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domingo, 1 de septiembre de 2013

Martin Luther King: I have a dream, cincuenta años después

Martin Luther King en Washington (1963). Fuente: Infobae.

El pasado 28 de agosto se conmemoró el 50 aniversario de la Marcha de Washington de 1963. Muchas personas participaron en ella -se calcula que unas 250.000-, reunidas con el objetivo de demandar una sociedad más igualitaria, libre de las cadenas de la segregación racial y de la discriminación que padecía la población negra en los Estados Unidos.
Hasta los años sesenta, en muchos estados norteamericanos se practicaba la segregación racial, una política muy parecida a la que protagonizó la Sudáfrica blanca: blancos y negros vivían separados, cada uno con sus barrios, colegios, lugares de ocio, etc., diferenciados en el espacio y en la calidad. Pero aún más grave era la desigualdad de derechos civiles y políticos: la población negra se veía discriminada al negársele el derecho al voto y la igualdad ante la ley.
Esta situación generó un movimiento de rechazo que fue cuajando a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta en Estados Unidos. Ello se plasmó tanto a través de acciones individuales, como la negativa de Rosa Parks a levantarse de su asiento en un autobús para dejárselo a un pasajero blanco en 1955, conducta que la llevó a ser condenada por un tribunal de justicia, como a través de acciones colectivas, y, en este sentido, fue importante la creación de la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People), organización que promovía el derecho al voto y la defensa de la población de color ante los tribunales. Más tarde fueron las iglesias las que lideraron la defensa de las personas de color. 
Fuente: http://colorlines.com/archives/2010/12/rosa_parks.html

En este contexto fue tomando forma el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos y, dentro de él, pronto fue adquiriendo relevancia la figura de Martin Luther King, pastor de la iglesia bautista.
En la marcha antes citada, Martin Luther King pronunció un discurso emblemático para la defensa de los derechos de la población negra norteamericana, sintetizado todo él en la famosa frase I have a dream (yo tengo un sueño). Fue un discurso que denunciaba la situación de la población negra y reclamaba igualdad, libertad y fraternidad -los mismos postulados que animaron la Revolución Francesa de 1789-. Se inspiró en valores morales propios de toda la humanidad, en la ilusión de una sociedad integrada y justa para todos, no sólo para los negros. Expuso también la necesidad de una lucha pacífica, no violenta. Fue un discurso poderoso, que expresó, con gran calidad oratoria y literaria, unas ideas que calaron en amplios sectores sociales, incluso más allá de la población de color.



Martin Luther King fue asesinado por un hombre blanco en 1968, pero su mensaje permaneció y algunos han querido ver en la presidencia de Barack Obama la realización de ese sueño.
No obstante, aún queda mucho camino por andar. Aunque la discriminación legal ha desaparecido, siguen perviviendo las enormes desigualdades económicas y sociales entre la población blanca y la población negra. Desigualdades que incluso han aumentado como consecuencia de la crisis económica actual. Y hay detalles poco halagüeños: a la conmemoración celebrada el pasado 28 de agosto no asistió ningún presidente republicano.
El siguiente reportaje periodístico nos informa sobre la conmemoración del acto y del discurso.


Fuente: Informe Semanal. RTVE.



sábado, 27 de julio de 2013

Conmemoraciones e historia: Cuba y Corea del Norte

Se celebran, en este año, dos aniversarios que están muy relacionados con la fenecida Guerra Fría.   La coincidencia ha querido que estos acontecimientos, ocurridos a enorme distancia y por causas también distintas, hayan quedado vinculados tanto por la cronología como por su significado histórico.
En Cuba se conmemoró el pasado 26 de julio el sesenta aniversario del asalto a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel de Céspedes por revolucionarios cubanos, liderados por Fidel Castro. Este hecho supuso el punto de partida de la revolución cubana, enfrascada primero en su lucha contra el dictador Fulgencio Batista y después con los Estados Unidos.


Fuente: YouTube. MultimedioTV.

Para conmemorar este asalto se reunieron ayer en Santiago de Cuba diversos presidentes latinoamericanos. Entre ellos estuvo el presidente uruguayo José Mújica, quien valoró la revolución de la siguiente manera:

Permítanme por el alma de un veterano que está lleno de recuerdos, han pasado muchas décadas, han sido porfiadas décadas de lucha por la dignidad del pueblo cubano y con su suerte la de muchos luchadores, algunos de los cuales ni los nombres recordamos, que quedaron en los socavones, en los dolores de América, en las selvas y sus montañas, porque los cambios sociales no tienen un laboratorio donde se pueda experimentar en frío.
Los cambios sociales son la experimentación directa en la lucha con los pueblos, y los hombres y las mujeres caminamos intentando encontrar caminos y recreando y aprendiendo de nosotros mismos, del camino, del dolor, de los fracasos, de volverse a levantar, de mil veces empezar de nuevo porque, sencillamente, los cambios sociales no están a la vuelta de la esquina, no están al alcance de la mano, en lo inmediato son una larga construcción colectiva de esfuerzo, de trabajo, de errores, de aciertos, de compromisos, de sacrificios. Siempre ha sido así, lo imposible parece que cuesta un poco más, por eso, en el fondo no hay derrota, solo sufren la derrota aquellos que dejan de luchar .
Entonces, esta Revolución que fundamentalmente ha sido la Revolución de la dignidad, de la autoestima para los latinoamericanos, nos sembró de sueños, nos llenamos de Quijotes. Seguramente que soñamos que en 15 o 20 años era posible crear una sociedad totalmente distinta y chocamos con la historia; los cambios materiales son más fáciles que los cambios culturales. Los cambios culturales son, en definitiva, el verdadero cemento de la historia y son una siembra muy lenta de generación en generación.

Fuente: Archivo fotográfico de Prensa Latina.

La segunda de las conmemoraciones hace referencia a la celebración del 60 aniversario de la firma del armisticio que puso fin a la guerra de Corea en 1953. Y hablamos de armisticio y no de tratado de paz porque todavía no se ha firmado ninguno, sesenta años después.
Mientras que en Corea del Sur las celebraciones han sido mucho más discretas y comedidas, en Corea del Norte ha tenido lugar una enorme demostración festiva que ha servido, no podía ser de otra manera, para fortalecer el culto a la personalidad de su líder Kim Jong-un. Todo ello con una escenografía típicamente totalitaria.

Fuente: BBC.

Así pues, todavía perduran las secuelas de la Guerra Fría y del enfrentamiento entre el bloque comunista y el bloque capitalista. Muchas de las noticias actuales sólo se pueden explicar recurriendo a la historia.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La crisis de entreguerras (1918-1939)

Hemos terminado el tema dedicado a la crisis de entreguerra, esto es el período comprendido entre el final de la Iª Guerra Mundial y el inicio de la segunda. Se trata de un período complejo, que también resulta difícil de estudiar. Para facilitaros esta tarea os adjunto un mapa conceptual y la presentación del tema.




lunes, 8 de abril de 2013

Cronología de los inicios del siglo XX en España

Pronto comenzaremos con la Historia de España en el siglo XX. Como introducción a este período es conveniente que tengáis clara, al menos en sus líneas generales, la cronología del inicio de esta etapa y que podáis ir situando los distintos acontecimientos históricos. Para ello nada mejor que un eje cronológico.


jueves, 7 de marzo de 2013

Hugo Chávez: ideología y política internacional en Latinoamérica




Foto: AP Photo/Rodrigo Abd

Hay momentos en los que la actualidad se mete en el aula de Historia, queramos o no; hay veces, pocas por desgracia, en las que un acontecimiento de cierta trascendencia histórica llama la atención de nuestro alumnado. Y, en esos casos, no podemos permanecer mudos; hay que explicar las cosas lo más objetiva y honestamente posible. Y la muerte de Chávez es una de esas ocasiones. No se trata de endiosar o condenar al personaje en función de criterios ideológicos; se trata de comprender su papel en la historia contemporánea de América Latina. Nosotros no vamos a informar de los entresijos de su muerte, ni de las reacciones políticas, ni de la situación actual de Venezuela,… vamos a analizar la figura de Chávez como líder latinoamericano y su papel en la historia del subcontinente a lo largo de los últimos quince años. 
El fallecimiento de Hugo Chávez se ha convertido en portada de la totalidad de los medios informativos internacionales. Es posible afirmar que el peso político de Chávez en la escena internacional ha sido considerablemente mayor que el que le correspondería por la entidad del país que presidía. Ese papel, que puede considerarse de liderazgo, proviene principalmente de dos factores: primero de su protagonismo en el resurgir de la izquierda latinoamericana y, segundo, como creador de un sentimiento que perseguía dar mayor dignidad a los pueblos y defender a los menos favorecidos frente a los grandes poderes mundiales.
Como líder de la izquierda impulsó un nuevo discurso y un nuevo modelo de acción política en el continente. Tras el final de la Guerra Fría, la izquierda latinoamericana se sumió en la indefinición y quedó huérfana de referentes. La vía guerrillera o el golpismo militar izquierdista (y derechista) fueron desapareciendo paulatinamente del mapa latinoamericano, una vez acabado el conflicto entre las superpotencias. La izquierda comunista ya no podía enarbolar el modelo cubano, muy similar al que acababa de fenecer en Europa, como un modelo revolucionario atractivo; por su parte, la izquierda socialdemócrata nunca tuvo un gran tirón electoral en Latinoamérica, y, o bien se integró en las oligarquías dominantes, o bien adoptó políticas centristas más que izquierdistas. 
El mérito de Chávez fue ir creando un nuevo sustrato ideológico izquierdista ciertamente heterogéneo pero eficaz como discurso. Con un poco de marxismo, con otro poco de populismo (en el sentido de su apelación al pueblo y de la crítica a las oligarquías) y con algo de indigenismo (en el sentido de valoración de las culturas indígenas) vertebró un nuevo discurso de izquierdas que supo atraer importantes simpatías populares, tanto dentro de Venezuela como fuera.
Este discurso sirvió para generar una alternativa ideológica y política que ha recibido diversos nombres: indigenismo, populismo, chavismo, socialismo bolivariano, etc. Alternativa que ha triunfado en algunos países latinoamericanos -Ecuador, Bolivia, Nicaragua,…- y que evidentemente contó con el apoyo cubano, hasta entonces huérfano de aliados ideológicos sólidos en la región. Poco importó que el modelo chavista y el cubano no fuesen equiparables, lo importante era que ambos compartían algunas estrategias geopolíticas comunes. Su apuesta ideológica se mostró útil para obtener relevantes apoyos en los movimientos sociales y en los sectores populares de todo el continente.
Otro de los aciertos de Chávez fue la difusión de su ideal de unidad latinoamericana, de creación de un espacio geopolítico autónomo, fuera de la hegemonía de los EE. UU. (el Imperio en el lenguaje bolivariano). Esta concepción le condujo a dos actuaciones significativas:
a). Su apoyo a los procesos de integración regional en América Latina en un momento, además, en el que la globalización económica favorecía tales políticas. La inclusión de Venezuela en MERCOSUR o la creación de la Alternativa Bolivariana para América (ALBA) son muestras de estas intenciones. El último paso en este sentido fue la creación en 2011 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Este proceso se ha avisto favorecido también por la afinidad ideológica izquierdista o centro-izquierdista de numerosos gobiernos latinoamericanos.
b). La apuesta por un mundo multipolar, que le llevó a aliarse con aquellos que consideraba enemigos de su enemigo (EE. UU.), lo que explica sus vinculaciones con Irán, o el apoyo al régimen de El Assad en Siria o al de Gadaffi en Libia, o sus relaciones con los contrapoderes de EE. UU.: China y Rusia. También mantuvo intensas relaciones con Brasil, la gran potencia emergente del continente. Todo ello bien regado con una intensa retórica antiimperialista que, no obstante, jamás impidió el mantenimiento de las relaciones económicas con el gran vecino del norte, especialmente el suministro de petróleo. 



Unas referencias sobre Chávez y el chavismo en: http://www.cafepedagogique.net/lemensuel/lenseignant/languesvivantes/espagnol/Pages/2013/139_1.aspx  En francés pero con numerosas referencias en español.

Tareas:
a) Señala los principales objetivos de Chávez en las relaciones internacionales.
b) Indica la base ideológica de lo que se ha denominado socialismo bolivariano.
c) Explica por qué ha sido un líder importante para los movimientos populares y para los partidos de izquierda en Latinoamérica.
d). Cita algunas de las críticas que se le han hecho, indicando también su procedencia.

domingo, 3 de marzo de 2013

La Constitución soviética de 1922

La Constitución soviética de 1922 estableció la organización política del nuevo Estado. Ateniéndonos exclusivamente al texto podemos pensar que se adoptó una división de poderes:
  • Poder legislativo (Soviet Supremo)
  • Poder ejecutivo (Presidium y Consejo de Comisarios del Pueblo)
Pero esto no fue así por dos razones:
  1. Solamente el PCUS podía presentar candidatos pues el resto de partidos políticos estaban prohibidos.
  2. La organización política del Estado se mezclaba con la del partido, que controlaba a la primera.
Esta situación se justificaba con la teoría marxista de la "dictadura del proletariado" que afirmaba la necesidad de que el proletariado, representado exclusivamente por el PCUS en este caso, debía ejercer una dictadura temporal para defender los logros revolucionarios.
El siguiente mapa conceptual puede aclarar la organización política de la URSS según la constitución:



jueves, 14 de febrero de 2013

Consecuencias del imperialismo

En el siguiente mapa conceptual pretendemos explicar las principales consecuencias del imperialismo de finales del siglo XIX y principios del XX. Pero debemos añadir dos puntualizaciones:
  • El declive colonial europeo comenzó tras la Iª Guerra Mundial tanto por la situación militar y económica en la que quedaron las naciones europeas tras el conflicto como por la aparición de otros centros imperialistas nuevos: Estados Unidos y Japón. Y aunque es cierto que Estados Unidos no siguió el modelo imperialista europeo de ocupación militar, también es verdad que definió un espacio propio de hegemonía económica y política, sustentado, cuando fue necesario, en la fuerza militar: nos estamos refiriendo a América Latina y el Pacífico. 
  • La relación económica desigual que se estableció en el período colonial es la principal causa histórica del subdesarrollo, pero no es la única. Influyeron también otros factores como la incompetencia y corrupción de las élites dirigentes, los incesantes conflictos bélicos, etc.


Las elecciones celebradas durante la Segunda República

El régimen político de la Segunda República española (1931-1939) significó la ruptura con la preponderancia secular del conservadurismo soci...