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viernes, 27 de noviembre de 2015

Atentados, terrorismo y conflicto sirio.

Los recientes atentados de París han actualizado el interés por el conflicto sirio ya que ambos se relacionan directamente.  Surgen, paralelamente, cuestiones como el origen de los terroristas -musulmanes pero nacidos en Europa-, los instrumentos para combatir el terrorismo o el oportunista cuestionamiento del islam y de la población musulmana residente en Europa por parte de la extrema derecha.
Actualmente el meollo de este problema se halla en Siria donde confluyen un sinfín de intereses: los actores locales -facciones rebeldes moderadas sirias, gobierno y yihadistas-; actores regionales -Arabia Saudí, Irán, Turquía, kurdos e ISIS- y actores internacionales -Estados Unidos, Rusia, Francia e Israel-. En suma, un conflicto muy complejo.
Para intentar explicar el conflicto, muchos tertulianos y "expertos" habituales en radios y televisiones, que hablan de todo y saben de poco, divagan sobre el tema o nos obsequian con análisis cargados de ideología y poco rigor. Para todos ellos, y para nosotros, es muy interesante escuchar esta entrevista que el programa televisivo El Intermedio hizo al politólogo francés Sami Naïr el pasado 25 de noviembre; en unos cinco minutos Naïr fue capaz de exponer perfectamente el problema y apuntar algunas posibles acciones sobre el mismo. Todo un ejemplo de síntesis, claridad y efectividad.


Fuente: El intermedio, 25/11/2015

Mapa de la situación en Siria: verano 2015. Fuente: BBC.

Mapa de la situación en Siria: invierno 2015. Fuente: ELPAIS




domingo, 23 de agosto de 2015

El fascismo italiano




 Fuente: Wikipedia it.
 

Rescato en esta entrada un viejo documento que lleva circulando tiempo por la red aunque la web originaria en la que lo publiqué ya no existe. Pienso que se trata aún de un documento que tiene interés por ello le he hecho una pequeña revisión y he incorporado una bibliografía sumaria. Espero que siga siendo una aportación útil.

Enlace de descarga y lectura: https://app.box.com/s/l2r12scufyfm8jgobsuuk7wu5819klkd

sábado, 22 de agosto de 2015

Migraciones: el fortín europeo


 Fuente: BBC Mundo
 
Europa, o mejor la Unión Europea, se asemeja cada vez más a un fortín asediado por multitudes  que pretenden entrar en él. Valga el símil para referirse a los inmigrantes que pretenden arribar a los países del sur  de la Unión; un flujo incesante de personas de toda condición -incluidos niños, mujeres y ancianos- que hacen de su llegada a nuestro continente el objetivo fundamental de su vida. Hasta el punto de perderla, a veces, en el intento.
Empleando una referencia histórica, que no tiene más valor que la imagen que produce, podríamos comparar el fenómeno con el proceso de inclusión primero y de invasión después que llevaron a cabo los pueblos bárbaros en el Imperio romano. Los muros, como el de Adriano en Gran Bretaña, las fronteras fortificadas, como la del Rin,  y la presencia de las legiones, como en el Danubio, se mostraron instrumentos ineficaces ante la enorme fuerza con la que los pueblos bárbaros -sajones, francos, vándalos, visigodos, etc.- presionaban al Imperio. Presionados ellos, a su vez, por los hunos.
Esta comparación nos puede hacer considerar que los impedimentos físicos o militares no logran detener los flujos masivos de población. Es una lección histórica con más ejemplos disponibles. Pueden reducirlos durante un tiempo o desviarlos hacia otras rutas, pero no impedirlos. Muchas personas esperan a las puertas de Europa para entrar en ella, solamente queda por definir la ruta que seguirán.
Europa tiene un grave problema: es un área de desarrollo económico, social y político rodeada de zonas económicamente subdesarrolladas -África negra-, de zonas muy inestables políticamente hablando -todo el norte de África en una secuela inesperada de las “primaveras árabes”-, y de zonas envueltas en el conflicto sin fin que supone el Oriente Próximo. En suma, el Mar Negro y el Mediterráneo, se convierten en  las fronteras entre una vida decente y digna, y la miseria, la violencia, la indignidad e incluso la muerte. No hay que buscar más razones para comprender dos cosas: las causas de estos flujos inmigratorios y que estos no van a cesar, al menos próximamente.
Tres son las rutas a través de las cuales estos refugiados pretenden acercarse a Europa. La del oeste, en estos momentos la menos utilizada, es la del estrecho de Gibraltar; la del sur, la más importante cuantitativamente hablando en la actualidad, que parte de Libia; y la del este que parte de Turquía, Siria y Líbano.

Mapa 1. Fuente: Real Instituto Elcano

La del oeste se localiza en el estrecho de Gibraltar y su final se halla en las costas del sur de la península Ibérica, situándose los puntos de acceso en las costas de Marruecos y Argelia básicamente, con los pivotes de Ceuta y Melilla -que son territorios europeos en el norte de África- como núcleos de interés para estos flujos. Esta ruta recoge principalmente inmigrantes y refugiados de lo que eufemísticamente se llama “África subsahariana”, gentes procedentes en su gran mayoría del África del oeste: Mauritania, Senegal, Mali, Niger, Nigeria, Guinea, etc.  Tradicionalmente también se había utilizado la ruta de las islas Canarias, aunque en la actualidad casi no se usa por el mayor control marítimo y los acuerdos con los países emisores, en especial Senegal.
¿Por qué estos países expulsan población? El mapa nº 2 nos permite comprender la geopolítica del Sahara: conflictos internos que se transforman en guerras civiles -Malí, Niger-, presencia de grupos islamistas fanatizados -Argelia, Nigeria,…-, a lo que hay que sumar la persistente falta de oportunidades económicas para una población en crecimiento, a pesar de que muchos de estos países son ricos en energía y minerales.

Mapa 2. Fuente: Le Monde Diplomatique. Sahara-Sahel:movimientos y rutas.

La ruta del sur tiene su final en las islas del sur de Italia. Esta ruta recoge los movimientos migratorios procedentes en primer lugar de Libia y Túnez, países con graves problemas de inestabilidad política y frecuentes brotes de violencia. En el caso de Libia se puede hablar perfectamente de un estado fallido, asolado por los enfrentamientos entre diversos grupos políticos armados. Esta situación explica  que sea desde su litoral desde donde surge el flujo de embarcaciones que pretenden llegar a las costas italianas. Trayecto que tantas víctimas deja en el mar Mediterráneo.
Los emigrantes que utilizan esta ruta, además de los ya citados, proceden de la región del Sahel, de Sudán, de Etiopía, de Eritrea y de Somalia. Las razones que impulsan estos movimientos son las mismas que hemos citado en la primera ruta: huida de la violencia y de la pobreza casi absoluta.

Mapa 3. Fuente ABC.

 La  ruta del este surge desde las costas de Siria, Líbano y Turquía y tiene en las costas griegas su destino principal. Es la ruta que utilizan los inmigrantes procedentes de Siria, Irak, Afganistán, etc. Sin duda, los flujos que utilizan esta ruta han aumentado vertiginosamente en los últimos años y las razones tampoco son difíciles de explicar: la guerra civil siria, el inacabable conflicto en Irak, la inestabilidad afgana,… son situaciones violentas que inciden principalmente en la población civil, que hace de la huida su única posibilidad de supervivencia. La ola de refugiados provocada por el conflicto sirio alimenta el principal flujo migratorio en este sector (ver mapa 4).

Mapa 4. Fuente: Cruz Roja.

El objetivo primordial de la mayor parte de estos inmigrantes es acceder a la Unión Europea, pero  especialmente a los países del norte: Alemania, países nórdicos, Gran Bretaña, Francia, etc. . Para poder acceder a los países del norte, estas rutas se enfrentan a otros filtros  pues no olvidemos que se trata de inmigrantes indocumentados o en situación ilegal con lo que , a pesar de encontrarse en el espacio Schengen, no pueden atravesar legalmente ninguna frontera. Surgen así “cuellos de botella” como los del paso de Calais (Francia), el muro que ha levantado Hungría para impedir el paso del flujo inmigratorio procedente de los países balcánicos o los problemas actuales en la frontera entre Macedonia y Grecia.
¿Y cómo reacciona Europa ante esta avalancha migratoria? La verdad es que no ofrece una respuesta unívoca y su política, a veces, es incoherente. La primera respuesta en cerrar el fortín: controles, muros, mayor vigilancia. La segunda es aumentar el presupuesto para mejorar la vigilancia. Pero no ha sido capaz de ir más allá; continúan los problemas para la distribución de los inmigrantes y refugiados y tampoco se ha establecido ninguna actuación política o económica para controlar las causas de estos movimientos en los países de origen, ni siquiera para atacar a las mafias que trafican con el dolor humano fomentando el traslado ilegal al territorio europeo.
Ignorar el problema es la peor de las soluciones. Mientras los desequilibrios entre la UE y sus vecinos sean tan abismales y mientras la principal zona de conflictos del planeta esté tan próxima a nuestras fronteras los flujos no se detendrán, por muchos obstáculos que pongamos.



martes, 23 de junio de 2015

¿Hacia una nueva guerra fría en el este de Europa?

El secretario de Defensa norteamericano, Asthon Carter, visita Tallin. Fuente. EL PAÍS

Noticias recientes confirman que EE.UU. va a desplegar en algunos países de Europa del este (ver mapa) unos 250 tanques y más de un millar de vehículos blindados de infantería. La razón para este desplazamiento es la amenaza que algunos de estos estados dicen sentir tras la independencia y la posterior anexión de Crimea por parte de Rusia, así como también por el intervencionismo del gigante ruso en el conflicto del este de Ucrania.

Elaboración propia a partir de Google Earth

Es cierto que la intervención rusa, directa e indirecta, se ha producido en las anteriormente citadas regiones de Ucrania. Pero esta reacción fue una respuesta a los acontecimientos ocurridos en Ucrania y que pueden repasarse en el siguiente eje cronológico:


Pero ahora nos ocupa la trascendencia de este despliegue de tropas. La actuación rusa en Ucrania puede considerarse una respuesta a los cambios de gobierno en Kiev -y es curioso como la UE y EE UU, tan poco proclives a reconocer experiencias revolucionarias en otros lugares, se apresuraron a legitimar lo que había sido un derrocamiento ilegal en toda regla-. Lo que Rusia estaba haciendo era marcar su hinterland irrenunciable: el Cáucaso, Ucrania y Bielorrusia. Zonas todas ellas con abundante población de origen ruso.
Ya estuvo clara esta política durante el conflicto de Georgia, cuyo gobierno también pretendió entrar en la UE y en la OTAN con el beneplácito americano, provocando un conflicto civil, en el que intervino Rusia, y durante el cual se escindieron algunas regiones georgianas.
La UE no ha mantenido una posición clara con Rusia y no tiene una política muy definida sobre este país, importante suministrador de energía a Europa, oscilando entre los intentos de acercamiento y el alejamiento crítico. Un planteamiento competitivo por la hegemonía de esos territorios no puede sino desembocar en un conflicto. Su principal objetivo debería ser estabilizar las fronteras orientales de la UE y para ello es fundamental el actor ruso.
La política de escalada bélica, ante una amenaza que no existe y cuya invocación responde más a criterios de política interior de estos países, no puede ser la solución a los problemas de esta región. La intervención norteamericana, aunque sea bajo el paraguas de la OTAN, se debe interpretar como una advertencia a Rusia; cosa que no parece necesaria en estos momentos.
La respuesta a la pregunta que da el título a la entrada es claramente que no. La Guerra Fría fue un conflicto delimitado temporalmente y cuyas causas ya han desparecido. Se trata de un conflicto de otro tipo, aunque tenga  los mismo protagonistas: dos actores (Rusia y EEUU) y un escenario (Europa).

La Ilustración

Autor desconocido,  John Milton (1608-1674) visitando a Galileo Galilei  durante el tour italiano de Milton de 1638-1639 – grabado. Fuente: ...