domingo, 9 de abril de 2017

Conflictos en el Mar de China Meridional


La entrada se ha publicado anteriormente en mi nuevo blog Sobre Historia
https://sobrehistoria.es/2017/04/02/conflictos-en-el-mar-de-china-meridional/ 

Conflictos en el Mar de China Meridional

El traslado del centro neurálgico mundial desde el Atlántico al Pacífico explica que todo lo que ocurre en este segundo océano cobre una importancia destacable. Una de las zonas que más potencial de conflictividad tiene actualmente es la del Mar de China Meridionaluna extensión de 3,5 millones de km2  cuyas aguas se las disputan seis países: Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunei, Taiwán y China. Pero en segundo plano aparecen otros actores involucrados como Estados Unidos, Japón y Taiwán. Japón, por ejemplo, también mantiene un contencioso con China por las islas Senkaku (Ver Mapa 1). En realidad, estas rivalidades esconden una lucha por el control del este del Pacífico, zona vital para las comunicaciones marítimas –por ella navega la mitad del tráfico comercial mundial– y que posee buenas perspectivas en cuanto a la posible existencia de yacimientos de petróleo y gas. Cuenta también con abundantes recursos pesqueros. 
El conflicto se polariza en el enfrentamiento de intereses entre China y EE.UU. que es el que mantiene la tensión en la zona.  China reclama lo que considera le pertenece por derecho histórico, es decir, el ochenta por ciento de las agua del Mar Meridional, sus islotes, arrecifes y rocas, lo que equivale a casi tres millones de kilómetros cuadrados. Este derecho histórico nunca ha estado bien definido pues el dominio de las aguas ha ido variando con el tiempo, no obstante si que parece probado que el interés chino por estas islas se remonta al siglo XVII, cuando la dinastía Qing impulsó diversas expediciones navales por la zona.
El eje de las actuaciones chinas se centra en afianzar su presencia en los archipiélagos de Paracelso y Spratly porque, de acuerdo con las leyes marítimas internacionales, el país que ostente la soberanía de cada isla dispone de los 370 kilómetros de las aguas que la rodean y los recursos existentes en ellas y en el fondo marino (Ver mapa 2)Los países antes mencionados disputan a China parte del espacio marítimo que esta pretende controlar y la gran potencia asiática dice estar dispuesta a negociar con cada uno de ellos por separado pero no en foros conjuntos como pretende EE.UU. 
Para afianzar su reclamación China ha construido algunas islas artificiales y ampliado atolones en los ha que ha instalado baterías de misiles antiaéreos y antibuqueaeropuertos y puertos. Pretende, a partir de ellas, consolidar sus derechos sobre la zona marítima en disputa. 
Mapa 2. Reivindicaciones chinas y zonas en conflicto en el . Fuente: periodismointernacional.org
Ismael Arana clarifica bien las posiciones de cada una de las partes: Para sostener sus derechos, Pekín alega que su derecho a la zona se remonta siglos atrás, cuando  y que en 1947 ya publicó un mapa detallando sus reivindicaciones. Desde 2012, China ha incluido estas islas como parte de sus “intereses nacionales básicos”.
Por su parte, Vietnam rechaza la versión histórica china alegando que su vecino nunca había reclamado la soberanía sobre las islas antes de los años 40, y afirma que tienen documentos que prueban que desde el siglo XVII ellos han gobernado las islas. Mientras tanto, Filipinas invoca su proximidad geográfica como base principal de su demanda.
Finalmente, Malasia y Brunei también reclaman una parte que dicen está dentro de sus zonas económicas exclusivas definidas en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. Taiwán reclama lo mismo que China.
El desacuerdo principal aparece en la cuestión de la pertenencia de los islotes de  Paracelso y Spratley. Su valor intrínseco es escaso o nulo pero son fundamentales para establecer las demarcaciones internacionales sobre las zonas marítimas y las zonas de exclusividad  económica (ZEE). China y Vietnam se disputan el archipiélago de las Paracelso; estas islas fueron ocupadas por China en 1974 y, desde entonces, ha ido reforzando su presencia militar y su explotación económica, especialmente turística. 
Posible despliege de misiles chinos en la isla Woody (archipiélago de las Paracelso). Fuente: bbc.com
Las Islas Spratly constituyen el segundo  archipiélago en disputa pero la situación es más complicada ya que son varios los países que las reclaman –China, Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei y Taiwán–. Las tensiones en estas islas han sido más significativas ya que en 1988 se llegaron a producir enfrentamientos navales entre China y Vietnam, saldados con varios barcos vietnamitas hundidos. Los incidentes armados se repitieron en 2011 cuando barcos de guerra chinos dispararon contra barcos vietnamitas.
Aunque China tiene una de las costas más largas del mundo –más de 14.000 kilómetros–, el país ha sido tradicionalmente un poder más preocupado por lograr la hegemonía terrestre que la marítima. Por ello no había dispuesto, hasta ahora, de una marina de guerra potente. Esta situación ha cambiado en la actualidad, cuando sus intereses de gran potencia económica dependen en un grado elevado de los suministros de energía y de otros recursos naturales imprescindibles para su desarrollo. De la misma manera, el control de las rutas marítimas es crucial para un país que realiza la mayor parte de sus exportaciones por mar. En este contexto, disponer de unas líneas de suministro seguras es una de sus mayores necesidades, y, para ello, ha emprendido un proceso de modernización y ampliación de su armada.
Otro objetivo que a ojos chinos justifica este rearme naval es la posición de EE.UU. en la región. La potencia americana es aliada de casi todos los enemigos tradicionales de China en el Pacífico occidental  –Japón, Filipinas, Taiwán, Indonesia, Corea del Sur,…– y está creando nuevos vínculos con Vietnam. Mantiene también bases militares en Japón, SingapurCorea del Sur y Filipinas. Con ello se ha tejido una gran red marítima que podría aislar a China. De hecho los encontronazos entre ambas potencias han sido frecuentes en el último año y siempre han tenido el mismo guion: buques de guerra norteamericanos navegan cerca de las islas reclamadas por China, que inmediatamente responde enviando su armada a la zona. 
La administración Obama ya manifestó que sus alianzas en Asia eran una prioridad estratégica. La apertura hacia Vietnam, la venta de buques de guerra a Filipinas y la ampliación de su presencia militar en Australia fueron la plasmación de esta doctrina. Estados Unidos explica su actitud como una forma de afianzar la libertad de navegación, desafiada por la pretensiones chinas.
Un enfrentamiento a mayor escala entre ambas potencias no parece probable a corto y medio plazo, aunque la presidencia de Trump en Estados Unidos añade cierta incertidumbre a la predicción. A este respecto, China todavía no posee una fuerza marítima capaz de proyectarse en escenarios alejados de sus costas, pero ya es perfectamente capaz de defender sus zona próximas y de salir libremente al Pacífico central y al Índico. Para ello ha elaborado una doctrina naval basada en la creación de grupos navales en torno a portaaviones, de los cuales, por ahora, solo dispone de uno, aunque hay dos más en distintas fases de construcción. También ha impulsado las fuerzas anfibias y las submarinas, que incluyen unos catorce submarinos nucleares.
Portaaviones chino CV-16 Liaoning. Fuente: elconfidencial.com
BIBLIOGRAFIA.
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BBC, R. (2016). El despliegue de misiles de China que calienta las tensiones internacionales en un disputado mar. BBC Mundo. Retrieved from http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160217_mar_meridional_china_islas_misiles_amv
Bregolat, E. (2016). Carta de China: el contencioso del mar del Sur. Estudios de Política Exterior, 174.
Cervera, P. (2017). Alta tensión entre EEUU y China: este es el arsenal militar de ambas potencias. El Confidencial. Retrieved from http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2017-01-23/eeuu-china-tecnologia-militar-trump_1320150/
Dávila, E. (2015). Proyección exterior de China en el siglo XXI. El Orden Mundial en el siglo XXI.  Retrieved from http://elordenmundial.com/2015/02/07/proyeccion-exterior-de-china-en-el-s-xxi/
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VV.AA. (2013). El Atlas geopolítico de China. Valencia: Cybermonde.

domingo, 2 de abril de 2017

La crisis económica de 1920-1921

La entrada se ha publicado anteriormente en mi nuevo blog Sobre Historia:  http://sobrehistoria.es/2017/03/26/la-crisis-economica-de-1920-1921/
La breve crisis económica que se produjo entre 1920 y 1921 ha quedado eclipsada por la enorme repercusión que tuvo la Gran Depresión de 1929. Resulta una crisis menor si las comparamos, pero, en bastantes aspectos, anticipa los problemas que acabarían provocando la depresión de finales de los años veinte. Fue una crisis de reconversión que no sirvió para asentar los pilares de un crecimiento sólido pero que sí marcó la pérdida de la hegemonía europea.
La Primera Guerra Mundial trastocó el equilibrio económico existente: los Estados se endeudaron, se pusieron en circulación grandes cantidades de dinero y se produjo una reconversión de la producción para cubrir las necesidades militares. Algunos países –España, Japón, Holanda y, sobre todo, Estados– pudieron aumentar sus exportaciones a los países en guerra, generando en contrapartida un gran déficit comercial en los países beligerantes que estos sólo podían compensar con sus reservas de oro. El continuo gasto provocó la desaparición de dichas reservas y, con ello, el abandono del sistema monetario basado en el patrón-oro.
El final del conflicto significó también el inicio de la decadencia de Europa y el auge de Estados Unidos, convertido en la potencia dominante. Los países europeos beligerantes –Gran Bretaña, Francia, Italia,…–  se habían empobrecido a consecuencia de la guerra y tenían importantes deudas con Estados Unidos que había acumulado un gran porcentaje de las reservas mundiales de oro lo que convirtió al dólar en la moneda de referencia para las transacciones internacionales, desplazando a la libra esterlina.
Al acabar la guerra se esperaba una crisis económica producida por la reconversión de los sistemas económicos a las necesidades de una etapa de paz. Pero no ocurrió tal cosa, al contrario durante 1919 se produjo un inesperado boom económico impulsado por el inicio de las tareas de reconstrucción en Europa y por la recuperación del consumo privado. El aumento de la demanda se dirigió especialmente a Estados Unidos, donde produjo un aumento de la inflación que también afectó a otros países europeos. Este proceso inflacionario se vio acrecentado por la desaparición del patrón-oro y el desorden monetario consecuente.
Hacia 1920 la tendencia expansiva comenzó a frenarse. En 1919 los Estados Unidos habían concluido su política de préstamos a Europa y, en 1922, para contener la inflación, adoptaron un arancel proteccionista (Ley Fordney-McCumber). Estas medidas se añadieron a los síntomas de recesión que comenzaba a mostrar la economía europea. Síntomas que provenían, como ya hemos apuntado, tanto de las dificultades generadas por la reconversión de una economía de guerra a otra de paz como del freno de la demanda tras el primer impulso reconstructor. Otras causas significativas fueron también la enorme deuda de los países beligerantes y las reparaciones exigidas a Alemania y a otras potencias  derrotadas.
Dow Jones industrial. Medias (1918-1923). Fuente: Wikipedia
Nada más finalizar el conflicto bélico, Estados Unidos se enfrentó a una situación de alza de los precios provocada por un brusco aumento de la demanda. Para contenerla se aplicó una política antiinflacionaria mediante la restricción del crédito. Simultáneamente se produjo una crisis de sobreproducción  originada por la enorme capacidad productiva de sus sectores agrario e industrial y la llegada a su mercado de las primeras importaciones europeas. Para solucionar este exceso de oferta implantó, como ya hemos señalado, una política comercial proteccionista. El efecto de estas políticas fue el retraimiento de la economía norteamericana y el inicio de la crisis; entre mayo de 1920 y junio de 1921 los precios se hundieron un 56 % en Estados Unidos. La restricción de los préstamos y las medidas proteccionistas trasladaron a Europa la crisis. Las políticas proteccionistas se fueron extendiendo entre las principales economías.
Al interpretar la crisis, muchos economistas –como por ejemplo Milton Friedman, Anna Schwartz o Paul Krugman entre otros– opinan que la recesión de 1920-21 fue el resultado de una política monetaria contractiva por parte del Banco de la Reserva Federal.
Los británicos se habían creído vencedores en el conflicto pero su economía había quedado muy maltrecha; la pérdida de mercados y la disminución del valor de la libra eran sus principales manifestaciones. A pesar de ello y al igual que en otros países, se produjo una coyuntura expansiva por el impulso del consumo que estuvo acompañada de un notable aumento de los precios. Pero en 1920 se invirtió la tendencia y comenzó a reducirse la producción y también la demanda. Mientras tanto, Gran Bretaña había mantenido una política arancelaria claramente proteccionista que perduraría hasta entrada la década de los años treinta.
En Francia, por su parte, también se produjo una recesión pero menos profunda que en Estados Unidos o en Gran Bretaña porque sus necesidades de reconstrucción mantuvieron una demanda de bienes de equipo elevada y porque el Estado francés se vio forzado a sostener un elevado gasto público para socorrer a los damnificados por el conflicto –heridos, viudas, pensionistas, etc.-. Se evitó así una caída severa de la demanda aunque no se pudo impedir el brote inflacionista.
Alemania escapó de la crisis de 1920 pero se le exigió un pago por indemnizaciones que ascendía a unos 33.000 millones de dólares, una cantidad impagable para la economía alemana, sobre todo cuando las medidas proteccionistas imperantes le impedían exportar y conseguir divisas u oro. Por ello, a finales del verano de 1922 el valor del marco alemán comenzó a caer de forma preocupante y a finales de año Alemania suspendió pagos. El país entró en un ciclo hiperinflacionista y en una profunda recesión que provocó un aumento del paro y del malestar social. La situación alemana tardaría en aclararse y de hecho no lo hará hasta la aplicación del Plan Dawes en 1924 y del Plan Young en 1929.
Montones de billetes nuevos en espera de la distribución en el Reichsbank, durante la hiperinflación (1923). Wikipedia ingles: https://en.wikipedia.org/wiki/Hyperinflation_in_the_Weimar_Republic
Podemos concluir afirmando que lrecesión de 1920-21 se debió, en primer lugar, a la proliferación de medidas proteccionistas en todas las grandes economías. Como cada medida restrictiva provocaba represalias por parte de otras naciones afectadas, el comercio internacional se resintió, cayendo a niveles de principios de siglo. El nacionalismo económico agravó la situación. 
La otra causa fue el desorden monetario provocado por la guerra y agravado por los tratados de paz. El problema de las indemnizaciones estaba en la base de la desorganización del sistema financiero pero también las deudas de los países beligerantes contribuyeron a trastocar el sistema. Al acabar la guerra el conjunto de deudas entre los países aliados alcanzaba los 20.000 millones de dólares, de los cuales la mitad aproximadamente eran préstamos norteamericanos.
BIBLIOGRAFÍA
Cameron, R., & Neal, L. (1992). Historia económica mundial desde el paleolítico hasta el presente. Madrid: Alianza Editorial.
Depression of 1920-21. (2017). Wikipedia. Recuperado el: 25/03/2017 de  https://en.wikipedia.org/wiki/Depression_of_1920%E2%80%9321
El Plan Dawes. (2017). Wikipedia. Recuperado el: 24/03/2017 de  https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Dawes
Flamant, M., & Singer-Kerel, J. (1971). Crisis y recesiones económicas. Barcelona: Oikos-Tau.
Fontana, J. (2017). El siglo de la revolución. Barcelona: Crítica.

martes, 14 de marzo de 2017

Hambre en África

La entrada se ha publicado anteriormente en mi nuevo blog Sobre Historia: https://sobrehistoria.es/


Periódicamente aparecen en las noticias imágenes terribles de niños o adultos muriéndose de hambre en África. Estos días las hemos podido ver de nuevo anunciando una nueva crisis humanitaria provocada por el hambre, dicen que la peor desde 1945. Las hambrunas, en el continente africano, son, desgraciadamente, un tema recurrente. En realidad podemos afirmar que siempre están ahí, latentes hasta que se intensifican y se convierten en noticia para los medios informativos. Se trata de un problema estructural en algunas regiones del continentes que, no obstante, podría solucionarse si existiese una intención clara de hacerlo.


Distribución de alimentos en Etiopía. Fuente: http://www.dw.com/

La insuficiencia alimentaria no surge por la ausencia de alimentos sino por su mala o imposible distribución y porque estos se han convertido también en objetivo de los movimientos especulativos de los grandes fondos de inversión que buscan exclusivamente el beneficio económico inmediato, lo que ha provocado un constante aumento del precio de los alimentos.

Evolución del precio de los alimentos. Fuente: http://www.worldwatch.org/

Las causas de las crisis humanitarias provocadas por la falta de alimentos son varias. La primera causa del hambre es la pobreza extrema. En los países afectados por las hambrunas el 60 % de la población es pobre, y de ellos aproximadamente la mitad padece pobreza extrema. Los condicionantes naturales suelen no ser favorables -sequías, inundaciones, agricultura de subsistencia- pero no son la principal causa, en ocasiones ni siquiera pueden considerarse tal cosa -Sudán del Sur en un país fértil-. Es la intervención humana la que provoca la tragedia. En este caso son los conflictos bélicos los desencadenantes pero llueve sobre mojado. Mientras que en los últimos años se ha logrado un importante avance en el control de enfermedades endémicas del continente; el número de afectados por el VIH, la malaria o la tuberculosis se ha reducido una media del 35 %, la desnutrición solamente ha bajado un 1 %.

En estos momentos convergen cuatro grandes crisis alimentarias: Sudán del Sur, Yemen, Somalia y Nigeria. Entre las cuatro suman más de 20 millones de afectados. Las cuatro comparten algunos elementos comunes: una sequía prolongada consecuencia del fenómeno meteorológico conocido como El Niño, que afecta normalmente a la zona del Sahel y al sureste del continente, la existencia de conflictos bélicos que provocan gran número de desplazados y desestructuran las sociedades, la incapacidad de los Estados –casi todos fallidos–  para ayudar a sus poblaciones y las dificultades de los organismos internacionales y de las ONG para establecer misiones de ayuda.

Ya hemos mencionado el papel del Niño entre las causas de las actuales hambrunas. Cuando este fenómeno aparece las lluvias sobre las zonas tropicales del África austral disminuyen notablemente. Ello incide más negativamente sobre el Sahel, cuyo proceso de desertización es evidente desde hace décadas; esta transformación  ocurre no solamente por la reducción de la precipitación sino también por su aleatoriedad, lo que dificulta la seguridad de los cultivos y acentúa la precariedad de las poblaciones.

Consecuencias mundiales de El Niño. Fuente: https://www.climate.gov

Un análisis más pormenorizado de cada una de las zonas donde se están produciendo las crisis humanitarias nos permite comprender mejor las distintas casuísticas.

En Nigeria, el área afectada por la hambruna es el noreste del país. Esta es la región donde Boko Haram –grupo yihadista aparecido en el contexto del auge del extremismo islamista en el Sahel– actúa más frecuentemente y donde tienen lugar los principales enfrentamientos con las tropas gubernamentales. Ello provoca la destrucción de aldeas y cosechas, los desplazamientos de poblaciones empobrecidas y la aparición del hambre. El conflicto, además se ha internacionalizado, afectado a Níger, Chad y Camerún; en estas zonas se calcula que el hambre azota a unos 7 millones de personas de los cuales unos 3 millones son desplazados.


El joven país de Sudán del Sur es otro de los afectados por la crisis alimentaria, muy grave en algunas regiones. En este caso la causa principal de la hambruna es la guerra civil desencadenada en el país y que enfrenta a las fuerzas leales al presidente Salva Kiir con las del vicepresidente Riek Machar desde hace tres años; el enfrentamiento ha generado un gran número de desplazados y constituye también un ejemplo de la utilización del hambre como arma de guerra al impedir el acceso de ayuda a determinadas áreas. También la sequía ha contribuido a agravar el problema, siendo el resultado de todo ello la tremenda elevación del precio de los alimentos (un 800 %) y su escasez. En Sudán del Sur se calcula que pueden estar afectadas por el hambre unos siete millones de personas.


Regiones de Sudán del Sur afectadas por la hambruna. Fuente: http://es.globedia.com/

Desde principios de 2017 hay declarada una alerta por hambre en Somalia. La situación comienza a parecerse a la crisis humanitaria que padeció el país en 2011; la extraordinaria sequía del año pasado, que debía de haber sido húmedo, ha empujado a huir a la población civil que ha perdido su ganado y sus escasas cosechas. La situación política es además compleja; Somalia es un estado fallido sumido en una interminable guerra civil y donde el yihadismo islamista es una fuerza importante. La población no puede esperar nada de sus autoridades. Aquí la hambruna afecta a unos 5 millones de personas.

Yemen vive una crisis que tiene su origen en el mismo momento de su creación como Estado (ver entrada: Yemen, la guerra silenciada) y que se prolonga desde entonces. Una guerra civil convertida en un conflicto internacional ha destruido gran parte del país -ciudades, infraestructuras, cosechas,…-, creando una grave crisis humanitaria en la que unos 20 millones de personas necesitan ayuda alimentaria para poder sobrevivir, especialmente la población infantil. El cerco marítimo y aéreo a que está sometido el país impide la llegada fluida de ayuda y la presencia de grupos del Estado islámico dificulta la actuación de las organizaciones humanitarias que pueden distribuir ayuda.

La hambruna en África constituye una verdadera crisis humanitaria. Es un problema, añadido a otros muchos, que ensombrece el porvenir del continente e impide un desarrollo sostenido. Nos enfrentamos a situaciones que se han convertido en un círculo vicioso de difícil solución. Las organizaciones humanitarias de las Naciones Unidas y las ONG puede paliar el problema pero para resolverlo hay que acabar con los conflictos armados, desarrollar estructuras políticas estables y promover una actuación decidida de la comunidad internacional en favor del desarrollo económico de estos países. Si no se actúa, rostros de niños famélicos e imágenes de adultos convertidos en despojos humanos volverán a llamar a la puerta de nuestra conciencia en un futuro no muy lejano.

BIBLIOGRAFÍA.
Abdallah Noor, R. (2014). El hambre oculta de África. EL PAIS. Retrieved from http://elpais.com/elpais/2014/09/04/planeta_futuro/1409847468_107365.html
Defensa, E. d. A. E. d. l. (2015). África. Madrid: Ministerio de Defensa.
Echart, E. C., & Santamaría, A. C. (2006). África en el horizonte. Madrid: Los Libros de la Catarata.
Laorden, C. (2017). La hambruna ataca en Sudán del Sur. EL PAIS. Retrieved from http://elpais.com/elpais/2017/02/20/planeta_futuro/1487586940_715497.html
Rieff, D. (2016). El oprobio del hambre. Madrid: Taurus.
Rojas, A. (2017). El año de las cuatro hambrunas. EL MUNDO. Retrieved from http://www.elmundo.es/internacional/2017/02/26/58b1b177268e3e893e8b45ca.html

domingo, 19 de febrero de 2017

El conflicto de Kosovo

La entrada se ha publicado anteriormente en mi nuevo blog De Historia:  https://sobrehistoria.es/2017/02/18/texto/

  1. Orígenes.

El conflicto de Kosovo hace referencia a la guerra surgida durante 1998 en la región serbia de Kosovo y que perduraría hasta 1999. En ella se mezclaría un conflicto civil entre los kosovares de origen albanés y los de origen serbio, ayudados estos últimos por la policía y el ejército yugoslavos (que equivale a decir serbios) con una intervención internacional protagonizada por la OTAN. El resultado final fue la derrota serbia y la proclamación de la independencia de la citada región.
Aunque Kosovo es considerada la cuna histórica y religiosa de los serbios, desde el siglo XV había pertenecido al Imperio Otomano pasando de nuevo a Serbia tras la Primera Guerra Balcánica, en 1913. En ese largo período gran parte de la población kosovar se islamizó bien como resultado de la convivencia -y del interés por pagar menos impuestos- o bien como consecuencia de las inmigraciones impulsadas por los turcos desde la actual Albania.
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Situación de los Balcanes al finalizar la primera Guerra Balcánica. Fuente: Wikipedia
A partir de 1913 el número de serbios fue aumentado paulatinamente aunque, durante la IIª Guerra Mundial, la región quedó bajo el dominio italiano y sus aliados albaneses, produciéndose expulsiones masivas de serbio-kosovares. La idea de los fascistas italianos era crear una Gran Albania uniendo territorios kosovares con Albania. Pero Italia firmó el armisticio con los aliados en 1943, siendo sustituida en la zona por Alemania que permaneció en Kosovo hasta 1944.
Durante el mandato del mariscal Tito (1945-1980), Kosovo alcanzó un grado notable de autogobierno mediante diversos estatus políticos -provincia autónoma, región autónoma- pero siempre dependiendo de Serbia. En 1974 la nueva Constitución yugoslava le reconoció el carácter de provincia autónoma dentro de Serbia aunque con un mayor grado de autogobierno.
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Organización territorial de Yugoslavia. Fuente: Historia con mapas.
La muerte de Tito en 1980 y el agravamiento de la crisis económica -escasa capacidad inversa propia, agricultura de subsistencia, aumento del paro, etc.- impulsaron el nacionalismo albano-kosovar que se manifestó mediante manifestaciones y protestas contra los habitantes de origen serbio, especialmente virulentas en 1981. La respuesta del gobierno central fue decretar el estado de emergencia y emprender una dura política represiva contra los albano-kosovares.
Paralelamente, en Serbia, fue surgiendo un nacionalismo agresivo que promovía la idea de la Gran Serbia -unión de los territorios poblados por serbios en Bosnia, Vojvodina y Kosovo con Serbia-. La figura más preeminente de este movimiento fue Slobodan Milosevic, que gracias al auge de este nacionalismo llegaría a la presidencia de Serbia en 1990.

2. La desintegración de Yugoslavia: el contexto del conflicto kosovar.

Poco después, en 1991, se iniciaba la Guerra de los Balcanes. Un cruel conflicto que desembocó en la independencia de las diversas repúblicas que habían formado hasta entonces el Estado de Yugoslavia. Croacia y Eslovenia fueron reconocidas como nuevos Estados en 1992, Bosnia-Herzegovina lo haría en 1995, al acabar la guerra. Por su parte, Serbia y Montenegro formaron la República Federal de Yugoslavia. La adopción de un discurso nacionalista agresivo por parte de los líderes serbios, como estrategia defensiva de sus privilegios y el deseo de las elites de Eslovenia y Croacia de abandonar un Estado que veían como un obstáculo para sus intereses económicos explican el choque de trenes que inició la guerra.
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Refugiados croatas en Vukovar, en 1991. Fuente: Inavukic.com
Mientras se desarrollaba la guerra de los Balcanes, el distanciamiento entre las dos comunidades kosovares fue creciendo. Además, la situación demográfica favorecía las pretensiones de mayor autogobierno de la población albanesa. A principios de la década de los noventa Kosovo estaba poblada por un 82 % de albaneses y 10 % de serbios. La situación de estos últimos distaba de ser cómoda por lo que las autoridades serbias comenzaron a diseñar una respuesta enérgica a lo que se interpretaba como una pérdida de poder de su comunidad. Situación que se achacaba a la aplicación de la Constitución de 1974.

3. El choque de nacionalismos.

El nacionalismo serbio, de cariz agresiva, acabó enfrentándose al nacionalismo albanés, que había surgido como una ideología de resistencia. En cualquier caso el nacionalismo fue el instrumento de las elites dirigentes para intentar preservar su posición de privilegio.
El enfrentamiento se inició a finales de los años ochenta. Desde entonces, las autoridades serbias comenzaron a limitar los derechos de los albano-kosovares y a promover el repoblamiento serbio de la región. Las tensiones entre albaneses y serbios culminaron con la supresión de la autonomía de Kosovo (1989).
Los albano-kosovares se organizaron políticamente creando, en 1989, la Liga Democrática de Kosovo (LDK) cuyo líder, Ibrahim Rugova, impulsó una política de control paralelo de las instituciones y de los servicios públicos e impulsó una resistencia no violenta. Buscó también el respaldo internacional para sus políticas. Sus recursos provenían especialmente de la emigración albano-kosovar y de las redes de economía sumergida, importantes siempre en la región.
El estancamiento de la situación impacientó al movimiento estudiantil albanés que comenzó a organizas protestas y manifestaciones. Apareció también, en 1996, un grupo terrorista albanés, el Ejército de Liberación de Kosovo -UCK en albanés- que también enarbolaba la bandera nacionalismo; sus acciones militares se dirigieron contra instalaciones de la policía serbia, acrecentando sus atentados con el paso del tiempo.
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El líder de UÇK Hashim Thaci en Pristina, 1999. Fuente: kosovo.net
Las elecciones serbias de 1997 fueron ganadas por el Partido Socialista aunque se formó un gobierno de coalición que acrecentó la presión sobre los albaneses de Kosovo. La crisis producida en Albania durante 1997, con el consiguiente descontrol y caos político, permitió al UCK armarse con materiales procedentes del ejército albanés así como crear una “retaguardia” segura en el noroeste de este país. Este hecho, junto a la reacción popular ante la matanza de Drenica, acrecentó el poder del UÇK y su opción militar, al tiempo que debilitaba la opción de la lucha pacífica encabezada por Rugova, que contaba, sin embargo, con el apoyo de los EE.UU. y de buena parte de los estados europeos.

4. La guerra

En 1998 las incursiones desde Albania del UÇK aumentaron al contar con ayuda de mercenarios musulmanes procedentes de estados árabes y de Bosnia, de algunos países occidentales y de sectores del crimen organizado. Su objetivo era “liberar” partes del territorio kosovar. La policía y el ejercito serbio respondieron a estas acciones con una gran ofensiva militar, entre julio y octubre de ese año, que les permitió recuperar todo el territorio perdido. El conflicto de Kosovo se dirigía claramente hacia la guerra.
El caos político existente entre los albano-kosovares, el grave problema de los refugiados y desplazados por la guerra -unos 300.000- y el peligro de que el conflicto extendiera a Albania y Macedonia hicieron que la OTAN amenazara a Yugoslavia con una intervención que acabaría produciéndose en marzo de 1999.
El fracaso de las conversaciones de Rambouillet (Francia) y la continuación de los enfrentamientos armados llevó a la OTAN a iniciar los bombardeos aéreos de diversos objetivos en Yugoslavia argumentando motivos humanitarios. Los bombardeos cesaron en junio con la capitulación serbia. Se discutió si la intervención estuvo o no amparada por la ONU -Resolución 1199 del Consejo de Seguridad de la ONU- pero el resultado final de la intervención se plasmó en la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad que estableció:
  1. Solucionar la grave crisis humanitaria y posibilitar el retorno de todos los refugiados.
  2. Reconocimiento del principio de soberanía e integridad territorial de Yugoslavia y del resto de estados.
  3. El cese de los ataques de la OTAN y de los enfrentamientos armados en Kosovo.
  4. Despliegue de una fuerza internacional de seguridad (KFOR) en Kosovo.
  5. Establecimiento de una misión internacional para reconstruir Kosovo y preparar el territorio para la celebración de elecciones (UNMIK)
De esta manera, desde 1999 Kosovo ha estado bajo el control de un protectorado internacional que toma su legitimidad de la Resolución citada antes. La presencia de unos 40.000 soldados de la KFOR, entre ellos unos 900 españoles, aseguraba el funcionamiento de la gestión política y administrativa. Con el territorio pacificado, la demanda de autodeterminación se extendió a todas las fuerzas políticas albano-kosovares.
Mesto: Kosovska Mitrovica Datum: 28.09.2011 Dogadjaj: DRUŠTVO/VOJSKA/POLITIKA - nemaèki pripadnici KFOR obezbeðuju most u Kosovskoj Mitrovici Licnosti:
Soldados alemanes de la KFOR en Mitrovica. Fuente: http://www.balkaninsight.com/

5. La creación del nuevo Estado.

Acabada la guerra, unos 800.000 albaneses regresaron a Kosovo. También fueron apareciendo, poco a poco, vestigios de asesinatos masivos cometidos por ambas partes así como denuncias de destrucción del patrimonio artístico y cultural. Otro fenómeno vinculado a la postguerra fue la expulsión de serbios y gitanos; las fuerzas de la KFOR tuvieron que dedicarse a su protección, al igual que la de otras minorías en medio de un creciente proceso de etnificación.
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Mapa de Kosovo. Distribución étnica del territorio. Fuente: http://www.globalsecurity.org/
En 2001 la UNMIK entregó a los albano-kosovares algunas instituciones de autogobierno. Las elecciones de 2007 dieron la victoria a Hashim Thaçi, antiguo líder del UÇK y claramente independentista, posición que también mantenía la segunda fuerza política -la Liga Democrática de Kosovo-. Con esta composición, en 2008, el parlamento de Kosovo declaró unilateralmente la independencia de Serbia y la creación de la República de Kosovo.
La comunidad internacional se dividió ante el reconocimiento del nuevo Estado. Estados Unidos y buena parte de la UE lo reconocieron pero Rusia y sus aliados, Serbia, España, India, Grecia, Rumanía y China, así como muchos países latinoamericanos no lo hicieron.
Los odios y recelos acumulados entre ambas comunidades -serbios y albaneses- hacen prácticamente imposible, al menos durante bastante tiempo, la convivencia entre ambos pueblos. Cualquier posibilidad de sociedad multicultural o interétnica saltó por los aires con la guerra.
El nuevo Estado surgió además con numerosos y graves problemas. Su posición internacional no es el mas importante. La situación económica es desastrosa, con un 35 % de paro y una renta per capita de 3.000 euros; la corrupción es un problema muy extendido. El mismo Thaçi ha sido acusado de relaciones con la mafia albanesa y de traficar con órganos humanos. La misión de la UE para apoyar al sistema judicial y a la policía (Eulex) permanecerá en el país al menos hasta 2018. A todas luces Kosovo es actualmente un Estado fallido, sostenido principalmente con el apoyo norteamericano, que tiene allí una de sus bases militares más grandes fuera de EE.UU. –Camp Bondsteel–, y en menor medida, de la UE.

6. Los intereses internacionales.

La destrucción de Yugoslavia se debió a la eclosión nacionalista que surgió en sus repúblicas pero también a su confluencia con intereses internacionales que deseaban su desaparición.
Alemania estaba interesada desde los años setenta en atraer a Croacia y Eslovenia a su hinterland económico separándolas de Yugoslavia. Ya en 1987 se consideró que ambas repúblicas podrían incluso entrar en la entonces CEE, hecho que alentó los respectivos nacionalismos. De la misma manera, también Alemania apoyó las demandas de independencia de la población albano-kosvar.
Por su parte Estados Unidos pretendió la reorganización del espacio geopolítico y militar de los Balcanes con la disminución del poder de Serbia, aliado tradicional de Rusia, y la creación de la base militar antes citada, destinada a vigilar todo el espacio balcánico, el Mar Negro y Turquía. Una zona de importancia estratégica ya que por ella transitan flujos petroleros procedentes del Mar Caspio y del Oriente Próximo y es la zona de contacto entre la Europa atlántica –occidente– y Asia.
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Base de Camp Bonsteel. Fuente: http://tecnologamilitar.blogspot.com.es/
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