores. Esta política se manifestó a través de dos tipos de actuaciones: la construcción de viviendas baratas, escuelas, etc., y la creación de una legislación laboral inspirada en el corporativismo. Así, el Estado se convertía en mediador en los conflictos laborales al tiempo que se favorecía a las organizaciones obreras moderadas.

Escuela Normal de Magisterio inaugurada en Valladolid durante la dictadura. Fuente: https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/el-cronista/1923-dictadura-primo-20201027170201-nt.html

El modelo de organización laboral se basaba en la Organización Corporativa Nacional (1926). Un organismo de intervención estatal conformado por comités paritarios –obreros y empresarios– creados en cada uno de los oficios. Su función era resolver pacíficamente los conflictos mediante la negociación y tenían también competencias reguladoras sobre algunas cuestiones laborales, como las condiciones de trabajo y los contratos. Su aplicación contó con el apoyo de los socialistas, que la consideraron ventajosa tanto para mejorar la situación de los trabajadores como para consolidar a su sindicato.

El final de la dictadura

A partir de 1926, la dictadura fue perdiendo apoyos. Además, arreciaron las críticas contra el dictador e incluso contra el mismo rey, Alfonso XIII. La primera muestra del descontento se produjo en junio de 1926, bajo la forma de un pronunciamiento militar apoyado por parte del ejército con el respaldo de los partidos del turno restauracionista -conservadores y liberales- y de los republicanos. El intento, conocido como la Sanjuanada fracasó. En ese mismo año se produjo otro conflicto interno en el ejército. Primo de Rivera suprimió los ascensos por estricta antigüedad . El cuerpo de artillería se opuso y Primo de Rivera lo disolvió. El dictador también estaba enfrentado con los militares africanistas, que lo acusaban de  abandonista y de reducir el presupuesto para las campañas militares. Estos conflictos dividieron al ejército y parte de él se distanció del dictador.

También el mundo cultural e intelectual comenzó a mostrar su oposición a la dictadura y, así, figuras como Unamuno, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez o Fernando de los Ríos criticaron al dictador. Los estudiantes universitarios crearon la Federación Universitaria Epañola (FUE) en 1929 como una plataforma de movilización estudiantil contra la dictadura.

Por su parte, las fuerzas y partidos republicanos fueron recomponiéndose, surgiendo nuevos partidos y alianzas, como la Alianza Republicana, que reunía a antiguos grupos –Acción Republicana, de Manuel Azaña, el Partit Republicà Català de Marcelino Domingo y Lluís Companys, y el Partido Radical de Alejandro Lerroux–. Con un programa republicano, pero católico y más conservador, se formó la Derecha Liberal Republicana, dirigida por Alcalá-Zamora. El republicanismo iba ganando apoyos. Lo mismo ocurría con las las fuerzas nacionalistas y regionalistas. En 1929 , nacionalistas y republicanos gallegos formaron la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) y, en marzo de 1931, surgió Esquerra Republicana de Catalunya, bajo la dirección de Macià. La CNT, por su parte, fue radicalizándose, ganando adeptos la postura insurreccionista, que constituyó en 1927 la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Los socialistas tardaron más tiempo en mostrar su oposición a la dictadura.

En el verano de 1930 diversas fuerzas de oposición firmaron el Pacto de San Sebastián (1930) para preparar la llegada de la república. Ya antes, en diciembre de 1929, Primo de Rivera había decidido dejar el poder. El 30 de enero de 1930, el rey aceptó su dimisión y eligió al general Dámaso Berenguer como presidente del gobierno.

Conclusiones

La historiografía ha tratado a menudo la cuestión del significado de la dictadura de Primo de Rivera. Por ejempo, en este año, fecha del centenario del inicio del régimen, se han publicado tres libros sobre el mismo –ver artículo de jordi Amat en bibliografía– desde perspectivas distintas. En general, las opciones interpretativas varían: unos lo consideran una prórroga del sistema oligárquico de la Restauración en un momento de crisis de la hegemonía de esas oligarquías; otros inciden en los aspectos regeneracionistas que aportó, incluso en cierta modernización social y económica ocurrida en ese período.

Para muchos las principales consecuencias políticas del régimen fueron la consolidación de una derecha antiliberal y la afectación al papel del rey, imposibilitado de volver al modelo monárquico de la Restauración y también incapaz de ir hacia un modelo de monarquía parlamentaria. Inacción que favoreció el crecimiento del republicanismo.

En cualquier caso parece conveniente contextualizar la dictadura de Primo de Rivera en el marco de la crisis del modelo de Estado liberal en Europa después del colapso de sus imperios y de sus dificultades para adaptarse a la nueva sociedad de masas y sus inéditos conflictos.

Cronología. (C) JMFR

Bibliografía

Amat, Jordi. (2023). «Centenario de 1923: tres libros para interpretar el golpe de Estado de Primo de Rivera». El País. Recuperado 19 de octubre de 2023 (https://elpais.com/babelia/2023-10-14/tres-libros-para-interpretar-el-golpe-de-estado-de-primo-de-rivera.html).

Anón. (2023). «Directorio militar de Primo de Rivera». Wikipedia, la enciclopedia libre.

Anón. (s. f.) «Pronunciamientos militares en España». Recuperado 19 de octubre de 2023 (http://www.hispanoteca.eu/Espa%C3%B1a/Pronunciamientos%20militares%20en%20Espa%C3%B1a.htm).

Barrio Alonso, Á. (2004). La modernización de España (1917-1939). Política y sociedad (Vol. 30). Madrid: Síntesis.

Fernández, J. M.; González, J.; León, V.; Ramírez, G. (2016) Historia de España. Madrid: Santillana.

Villares, R., y Moreno Luzón, J. (2009). Restauración y dictadura (Vol. Vol 7). Barcelona: Crítica / Marcial Pons.

La Ilustración

Autor desconocido,  John Milton (1608-1674) visitando a Galileo Galilei  durante el tour italiano de Milton de 1638-1639 – grabado. Fuente: ...